Hasta hace muy poco tiempo, si alguien quería sacar un proyecto adelante y necesitaba financiación tenía una serie de opciones genéricas. Pedir un préstamo, una subvención o engañar a familiares o amigos. Hoy en día, cada vez existen más plataformas de crowdfunding, pero ¿qué es el crowdfunding, la financiación colectiva o el micromecenazgo?

El crowdfunding nace de los primeros proyectos de Open Source donde los desarrolladores inicialmente ofrecían su trabajo de forma desinteresada. Posteriormente, frente al éxito de sus creaciones y también al trabajo que eso conllevaba, empezaron a pedir donaciones y la respuesta fue de nuevo mayor de la esperada. En ese momento, entre los creadores (que requerían de financiación) y los usuarios (que demandaban proyectos creativos y pagaban por ellos) nacía el Crowdfunding, la financiación colectiva, como una nueva opción para financiar, en un primer momento, proyecto creativos. Fuente: Wikipedia.

“Nadie es dueño de la multitud aunque crea tenerla dominada – Eugene Ionesco, Dramaturgo francés”

Los tipos de proyectos que se financian mediante el Crowdfunding no dejan de crecer, desde proyectos creativos hasta solidarios, pasando por empresariales. La especialización es cada vez mayor, y se espera que el crecimiento sea superior al 100% en los próximos años.

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El éxito o el fracaso de todos los proyectos que lanzan campañas de crowdfunding se basa en la captación de interesados, miembros de una comunidad, o activación de los componentes de una comunidad. El papel de las plataformas suele ser secundario, y es el promotor, el que ha de realizar el trabajo principal de movilización de su comunidad, que a su vez están compuestas por microcomunidades.

“El valor singular del Crowdfunding no radica en el dinero sino en la comunidad que se empodera”