Los expertos están percibiendo un aumento en el volumen de cheques diferidos que se negocian en la Bolsa, dada la creciente diferencia de costo financiero.

En medio de la crisis económica y financiera que no parece tener un fin cercano, las Pymes vieron como un relativo alivio el dato de la caída de la tasa de referencia de las Leliq, que mostró un fuerte declive hasta hace algunos días, más allá de las últimas correcciones: pasó del 60% de principios de año al actual 49%.

Este retroceso se reflejó en forma instantánea en un mercado clave para las pequeñas y medianas empresas, como es el de cheques de pago diferido, que en la actualidad se opera con niveles del orden del 39% anual para el caso de los avalados, frente al 47% que regía a fines del año pasado, según informa el Mercado Argentino de Valores (MAV).

Así las cosas, el costo actual es marcadamente inferior al que aplican los bancos comerciales, ya que según el último Informe Monetario Mensual emitido por el Banco Central, la tasa ronda el 60% anual, si bien existen notorias diferencias entre las entidades.

A partir de estos niveles, cuando se habla “en plata” las diferencias son notables. A manera de ejemplo, quien vende un cheque de $100.000 en la Bolsa con vencimiento a los 90 días, recibirá unos $91.200 en el acto, pero si esa misma operación la realiza a la tasa promedio de los bancos, el monto a cobrar se reduce a unos $87.100. 

Al respecto, Maximiliano Gilardoni, gerente de sector Pymes de Balanz, sostiene que “con la baja de los tipos de interés vemos un mayor flujo de estos documentos, lo que incrementa el volumen”

Los datos de enero corroboran su opinión ya que, según el Mercado Argentino de Valores, el descuento de cheques de pago diferido aumentó 167% entre enero de este año y el del año pasado, al pasar de $1.950 millones a $5.213 millones.

Fernando Luciani, CEO del MAV sostuvo que el monto operado en estos últimos meses es relevante y está acorde con el ritmo de crecimiento de las necesidades de financiamiento.

“Se destaca que más del 50% de ese volumen está concentrado en cinco SGR y esperamos que durante el 2019 nuevas compañías empiecen a ampliar su base de clientes y operaciones de manera que el volumen crezca fuerte”, sostuvo. 

El incremento del volumen responde a un factor clave: a lo largo de todo el año pasado, las pequeñas y medianas empresas lograron obtener financiación no solo por debajo de la inflación, sino también a un interés más bajo que el imponían bancos para descontar un cheque o dar un adelanto en cuenta corriente.

Cabe agregar que durante 2018 se negociaron en el MAV cheques de pago diferido, avalados por sociedades de garantía recíproca (SGR), por unos $32.000 millones, sobre un total de $40.000 millones.

En cuanto a los últimos datos disponibles, en la semana que concluyó el 15 de febrero se negoció un total de $1.296 millones, de los cuales $988 millones correspondieron a los “avalados”.

El número de cheques ascendió a 5.244 y el monto promedio para este rubro se ubicó en torno a los $214.000, con un plazo promedio de 108 días.

Las SGR son sociedades tienen como objetivo facilitarles el acceso al crédito a las pequeñas y medianas empresas a través del otorgamiento de garantías. Con este apoyo consiguen financiamiento en condiciones, ya sea de plazos y tasas de interés similares a las que obtienen las grandes empresas.

Un alto ejecutivo del sector explicó que el hecho de que se haya financiado a compañías por dicho importe en 2018 demuestra la conveniencia para las compañías de hacerlo con este tipo de instrumentos. 

Si bien la cantidad de SGR supera a las 30, del total avalado en 2018, el 50% se concentra en cuatro de ellas. En tal sentido, el ranking de SGR lo encabeza Acindar Pymes, seguido por Garantizar, Intergarantías, Los Grobo, Aval Federal, Cardinal, BLD Avales, Pyme Aval, Don Mario y Cuyo Aval.

“Esto demuestra lo virtuoso que es el circulo de mercado de capitales ya que, por el lado del inversor, en vez de hacer un plazo fijo, le permite comprar un cheque”, agrega.

Pero esta herramienta no solo es válida y atractiva para quienes buscan financiarse a tasas más bajas que las que cobran los bancos, sino que también lo es para un inversor que busca una tasa fija en pesos que no solo supere la de un plazo fijo tradicional sino que también ofrezca liquidez inmediata. 

Pese a que tienen un rendimiento mayor que una colocación bancaria tradicional, no están muy difundidos entre los pequeños ahorristas. De hecho, los principales inversores son los institucionales.

