Junto con Joe Gebbia y Nathan Blecharczyk, creó la famosa plataforma de alojamiento que hoy tiene una oferta de más de 6.000.000 propiedades en 192 países y 81.000 ciudades. Cómo fueron sus inicios, se sobrepusieron a la crisis y mantienen en alza la compañía que, desde su creación, tiene más de 500 millones de huéspedes.

Un colchón inflable y un desayuno. Tan solo eso necesitó Brian Chesky para que en su mente surja una idea que terminaría siendo, nada más y nada más, la famosa plataforma Airbnb, el sitio de alojamientos que, en la actualidad, tiene una oferta de más de 6 millones propiedades en 192 países y 81.000 ciudades. Nacido en Niskayuna, Nueva York, Chesky se inició en el mundo del arte desde niño. Se interesó en dibujar réplicas de pinturas y diseñar, rediseñar zapatos y juguetes. Más tarde, lo hizo en la arquitectura y el diseño del paisaje. Fue así como en 1999 comenzó a asistir a la Escuela de Diseño de Rhode Island (RISD) y más adelante, obtendría su Licenciatura en Bellas Artes en Diseño Industrial. Durante su tiempo en la Escuela, Chesky conoció a Joe Gebbia que, más adelante, sería uno de los co-fundadores de Airbnb.

Luego de haber trabajado en Los Ángeles como diseñador industrial y estratega en 3DID, Inc., Chesky se mudó a San Francisco, lugar donde surgió la idea que, diez años después, tendría un valor inconmensurable. Todo dio lugar cuando, en esa misma ciudad, se celebró una muy importante convención de diseño que plagó la ciudad de visitantes y que agotó los alojamientos disponibles. Es así como el diseñador, junto con Gebbia, decidieron ofrecer su apartamento como un hotel. Compraron tres colchones de aire y comercializaron esta idea como “Cama de aire y desayuno”, con tres huéspedes que se quedaron la primera noche y cuyo precio fue de 80 dólares.

En busca de confianza

Luego de creer que esta iniciativa podría traer grandes ganancias y expandirse, decidieron sumar a un integrante especializado en tecnologías: Nathan Blecharczyk, licenciado en Informática graduado en Harvard. Plantada la idea y presente la experiencia y los conocimientos de los tres, faltaba la inversión, el capital. Fue así como Chesky, con su equipo, salió a navegar en busca de tierra, que nunca vio. Hablaron con numerosos inversores que no aceptaron y no entregaron su cuota de confianza. El tiempo pasaba y los tres emprendedores, se quedaban sin dinero y sus ahorros se esfumaban. Y cuando todo parecía perdido, otra idea surgió de la galera. ¿Cuál? Vender cereales en cajas personalizadas con las caricaturas de los dos candidatos a presidente de EE.UU de ese momento.

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Fue así como crearon 500 cajas de cereales con la caricatura de Obama, en color azul, y 500 con la de McCain, en rojo. Encargaron las cajas y ellos mismos pegaron el diseño a mano. Luego, compraron 1.000 paquetes de cereales genéricos en el supermercado y las rellenaron. Con esto, lograron juntar los 30.000 dólares necesarios para saldar las deudas. Una idea que parecía descabellada para el momento terminó siendo el salvataje perfecto. Con esto, los integrantes del equipo se dieron cuenta que también, a veces, se puede hacer dinero fuera del propio producto que se ofrece en la actualidad. Salirse del rubro e indagar en otros, puede ser una gran oportunidad en este mundo de constante cambio.

Experiencia y filosofía

Esta idea “loca” no solo los salvó en lo económico, sino también atrajo el interés de Y Combinator, una aceleradora de Startups, que aceptó a Airbnb (los fundadores ya habían cambiado el nombre para una mayor atracción) en su programa de financiación inicial. Paso a paso, la compañía continuó, creció y mejoró sus técnicas de desarrollo de negocios. A través del diseño, los fundadores lanzaron un ambicioso proyecto para que sus anfitriones (las personas que rentan sus casas a través de la plataforma) se sientan atraídos por la “experiencia” de la compañía y la compartan a los demás.

El CEO de la compañía valorada en más de 31.000 millones de dólares sabe que, a través de los aportes y las experiencias de los usuarios, fue que la empresa creció más. Así lo afirmaba en una entrevista: “Hay que ser flexible y escuchar a tus usuarios. Siempre estarán en eventos y lugares que no puedes predecir y tu éxito puede venir de formas inesperadas. Por ejemplo, al principio, nunca pensamos en ofrecer fotógrafos profesionales hasta que nuestros usuarios en Nueva York nos lo dijeron. Fuimos capaces de implementarlo de forma rápida, y ha sido uno de nuestros programas con más éxito”.

Buscar una solución a un problema de su cotidianidad, le abrió las puertas a Cherky y a su equipo a crear y expandir por todo el mundo la plataforma más grande de alojamiento del mundo. Basado en esto último, en una de sus entrevistas, el diseñador deja un mensaje a todos los emprendedores:

“Empezar una compañía es más arte que ciencia porque es un territorio desconocido. En lugar de querer resolver todos los problemas del mundo, trata de solucionar la situación que te sea más personal. Idealmente, si eres una persona normal y resuelves la situación que te incomoda a ti, habrás encontrado la respuesta para millones de personas.”

Fuente: Amex Corporate