Entre los desafíos del sector aparece ahora la necesidad de generar nuevos destinos portuarios en el país (se mencionan como posibles Puerto Deseado en Santa Cruz o Puerto Camarones en Chubut) además de incrementar la conectividad aérea para que los visitantes puedan acceder a los cruceros en las diferentes escalas.

La Asociación Internacional de Operadores Turísticos Antárticos (Iaato por sus siglas en inglés) estimó que el turismo antártico crecerá un 44% durante la temporada de verano 2019/2020, y las autoridades portuarias argentinas adjudicaron ese incremento a las políticas proactivas del Gobierno Nacional para impulsar la industria de los cruceros, indicaron fuentes oficiales.Según la IAATO, de los 80.553 visitantes que espera la Antártida la próxima temporada, el 90% partirá desde el puerto de la ciudad de Ushuaia, lo que representa unos 72 mil turistas, 22 mil más que los registrados este año.

Por su parte la Administración General de Puertos (AGP) dependiente del Ministerio de Transporte de la Nación, precisó que el aumento de turismo antártico es una “respuesta favorable” a las “medidas sistemáticas” que viene implementando el Gobierno Nacional desde 2016, para mejorar la competitividad del puerto fueguino y tentar a las empresas de cruceros a recalar en el destino.

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Entre esas medidas, el organismo detalló en un informe que la empresa YPF redujo el valor del combustible en 120 dólares por metro cúbico a partir de la temporada 2017- 2018, lo que “generó un incremento del 30% en la venta de combustibles a cruceros” y “posibilitó a los buques que se abastecían en Chile, comenzar a hacerlo en nuestro país”.Además, desde 2018, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) modificó una resolución de 2010 y permitió el reciclaje de la basura de los cruceros, “cumpliendo así con un pedido histórico de la industria”, indica el informe.”A ello habría que agregarle los cambios en las tarifas por los servicios que presta la Dirección Nacional de Migraciones, y otra serie de medidas que eliminaron extra costos y precios distorsivos que se cobraban a los cruceros”, analizó el interventor de la AGP, Gonzalo Mórtola.

El funcionario consideró que el Gobierno Nacional aplicó políticas públicas que constituyeron un “cambio de paradigmas” para la actividad, y que “le dieron previsibilidad a las empresas, algo que antes era imposible de conseguir”.”Cuando asistíamos a la Setrade Cruise Global (la feria de cruceros más importante del mundo) todo lo que recibíamos de las compañías eran quejas.

Pero eso nos sirvió para empezar a escucharlos y comenzar a resolver los problemas”, recordó Mórtola.El titular de la AGP destacó que la llegada de más cruceros permitió que resurgieran negocios y que se reactivaran economías regionales, generándose “puestos de trabajo directos e indirectos”.”Los barcos no solo contratan servicios logísticos, sino que se abastecen de combustible, frutas, verduras y carne. Además, los turistas que descienden de los cruceros consumen en comercios, hacen excursiones y concurren a restaurantes”, remarcó el funcionario.

Según Mórtola, entre los desafíos del sector aparece ahora la necesidad de generar nuevos destinos portuarios en el país (se mencionan como posibles Puerto Deseado en Santa Cruz o Puerto Camarones en Chubut) además de incrementar la conectividad aérea para que los visitantes puedan acceder a los cruceros en las diferentes escalas.”Cada vez llegan más barcos pero también buques más grandes. De a poco nos vamos convirtiendo en un ejemplo dentro de la región y ese es el camino a seguir”, concluyó el interventor de la AGP.

Fuente: Télam