Se instalaron para abastecer a dos terminales para nuevos modelos pero por los cambios en exportación pierden frente a los importados. Autopartistas instaladas en Córdoba advierten que podrían dejar el país.

Por el impacto del mix de suba de retenciones y baja de reintegros a la exportación, a las terminales automotrices les es más conveniente usar para producir sus vehículos partes importadas en lugar de nacionales.

En Córdoba, donde varios proveedores llegaron de la mano de los proyectos puestos en marcha por la alianza Renault-Nissan y por Fiat Chrysler Automobiles (FCA), la fabricante brasileña de sistemas de combustibles y suspensión Aethra informó a la segunda de esas empresas su decisión de dejar el país si la caída de producción se mantiene.

Además, hay otras dos empresas de autopartes que estarían en situaciones similares, “muy comprometidas”, según dejaron trascender fuentes del sector y tal como anticipa La Nación.

A fines de diciembre, cuando ya se sentía el freno en la producción de las terminales y, en consecuencia, en las autopartistas, la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) y la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Córdoba presentaron ante el Ministerio de Producción y Trabajo un estudio sobre el impacto de la aplicación de retenciones y la reducción de los reintegros a la exportación. Advirtieron que caerían las ventas al exterior y, por lo tanto, se resentiría la recaudación proyectada.

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Adimra pidió la “revisión” de las dos medidas y subrayó que “la imposibilidad de exportar en estas condiciones hace inviable la recaudación prevista por derechos de exportación sobre estos productos, perdiéndose además la tributación generada por producción local, que se perdería por la competencia desigual con importaciones”.

Las entidades pidieron una reunión con el presidente Mauricio Macri, ya que desde la cartera de Producción y Trabajo, que conduce Dante Sica, les previnieron que la prioridad para el Gobierno era estabilizar la macroeconomía, por lo que la decisión de reducir o eliminar los impuestos estaba supeditada a decisiones de Hacienda.

Sin embargo, en las últimas horas directivos del sector autopartista recibieron un mensaje de la oficina del ministro Sica, que les comunicó que trasladará el reclamo a su par de Hacienda, Nicolás Dujovne, para estimar el costo fiscal de una corrección en los reintegros.

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Según el matutino, un estudio de costos elaborado por la consultora Economic Trends para la cámara cordobesa, que toma como base el tipo de cambio a fines de febrero (es una actualización del presentado en Producción), da el siguiente ejemplo: en conjuntos de escape -teniendo en cuenta la evolución de costos y la incidencia de retenciones y recortes de reintegros de exportación- hubo un incremento de 1,3% en los costos entre marzo de 2018 y febrero de este año.

“La introducción de derechos de exportación y la reducción de los reintegros de exportación anularon completamente la ventaja cambiaria que, se suponía, debía generar la fuerte depreciación del peso producida entre abril y agosto de 2018”, señala el informe.

En el caso de la producción de conjuntos de piezas de fundición de aluminio para cajas de cambio, el informe describe la situación para una terminal que puede optar entre un kit nacional y uno importado. En marzo de 2018, el nacional tenía una protección implícita del 6,5%, mientras que, después de las modificaciones en derechos y reintegros, tiene una desventaja, también implícita, del 5,8%. Es decir, la diferencia es de 12,3 puntos porcentuales.

Los derechos de exportación (retenciones) son del 12%, con un máximo de $3 por dólar para productos industriales; en el caso de los reintegros, bajaron de 6,5% a 2% para las terminales y de 7% a 5,5% para las autopartistas. Ambos se calculan sobre el valor FOB de las exportaciones de autos, deduciendo de esa base las autopartes importadas, por lo que los industriales subrayan que “se encarece el valor agregado nacional”.

En la reunión en Producción, los representantes de las asociaciones empresariales sugirieron a los funcionarios aumentar la tasa de estadística a las importaciones y dar marcha atrás con los cambios en reintegros y retenciones.

“Se está destruyendo a la industria, en especial a las fábricas que se instalaron proyectando exportar -describe Isabel Martínez, presidenta de la comisión de Autopartistas de Adimra-. Hay autopartistas que llegaron de la mano de esas iniciativas y ya analizan irse”.

Advierte que el formato de cálculo determina que las fábricas de autos “ahorran” al sustituir producción nacional por importada. “Hay un costo económico; se resiente la recaudación por exportaciones, pero, además, se arriesgan empleos de las empresas, que ven caer el mercado interno y sus operaciones al exterior a la vez”, agrega.

Para Martínez es clave insistir en el cambio del esquema fiscal que afecta la exportación para “atenuar el impacto” que se está registrando. Recordó que, en 2018, la Argentina exportó el 60% de su producción de autos (270.000 unidades, sobre 466.000), mientras que siete de cada diez vehículos que se vendieron en el país fueron importados.

Fuente: Iprofesional