En efecto, los mayores demandantes suelen ser los fondos comunes de inversión Pyme, y los fondos de riesgo de las SGR, como así también las aseguradoras, que compran cheques de pago diferido y pagarés bursátiles en el mercado

“Eso hace que quienes quieran subir sus instrumentos para negociar, tengan liquidez del otro lado. Lo mismo se espera para la factura de crédito electrónica”, agregaron desde Grupo SBS.

Las variantes que ofrece el mercado

En la práctica, se trata de un sistema de descuento por el cual quien tiene cheques a cobrar en un futuro y por un plazo máximo de 360 días, puede adelantar su cobro vendiéndolos en el mercado, mientras que quien posee fondos líquidos puede comprarlos a cambio de una determinada tasa de interés.

Se trata de una orden de pago librada a una fecha determinada, posterior a la de su emisión, contra una entidad autorizada, en la cual el librador al vencimiento debe tener fondos suficientes depositados a su orden en cuenta corriente o autorización para girar en descubierto.

Los cheques de pago diferido cuentan con tres sistemas de negociación, según quien se responsabilice del pago: 

-El sistema patrocinado, por el cual una empresa es autorizada por el Merval para que los documentos que emitió para financiar sus actividades se negocien en el mercado de capitales. 

-El sistema avalado, en el que las pequeñas y medianas empresas pueden negociar documentos propios o de terceros, a través de una sociedad de garantía recíproca (SGR) autorizada por el Merval que garantiza su pago. 

-El sistema de endosados, en el que operan las sociedades listadas con acciones y obligaciones negociables en el Merval. 

Por su parte, al estar garantizado su pago en caso de dificultad de cobro, los cheques avalados por una SGR se negocian a una tasa considerablemente menor a los patrocinados.

En cuanto a las ventajas, los expertos destacan la oportunidad de inversión de corto plazo al alcance de pequeños ahorristas, quienes obtienen tasas atractivas para montos de inversión que van de un mínimo de mil pesos en adelante.

En la práctica, el inversor compra el cheque a un precio menor, pues se le aplica un determinado descuento y cobra el monto total al vencimiento. Su ganancia surge de la diferencia entre ambos.

Precisamente, esa diferencia es el resultado de la aplicación de una tasa de interés que se descuenta al momento de la venta del mismo en el mercado. Luego, se venderá al mejor postor en una subasta de tasas que tiene lugar dentro del mercado.

Estas tasas se calculan en función del período comprendido desde la compra del documento hasta su vencimiento, momento en que el inversor que adquirió los valores recibe el monto total consignado.

En cuanto a los segmentos y modalidades de negociación, en la actualidad, el mayor volumen se concentra en la negociación de los denominados “avalados”. Para operar en este segmento, las compañías deben antes contar con un aval de SGR.

La tasa que pagan las empresas que descuentan documentos en la Bolsa a 30 días ronda el 45,3% anual para la modalidad de “Cheques Avalados”, que es la más utilizada y que cuenta con el respaldo de una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) que garantiza el pago. 

A ese costo hay que agregarle la comisión que cobra el agente de bolsa que es variable, pero ronda el 0,5% y el 1,5%, y el honorario de la SGR, que puede ser de entre 2% y 3% sobre el monto a descontar.

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Se agranda la familia

A la operatoria de cheques de pago diferido y de pagarés bursátiles, ahora se sumará un nuevo instrumento: del descuento de facturas electrónicas de créditos avaladas por las SGR, que ampliará las posibilidades de financiación en el mercado de capitales a tasas competitivas.

Sobre esta familia de productos, desde el Grupo SBS sostienen que “por un lado, para capital de trabajo, las Pymes pueden acceder al descuento de cheques de pago diferido.

Para obtener financiamiento a un mayor plazo tienen disponible el descuento de pagarés bursátiles en el mercado de capitales así como la posibilidad de emitir Fideicomisos Financieros y también, la posibilidad de emitir obligaciones negociables Pymes Garantizadas mediante el régimen simplificado de CNV”.

Y agregan que, además, “en poco tiempo, y gracias a los avances de la ley de financiamiento productivo, también van a poder negociar sus facturas de crédito electrónicas MiPyme”

Bolsa versus cuevas

Más allá de las 50.000 Pymes que operan en el país, existen otras 650.000 que por diversos motivos no están en condiciones de acceder al mercado.

Para los expertos consultados, los dos motivos principales que llevan a esta situación son la escasa cultura financiera y la presencia de un enorme mercado informal.

Sin duda que esta situación tiene su costo, ya que según fuentes del mercado, quienes descuentan sus cheques en “financieras” del microcentro porteño se ven obligados a pagar tasas que en algunos casos superan el 100% anual, más comisiones que van del 2% al 4%, según el cliente.

Fuente: iProfesional