La innovación está en los primeros lugares de la agenda de los negocios.

La capacidad de crear el futuro con productos y servicios que no sólo generen valor para quienes invierten en ellos sino para la calidad de vida de las personas y el cuidado del planeta es el principal desafío para sobrevivir en un entorno implacable.

Por Laura Gaidulewicz Directora de Binden Group

¿Por qué la innovación desvela a las empresas?

El debate los gigantes empresarios hoy en día pasa por cómo desarrollar innovación y diferenciarse para que el consumidor siga eligiéndolos.

La accesibilidad de la tecnología y los cambios en los hábitos de consumo que encarnan las generaciones más jóvenes ponen en jaque a productos y marcas que hasta hace unos años se vanagloriaban de estar “siempre” en nuestros hogares o en nuestra agenda de deseos.

innovación y diferenciarse para que el consumidor siga eligiéndolos

¿Este debate es ajeno a las PyMES? ¿La superviviencia del día a día es su única preocupación y destino? Paradójicamente no hay posibilidad de supervivencia sin capacidad de recrearse rápidamente en un entorno cada vez más incierto y vertiginoso.

Quienes tomen cuenta de esto pueden estar en mejores condiciones de mantenerse vigorosos en esa lucha por seguir adelante.

Paradójicamente no hay posibilidad de supervivencia sin capacidad de recrearse rápidamente

El árbol que no deja ver el bosque

Una de las cuestiones más difíciles para las PyMES cuando aún están en manos de sus fundadores es la innovación. Sí, aun cuando parezca paradójico, ya que es la capacidad emprendedora e innovadora lo que les permitió realizar ese salto de crecimiento que implica formalizar una PYME y mantenerla en el tiempo.

Una de las cuestiones más difíciles para las PyMES cuando aún están en manos de sus fundadores es la innovación

Quizás la clave principal esté allí seguramente; en ese éxito inicial. Es muy difícil para todos cambiar. Sobre todo, cuando aquello que logramos hacer con mucho sacrificio y perseverancia dio sus frutos.

Aquello que percibimos como logro, como éxito, constituye nuestro principal somnífero. Aletarga nuestra capacidad de innovar y no nos permite ver nítidamente qué sucede a nuestro alrededor.

Aquello que percibimos como logro, como éxito, constituye nuestro principal somnífero.

La supervivencia de las empresas en el tiempo requiere, en cambio, leer las demandas de ese entorno e ir respondiendo a ellas.

Aventura que exige también ser muy conscientes de cuál es nuestro propósito y con qué capacidades contamos para construir esa respuesta que nos permita seguir en el juego.

Este desafío existió siempre para toda empresa. Pero hoy en día cobra una dinámica sin precedentes es la historia.

Nuestros abuelos seguramente asistieron a importantes cambios a lo largo de su vida, pero la cantidad, velocidad e impredictibilidad de los sucesos hoy en día es inédita.

Desde la invención del teléfono hasta la del primer celular pasó un siglo. Ya desarrollados y probados, los teléfonos celulares se comenzaron a comercializar una década más tarde, en 1984.

En estos treinta años, hemos incorporado a nuestras vidas cotidianas cinco generaciones de celulares y hoy en día es un dispositivo masivo que resuelve gran parte de las funciones de nuestro día a día, no sólo las conversaciones a distancia.

El paso de un modelo a otro, con mayores funcionalidades, diferentes tamaños y diseños, diversas estéticas se va dando cada vez más vertiginosamente y con menor capacidad de sorpresa.

Todos contamos con una Blackberry en mano a la que nos aferrábamos como novedad mientras veíamos sonar algún bipper. Hoy son verdaderos dinosaurios de una era que nos tuvo de protagonistas. Por nuestras manos en estos últimos 10 años han pasado todo tipo de modelo de celulares sin que tuviésemos tiempo para siquiera tomar cuenta de ello o quizás extrañar algún modelo.

Hace unos años Blockbuster era una empresa líder con sucursales en todo el mundo. Nuestros fines de semana estaban atravesados por ella y sus locales rebozaban de gente.

Difícil en ese éxito entender que antes que se diesen cuenta cada uno de nosotros estaría disfrutando de películas y series en “streaming”.

Estos cambios se fueron dando en todos los órdenes de nuestra vida. En nuestra manera de comprar, de comer, de acceder a las noticias, de entretenernos, de cuidar nuestra salud, de viajar… Podemos pensar que hay cosas que nunca van a cambiar. Que se van a mantener intactas.

