El ingeniero británico habló este lunes, a horas de que se celebre un nuevo aniversario de su creación.

Este martes se cumplen 30 años desde que el ingeniero británico Tim Berners-Lee propuso un “vago pero ilusionante espacio, libre y abierto, para que toda la humanidad pudiera compartir ideas y conocimientos”, según definió él mismo en un vídeo y en una carta abierta para conmemorar el aniversario de su creación: la Web.

Ambos fueron difundidos este lunes por la World Wide Web Foundation, el organismo –con sede en Boston– que Berners-Lee creó en 1994, cuando se trasladó al MIT desde el CERN, centro en el que había inventado –el 12 de marzo de 1989– lo que ahora conocemos como Internet.

En 1990, Berners-Lee ya había diseñado los tres protocolos fundamentales para el desarrollo de una tecnología destinada a mucho más que transformar la forma en la que nos comunicamos: el HTML (siglas de Hyper Text Markup Language , en inglés), el lenguaje con el que se escriben las página de internet; el URI (Identificador uniforme de recursos), un tipo de “dirección” que es única y se utiliza para identificar a cada página en la web, y que es comúnmente llamada URL; y el HTTP (el protocolo de transferencia de hipertexto), que permite la recuperación de recursos enlazados desde toda la web. Lo hizo todo en una computadora Next, diseñada por Steve Jobs cuando lo obligaron a dejar Apple.

Además, Berners-Lee también fue el responsable de inventar el primer navegador y editor de páginas web (WorldWideWeb.app) y el primer servidor. La primera página de Internet abierta fue creada para el CERN a finales de 1990, y en 1991 se inventó a personas fuera del CERN a unirse a esta nueva comunidad.

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Treinta años después, Tim Berners-Lee pidió este lunes aprovechar el aniversario para rectificar errores y evitar su mala utilización. E hizo un llamamiento para que los usuarios puedan controlar sus datos.

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“Mientras la Web ha creado oportunidades, dando voz a grupos marginados y haciendo más fácil nuestras vidas, también ha creado oportunidades para los estafadores, ha dado voz a los que proclaman el odio y hecho más fácil cometer todo tipo de crímenes”, reflexiona el científico británico en una carta abierta.

Publicado en la víspera de una serie de eventos con los que se marcará este 30 aniversario -en Ginebra, Londres y Lagos- el mensaje del inventor de la Web es una llamada de atención a todos aquellos que tienen una parte de responsabilidad en que internet funcione mejor y en beneficio de todos.

“La filosofía de la Fundación para la Web es poder tener un control completo de sus datos. No son petróleo, no son una materia prima, no son una sustancia”, declaró luego Berners-Lee en una entrevista con un pequeño grupo de periodistas en el CERN, la organización europea de investigación nuclear donde nació la web.

“No debería ser posible venderlos por dinero. El control y el acceso a los datos es un derecho”, aseguró.

Sin embargo reconoció que era difícil imponer una reglamentación estricta en todos los casos. “A veces se necesita una legislación que prevea que los datos personales, igual que los datos genéticos, no se utilicen nunca”, dijo.

Berners-Lee advirtió en particular de un “futuro posible” en el que los navegadores guarden el rastro de toda las compras de un usuario o de sus datos bancarios. “Entonces su navegador sabría más de usted que Amazon”, indicó.

También pidió a los usuarios de la Web que defiendan sus derechos y que no esperen a que lo hagan los gobiernos.

Cambiar para mejor

Más allá de esto, y lejos del derrotismo, Berners-Lee considera perfectamente posible que los próximos treinta años de la Web sirvan para “cambiar hacia mejor”, ya que, “si no nos esforzamos en construir una mejor Web hoy, entonces no digamos que la Web nos ha fallado, porque seremos nosotros los que le habremos fallado a la Web”.

El físico de formación y especialista en ciencias de la informática siguió trabajando en el CERN por algunos años después de su invento en 1989 para luego seguir su carrera en Estados Unidos. Hace nueve años fundó la WebFoundation, desde la que promueve el acceso a la Web y a sus beneficios como un derecho.

Con todo el conocimiento acumulado, Berners-Lee considera que la piratería y los ataques promovidos por los Estados, así como el acoso y los comportamientos criminales en línea como algunas de las mayores causas del disfuncionamiento de internet.

