“El estereotipo del papel laboral de la mujer muchas veces es difícil de combatir, aunque creían en mí, no veían posible mi idea”, explica la emprendedora

Por Catalina Jaramillo

Emprender es cosa de geeks, no es para ti”, me dijo mi jefe el día que le anuncié mi salida de la compañía para dedicarme a mi propio emprendimiento tecnológico.

En 2013, cuando esto sucedió, éramos muy pocas las mujeres que nos animábamos a emprender.

A mi familia también le costó entender por qué dejaba mi trabajo como directora en una empresa de renombre para dedicarme a un emprendimiento que en ese momento no me generaba ganancias.

El estereotipo del papel laboral de la mujer muchas veces es difícil de combatir, aunque creían en mí, no veían posible que la idea de la compañía fuera a tener éxito. 

Hoy están felices con el crecimiento de Viajala, no sólo en Colombia, sino en todo Latinoamérica, que el último año alcanzó el 40 por ciento.

A mí no me costó tomar la decisión: el desafío de salir de mi zona de confort y crear mi propia empresa era y es algo que vale la pena y que, con esfuerzo y mucho trabajo, tiene buenos frutos.

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Gran parte de ser emprendedor es tener la capacidad de adaptarse a la necesidad de cada etapa y ser multifacético.

Si bien en mi vida corporativa era directora de importación en el rubro retail, en Viajala comencé abriendo las operaciones en Chile, fui la primera business developer. Luego me tocó liderar el equipo de content marketing, clave para hacer crecer las visitas al sitio. A medida que la compañía fue creciendo, me especialicé en la gestión de finanzas y administración.

En los pitchs de inversionistas en los que participé y en los programas de aceleración de startups me crucé con muy pocas mujeres: de 10 personas, sólo 2 eran mujeres. 

Por suerte este panorama ha ido cambiando con los años, creo que actualmente esa brecha es un poco más pequeña.

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Cada vez hay más programas de capital semillas dedicados a mujeres, como The S Factory lanzado por Start up Chile, que incentiva a las emprendedoras a lanzarse.

Además, la educación ha cambiado, ya en las universidades se incentiva a los alumnos para que creen sus propios proyectos.

El mundo emprendedor ha dejado de ser un tabú en el mundo de los negocios y creo que eso ha contribuido para que cada vez haya más mujeres que se suman a él. 

Catalina Jaramillo – cofundadora de Viajala

Aún queda muchísimo que trabajar sobre la igualdad género en el ámbito laboral, pero yo noto diferencias desde que empecé a la actualidad.

Salir al mundo a construir tu propia idea es un camino difícil, te encontrarás siempre con las opiniones de los demás, las cuales a veces serán poco optimistas, pero lo más importante es confiar en ti, trabajar por el proyecto, ser estratégico y rodearse de socios y mentores que te ayuden a impulsarte hacia adelante y no quedarte atrapada en prejuicios de género.

En palabras de Cocó Channel, una de las primeras mujeres emprendedoras de la historia: una mujer debe ser dos cosas: quien ella quiera y lo que ella quiera.*