Por su parte, frente a diciembre reportó un avance del 0,6% que resulta muy pobre como para hablar de un cambio de tendencia.

El estimador mensual de actividad económica (EMAE) registró la novena caída consecutiva y marcó en enero una baja del 5,7% respecto al mismo mes del año anterior, que marca un duro comienzo de año.

En rigor, el Indec ya lleva reportados diez meses de retracción, pero como posteriormente recalculó la baja de abril a una variación del 0%, estadísticamente se comienza a contar a partir de mayo este largo ciclo recesivo que ya va por su cuarto trimestre seguido.

En esta oportunidad, las contracciones más significativas se dieron en el Comercio con un desplome del 12,3%, la Industria Manufacturera (-10,1%) y la Construcción (-7,8%), con el agravante que a su vez son las tres actividades de mayor incidencia en el conjunto de la economía.

Otras de las ramas más golpeadas fueron Intermediación financiera (-7,6%); Impuestos netos de subsidios (-7,6%); Transporte y comunicaciones (-5,2%); Electricidad, gas y agua (-4,8%) y Actividades inmobiliarias (-3%).

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En contraposición, de los dieciséis sectores relevados, los únicos tres que presentaron un mayor dinamismo fueron la pesca con un 10,2%; la agricultura, ganadería, caza y silvicultura (8,9%) que comienza a recuperarse del efecto sequía y la enseñanza (1,3%).

No obstante, en la comparación desestacionalizada de un mes a otro, enero se recuperó un 0,6% frente diciembre. Esto está lejos de representar el inicio de un cambio de ciclo económico, ya que el mismo comportamiento se había registrado en julio, agosto y octubre sin poder evitar las terribles caídas de septiembre y diciembre.

En este sentido, el Gobierno esperaba una reactivación intermensual en línea con el 4,4% y el 4,6% que habían mostrado la construcción y la industria para el mismo mes, dando lugar a las versiones de que “la recesión había terminado”.

Sin embargo, este tibio “rebote” no ofrece buenas perspectivas a futuro, más aun teniendo en cuenta que se dio en el mes de mayor tranquilidad cambiaria y un fuerte recorte de tasas de interés.

Como es sabido, a partir de febrero este comportamiento se revirtió, marcando un nuevo récord del tipo de cambio que ya roza los $45 y tasas de interés que se acercan al 70%, que lógicamente potenciarán las tendencias recesivas.

Fuente: LaPolíticaOnLine