Otra tendencia que le preocupa es la que “crea incentivos perversos” con fines comerciales, como aquellos que generan ingresos a través de la propagación de información falsa o las estrategias para captar la atención de los usuarios e inducirlos a los clic (“ciberanzuelos”).

Finalmente, lanzó en este sentido una crítica directa a la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la que responsabilizó de “haber puesto en duda la neutralidad de internet”, en referencia a la utilización masiva de las redes sociales por parte de Rusia para influir en su favor en las elecciones presidenciales de 2016.

La mayor herramienta de transformación social

En opinión del español José Manuel Alonso, actual director de Estrategia y colaboraciones de la World Wide Web Foundation, “Internet se ha convertido, sin ninguna duda, en la herramienta de transformación social más importante creada jamás por la humanidad, por la variedad de campos en los que tiene incidencia”.

A lo largo de la historia, la humanidad ha alcanzado otros avances tecnológicos muy importantes, “pero el gran cambio es que las transformaciones que introduce la computación tienen efectos de forma mucho más rápida, que los que han producido otros hitos”, dice Alonso. El primero de estos cambios fue que en el inicio Internet fue algo muy tecnológico y académico, pero enseguida se extendió por todas las capas de la sociedad”, añade este desarrollador de software.

En este sentido, y visto el impacto que Internet tiene en la vida de las personas, “la división entre los que están en línea y los que no lo están, aumenta la necesidad de hacer que la Web esté disponible para todos”, advirtió Berners-Lee en la nota difundida por el aniversario de su creación.

“En muchos países, hay muchos derechos como el derecho a la libertad de expresión, y otros incluido en la Carta de Derechos Humanos, que sólo se pueden ejercer en línea”, recuerda Alonso. Además, aparte de “la pura conectividad social, internet tiene un impacto positivo en aspectos económicos y políticos” de los que ahora mismo está fuera la mitad de la población mundial.

José Manuel Alonso pone como ejemplo un proyecto de agricultura conectada en el que él mismo participó en un país africano, “en el que se demostraba que para un agricultor tener acceso o no Internet podía implicar no saber en qué mercado era mejor vender su cosecha y, por tanto, obtener un mayor beneficio económico”.

El bombardeo de anuncios

Alonso es crítico con el modelo de negocio en el que se basa actualmente Internet: el bombardeo de anuncios basados en las preferencias de los usuarios en función de los datos que las grandes empresas tienen de ellos, sin que muchas veces se sepa que realmente son anuncios. “Entiendo que Google, Facebook o Amazon de algo tienen que vivir, pero este modelo no puede seguir. La gran pregunta, qué también se hacen las majors, y para la que nadie tiene respuesta es cuál debe ser. Facebook preguntó a sus internautas si estaban dispuestos a pagar por usar esta red social sin recibir publicidad. La respuesta fue que no, y que al contrario, la gente reclamaba cobrar por la utilización de sus datos personales”, dice Alonso.

Y es que siempre se ha dicho que la tecnología es neutral, pero el uso que se hace de ella, aunque esto puede estar cambiando en la era digital. “En los últimos años las tecnologías que se desarrollan ya no son tan neutrales. Hay un debate ético con la inteligencia artificial, y los algoritmos se diseñan para que no sean neutrales”, dice Alonso.

En los próximos 30 años, la red vivirá un proceso de descentralización después de que ahora gran parte del tráfico web esté en manos de un puñado de compañías “Nadie pide que el software sea ético, y por eso desde la World Wide Web Foundation creemos que es necesario colaborar con especialistas en derechos humanos y abogados para definir cómo deben ser la tecnologías del futuro”, recalca.

A pesar de todo, Alonso se declara optimista sobre la Internet que nos aguarda los próximos 30 años. “Después de unos años de gran centralización y con unas pocas empresas que dominan la mayoría del tráfico web y a las que es imposible evitar, en los próximos años, veremos un proceso descentralizador, sobre todo por el empuje de la gente que quiere una red más libre”. Para Alonso, se producirá el mismo fenómeno que sucedió con los inicios del acceso a Internet a través de los celulares. “Los servicios WPA sólo permitían a los usuarios navegar por los servicios de su proveedor de acceso. La demanda de la gente para poder acceder a toda la red desde su terminal fue lo que terminó con estos ‘jardines vallados’, para usar las palabras del propio Berners-Lee”.

Fuente: Clarín