El parate de la economía complicó o directamente dejó fuera de combate a nombres de peso en la escena comercial local. Detalles de casos contundentes.

Una de las características de la recesión que se está golpeando a la economía doméstica es la sucesión de situaciones críticas que afectan a marcas y empresas emblemáticas.

La última novedad resonante correspondió a la decisión de VF Corporation, controlante de las etiquetas Wrangler y Lee, de dejar de producir en la Argentina.

Si bien desde la representación de las marcas declararon que esta decisión se basa en un cambio de prioridades que abarca a toda la región, lo cierto es que ambas etiquetas continuarán operando fuerte en Chile y Brasil.

Muy cerca de entidades representativas de este sector industrial, como es el caso de Fundación ProTejer, no faltan las voces que dejan en claro que el movimiento de Wrangler y Lee se corresponde con el parate que evidencia el consumo interno, sumado al ingreso de mercadería importada, pese a la devaluación. 

Pero el rubro de la indumentaria no es el único que acusa problemas en estos tiempos de economía macrista. La recesión hace mella en compañías de todos los rubros: automotrices, alimenticias y cadenas de consumo en general.

Desde compañías como La Salteña, que acaba de cambiar de manos -previa retirada de capitales norteamericanos-, hasta nombres como Freddo o Mabe, abundan los ejemplos de empresas que han achicado operaciones o directamente bajaron las persianas ante la falta de una perspectiva de mejora en el corto o mediano plazo.

También sufren firmas de menor tamaño, como por ejemplo, los fabricantes de alfajores La Nirva –creadora de marcas como “Grandote”– o Estancia El Rosario.

A este listado se suman empresas que el poder político de turno se ocupó de colocar en el lugar de emblemas del cambio político y económico de la Argentina, tras la salida del kirchnerismo. Cresta Roja, el caso más representativo.

Más allá de los matices y particularidades de cada sector, todas las historias tienen un factor en común: el derrumbe de las ventas, sea de bienes o servicios, por efecto de una demanda en retirada, a lo que se sumó -para muchos sectores- una importación que no dio tregua, incluso con el dólar alto. 

A continuación, un detalle de compañías de peso que, sobre todo en el último bienio, acumularon los principales reveses y debieron recalcular sus estrategias o, directamente, ponerle fin a sus operaciones: 

La Salteña

El año comenzó con salida de la estadounidense General Mills que, a mediados de enero, cerró el traspaso de La Salteña, la emblemática marca de tapas para empanadas, pascualinas y pastas frescas y secas. La operación quedó en poder de Molinos Río de la Plata, el gigante alimenticio de la familia Pérez Companc.

La operación implicó la salida de General Mills después de 24 años de presencia comercial en la Argentina. La compañía expuso como argumento los malos resultados sufridos en estos últimos años por causa de la recesión y la caída del consumo.

Su proceso de salida del mercado local comenzó en el 2016, cuando la firma vendió una parte del negocio de La Salteña a Bimbo, que sumó el segmento de pan congelado y medialunas.

La transacción concretada con Molinos Río de la Plata incluyó la cesión de la emblemática marca de tapas para empanadas y pastas frescas y secas, además de la planta que la alimenticia posee en la localidad bonaerense de Burzaco y el traspaso de sus 500 trabajadores.

Fuente: IProfesional

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