Pero nuestra mirada atenta podrá detectar que aún allí hubo cambios. En el producto, en la forma de comercializarlo, en las oportunidades para consumirlo.

Cada vez los cambios son más impredecibles y vertiginosos, por lo que es más difícil tomar conciencia de ellos.

El estar atentos a esos cambios, mirando nuestro entorno, aprendiendo de nuestros clientes, siendo curiosos y atreviéndonos a cuestionar la realidad, es lo que nos va a permitir sobrevivir en los negocios.

Pero… ¿Cómo lograrlo?

Es importante mantener en la cultura de la empresa, en su ADN, la “actitud de emprendedor”. Recrear ese espíritu que dio origen a la PyME y le permitió crecer lo que creció.

Esa actitud emprendedora se confunde muchas veces con una organización escasamente formalizada en sus procesos y mecanismos de seguimiento.

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La innovación no es contraria a la profesionalización. Ambos procesos son fundamentales para la supervivencia de una PyME.

Si aún sus dueños y fundadores no aprendieron a delegar de manera responsable y están involucrados en cada pequeña decisión del día a día, es muy difícil que la innovación pueda desarrollarse sin poner en jaque al negocio.  

es muy difícil que la innovación pueda desarrollarse sin poner en jaque al negocio.  

Cuando una empresa decide parar la pelota porque entiende que haciendo más de lo mismo no llega a ningún lado, sino todo lo contrario, cada vez le cuesta más esfuerzo y recursos, es un buen momento para encarar la profesionalización.

Como parte de este proceso, revisar el modelo de negocios y detectar oportunidades de innovación es un paso que no debería eludirse.

Esta revisión requiere tener muy en claro cuál es el propósito de la empresa y las reglas de juego no negociables. El propósito es aquello que legitima la existencia de toda empresa, que da sentido a lo que hace.

El crear valor compartido, es decir, no sólo dividendos para los accionistas sino también un producto o servicio que genere bienestar a las personas o contribuya a cuidar el medio ambiente y mitigar los impactos de nuestra vida cotidiana, hoy en día es uno de los aspectos que hacen más viable una empresa independientemente de su tamaño.

Cada empresa, según su capacidad, puede contribuir de manera positiva al entorno, y es allí donde las PyMEs tienen enormes oportunidades de innovación.

Estructuras más pequeñas y flexibles como en general tienen las PyMES son una oportunidad en estos tiempos en la mayor parte de los negocios.

Estructuras más pequeñas y flexibles como en general tienen las PyMES son una oportunidad en estos tiempos en la mayor parte de los negocios.

Por otro lado, en el caso de empresas familiares, la entrada de las nuevas generaciones puede ser una gran oportunidad. Muchas veces esta situación se desdibuja en una puja de poder entre los dueños actuales y los herederos.

Los actuales se sienten no reconocidos en su experiencia y los que ingresan sienten que no se les da lugar, que sus ideas son rechazadas.

en el caso de empresas familiares, la entrada de las nuevas generaciones puede ser una gran oportunidad

Recrear el futuro del negocio a partir de un cuidadoso análisis del presente de la empresa y del entorno en que opera puede ser una gran oportunidad para salir de ese conflicto. Es en esa conversación estratégica donde todos tienen oportunidad de aportar.

Para ello es importante crear un espacio formal para llevar adelante esta tarea. Es decir, no son discusiones de pasillo o que podemos hacer mientras nos ocupamos del día a día.

Implica crear un proyecto de trabajo con plazos determinados y definiendo quiénes van a participar como así también qué roles van a asumir.

En muchas ocasiones el recurrir a la ayuda de un facilitador externo garantiza el foco y contribuye a resolver los conflictos que van a ir sin duda apareciendo pero que vale la pena transitar.

recurrir a la ayuda de un facilitador externo garantiza el foco y contribuye a resolver los conflictos

Las empresas PyMEs que han logrado realizarlo, no sólo han sobrevivido airosas los traspasos generacionales sino que han reinventado sus negocios y crecido a través de ese balance que aporta la experiencia y el empuje emprendedor para innovar.

Lo único cierto hoy en día es que no podemos dormirnos en lo logrado por mucho tiempo, porque cuando nos despertemos, mucho de lo que hoy creemos que va a estar para siempre, dejará de existir.

El mundo hoy más que nunca es de los emprendedores. Es de quienes se atreven a soñar el cambio e ir por él. Como nos invita Walt Disney, “piensa, cree, sueña y atrévete”, porque es la clave del éxito a la hora de llevar adelante una empresa que vaya franqueando las barreras del tiempo.