Se trata de organizaciones que trabajan “la mirada humana”. Aseguran que es algo más amplio que la sustentabilidad.

El mundo está cambiando y las compañías, siempre atentas a las tendencias del mercado, van de la mano. La evolución de aspectos económicos, sociales y políticos están desafiando a las organizaciones a reinventarse para ser empresas sociales que además de ser redituables fomentan el rendimiento y desempeño desde un foco humano.

A diferencia de las empresas de triple impacto o sustentables que buscan beneficios económicos, comunitarios y ambientales, este tipo de organizaciones tiene una mirada diferente. “El enfoque de la empresa social es más amplio”, sentencia Javier Rubin Doschyk, gerente senior de Human Capital de Deloitte. Reconoce que como todo negocio el rendimiento económico es vitales, pero destaca que este tipo gestión tiene un “enfoque humano”.

“Hay que mejorar las condiciones de las personas que trabajan en empresa, sus clientes y las comunidades en las que viven. Y en el mundo actual, con los desafíos sociales en la cresta de la ola, cumplir con estos objetivos requiere una reinvención organizacional a gran escala”, completa.

Entonces, una empresa social puede definirse como una organización cuya misión combina el crecimiento económico y la generación de ganancias con la necesidad de respetar y brindar apoyo al personal y sus públicos de interés. La idea es desarrollar políticas de apoyo continuo tanto intra como extramuros, buscando generar redes otras empresas.

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Según un reciente estudio de Deloitte en 119 países, se detecta un crecimiento acelerado de la empresa social y un mejor rendimiento financiero en las organizaciones que utilizan esta metodología de gestión, pero aún no es suficiente.

Los especialistas sostienen que no se trata solo de una mirada desde los recursos humanos, sino que es transversal a toda la compañía. “El desafío es devolverle el sentido al trabajo que las personas realizan dado que tiene un impacto significativo, no sólo en el ámbito profesional y personal, sino que al mismo tiempo genera mayor motivación y compromiso en sus responsabilidades dentro de la organización”, analiza Soledad Ruilopez, directora de Human Capital de Deloitte.

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La ejecutiva coincide que está relacionado con los RRHH, pero se pregunta “¿sería posible alcanzar este desafío sin incluir a todas las áreas de una organización? Definitivamente creemos que no”.

La Cuarta Revolución Industrial trae consigo una disrupción política, económica y social -sostiene el informe de la consultora- “y que dicha disrupción tiene impacto en el trabajo, trabajadores y empleadores como nunca antes”. Por lo que los debates que se plantean están relacionados con la desigualdad en las compensaciones y el rol de los negocios y cómo lograr una administración de recursos efectiva que satisfaga a todos los interesados.

El trabajo de Deloitte titulado “Tenencias del Capital Humano del 2019” que indaga sobre la empresa social analiza tres categorías: El futuro de la fuerza laboral, el futuro de la organización y futuro de Recursos Humanos.

En cuanto al futuro de la fuerza laboral se destaca un crecimiento significativo de la fuerza laboral alternativa como contractors, freelancers y a los empleados de la “gig-economy” que se está generalizado mientras que los mercados laborales se han ido estrechando. El 59% de los participantes de la encuesta en la Argentina cree que en un plazo de 3 años las organizaciones contratarán personal externocon competencias diferentes a las existentes y requeridas actualmente.

Sobre el futuro de la organización, la investigación advierte que uno de los grandes desafíos identificados este año es la necesidad de mejorar la experiencia del empleado, es decir hacer que el trabajo sea relevante. En ese sentido, a nivel local el 73% de los participantes considera que la estrategia de compensaciones totales está algo o nada alineada a los objetivos organizacionales.

Por último, en cuanto al futuro de Recursos Humanos, se reconoce que en los últimos 15 años el reclutamiento de las personas se ha vuelto más complicado que nunca. La clave; movilizar recursos internos, encontrar personas en la fuerza laboral alternativa y aprovechar estratégicamente la tecnología. En nuestro país, el 65% de los participantes dijo que las personas deberán reinventarse para desarrollarse profesionalmente y un 56% que las acciones de capacitación son muy importantes para impulsar el compromiso de los empleados.

Según la investigación, el objetivo de las organizaciones es contar con un enfoque humano renovado para alentar el fortalecimiento de la empresa social. Sin embargo, ante la pregunta sobre qué tan cerca se está de la transformación hacia este tipo de organización, Rubin Doschyk concluye: “Las organizaciones reconocen estos aspectos, aún no están preparadas para gestionar sus negocios bajo un enfoque humano que plantea la empresa social”.

Fuente: Ámbito