El primer semestre será “demoledor” para las pymes industriales. Así es el diagnóstico que la mayoría de las cámaras asociadas a la Unión Industrial Argentina ( UIA) mostraron de manera coincidente en los últimos días y que será ratificado en la reunión de Junta Directiva que se realizará la semana próxima en la sede de Avenida de Mayo al 1100.

Sucede que “muchas” fábricas se “consumieron” el colchón financiero que tenían para sostenerse en pie hasta atravesar la crisis que afecta al sector, reflejada en los números oficiales del nuevo Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) con caída del 5% en todo el 2018.

“Se está trabajando sin rentabilidad y ya no alcanza ni para hacer frente al pago de las herramientas financieras”, confirmó a BAE Negocios uno de los máximos referentes de la mesa chica de la entidad industrial.

Con crudeza, ese dirigente confió, angustiado, que en los próximos meses habrá una “sangría” de fábricas. “Serán muchas las pymes que queden en el camino. O en el mejor de los casos, se achicarán hasta el límite, lo que implica una destrucción del empleo industrial masiva”, afirmó.

Otras fuentes consultadas señalaron que en febrero habrá un “primer sacudón” en el mundo fabril.

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Sucede que con los tribunales de justicia en funcionamiento, luego del parate por feria estival, se desatará una “catarata” de convocatoria de acreedores que fueron presentadas en diciembre o que comenzaron a presentarse desde el viernes pasado en un ritmo “constante”.

El panorama es de “descapitalización” de las industrias nacionales, con empresas “muy afectadas por la crisis” y con un panorama “desalentador”.

“No sé de qué se van a vestir para decir que en marzo empezamos a crecer. El gran problemas es que las empresas no tienen rentabilidad, pero para el Gobierno es un éxito que el dólar se mantiene tranquilo”, se quejó un líder de la UIA.

Van a sufrir mucho las pymes, y eventualmente recién en el segundo semestre puede haber alguna recuperación muy tenue”, le dijo a este diario el industrial salteño y también integrante del Comité Ejecutivo de la UIA, José Urtubey.

Según los cálculos temporales que se realizan en la central fabril, el primer trimestre será el peor, con pérdida de puestos de trabajo y cierres múltiples de fábricas. Entre abril y junio se concentrará el “amesetamiento de la muerte de empresas”.

Sólo las que sobrevivan podrán ver una tibia recuperación en la segunda parte del año”, analizó otra fuente del sector.

Los cálculos señalan que las pymes perdieron el 50% de la rentabilidad con los costos, pero que el grueso se destinó a cubrir el rojo financiero que se usó para sobrevivir.

Ahora creen que una baja de la tasa de interés no alcanzará: “sin mercado, no hay expectativa de sobrevivir”. “Este Gobierno siempre se piensa en la aspirina cuando la fiebre se convirtió en una enfermedad terminal”, fue la conclusión lapidaria que surgió desde la entidad fabril.