De cada cien empresas que hay en Argentina, 99 son pymes. La masividad no las hace menos desiguales en términos de género: sólo el 9.3% de las pequeñas empresas está en manos de mujeres. Y en las medianas, la proporción es del 6%. En las grandes empresas es el 8%.

Entre las principales conclusiones de “Obstáculos y oportunidades para las mujeres en el mundo de las pequeñas y medianas empresas” -un análisis sobre la brecha de género en el sector pyme local que presentan este miércoles CIPPEC y Facebook-, se lee también que las mujeres “aparecen rezagadas tanto en salarios como en empleos de calidad“.

En Argentina existen actualmente 539.470 empresas clasificadas como Pymes según el Ministerio de Producción (menos de 200 empleados). La Encuesta de Empresas del Banco Mundial estima que, en promedio, seis de cada diez firmas tienen participación de mujeres en su propiedad. Y sólo una mínima proporción tiene al menos una mujer en puestos de dirección.

Esta “subrepresentación” en la propiedad de la empresa o en los puestos de mayor jerarquía se verifica en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). En el primer trimestre de este año, del total de personas que se declararon trabajar como “patrón” o por cuenta propia, el 39 por ciento eran mujeres. La proporción cae a medida que crece la empresa: sólo el 22 por ciento de las firmas de entre 40 y 200 empleados es de una mujer.

Explica también que mujeres y hombres usan ahorros personales para impulsar sus proyectos, pero el 16 por ciento de las mujeres declara que recibió apoyo de su pareja, lo que muestra una menor autonomía económica y menor capacidad de ahorro de las mujeres.

Los resultados tampoco son parejos: seis de cada diez mujeres asegura que su emprendimiento no contribuye a sus ingresos o lo hace sólo de manera parcial, algo que le ocurre a cuatro de cada diez varones. Es que los rubros a los que se dedican son distintos según el género. Las mujeres trabajan más en los menos dinámicos, los que rinden menos dinero, como los servicios comunitarios, sociales y personales de salud.

“Todo esto reafirma por qué las mujeres no pueden ahorrar. Sus emprendimientos son más flexibles porque las tareas de cuidado siguen recayendo en ellas, las mujeres. Es necesario reforzar los ahorros de las mujeres para lograr una mayor independencia. Para eso hay que lograr que sus emprendimientos se sostengan en el tiempo. Hace falta diseñar políticas sociales desde el sector público y privado”, explica Florencia Caro Sachetti, coordinadora del área de Protección Social del Cippec y una de las autoras del informe.

Si a las pymes les va bien, hay crecimiento en la economía. La mujer representa la mitad de la economía mundial. Si a las mujeres les va bien, le va bien a la economía mundial”, asegura Marinelly Díaz, gerenta de Programas para América Latina de Facebook. Cuenta que con los programas de fortalecimiento de la empresa destinadas a capacitar mujeres en el mundo digital ya han llegado a más de 42 mil mujeres de 22 países. Y ahora capacitarán a 2.000 mujeres de Argentina.

Dice el informe que la tecnología y la digitalización de la economía actúan como un ecualizador: actualmente Argentina tiene más emprendimientos unipersonales que usan redes sociales dirigidos por mujeres que por hombres, 51% vs 49%. “Las plataformas digitales están rompiendo estas brechas. El mundo digital derriba barreras. Y una de las grandes ventajas para las mujeres es que pueden combinar las tareas hogareñas con sus trabajos. Por eso es necesario que se adquieran mejores habilidades. La tecnología está creando oportunidades en todas las comunidades”.

Fuente: Clarín

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