Acorde a datos publicados días atrás por la APYME,  alrededor de 50 pequeñas y medianas empresas cierran por día en la Argentina. La cifra explica por sí misma el delicado panorama que miles de emprendedores deben sortear en el país, marcado por la inflación, la recesión y las altas tasas.

Por Alejandro Safdie – Product Manager de Agilis

Aunque cada empresa vive su propia realidad y su estrategia de negocios frente a la crisis depende de distintos factores tales como la estructura, el estado de finanzas, la relación con proveedores y sobre todo la educación financiera, sin duda uno de los factores más importantes para la supervivencia de los negocios es el acceso a líneas de crédito para inversión productiva.

Usualmente vemos en los dueños de PyMEs distintos comportamientos para protegerse en contextos de incertidumbre: eliminan costos innecesarios, retrasan los pagos a proveedores, renegocian los contratos de locación, postergan aumentos salariales, descuentan cheques a tasas violentas y muchas veces incrementan anticipadamente los precios para combatir la inflación. Todas estas medidas para recuperar liquidez terminan afectando el clima de la empresa.

La manera en que las PyMEs encaran las crisis impacta directamente en el bienestar económico general, dado que son las generadoras del 80% de los puestos laborales (según las cifras publicadas por el Ministerio de Producción y Trabajo en 2018). Para los trabajadores, el malestar de las PyMEs resulta en pérdida de su salario real, precarización laboral y hasta en un potencial despido. No es una situación feliz y genera nuevas dificultades para las compañías.

El panorama parece sombrío, pero a veces las crisis pueden convertirse en un escenario de oportunidades si se aplican estrategias de crecimiento alternativas. Cuando la competencia tambalea y se repliega, se abren nuevos huecos y nichos para acaparar.

Sin embargo, intentarlo en un escenario donde apremia la liquidez es demasiado riesgoso sin un financiamiento inteligente. En este panorama, la banca tradicional no suele ofrecer soluciones crediticias apetecibles y las PyMEs que pretenden dar vuelta el partido se ven obligadas a abandonar sus planes.

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Dentro de esta coyuntura, en muchos casos las FinTech aparecen como socias estratégicas para los emprendedores argentinos, dado que éstas diseñan productos crediticios funcionales para las empresas, amparándose en el uso de tecnologías novedosas como el análisis de Big Data y la construcción de modelos de Machine Learning, sumado además a un servicio más cercano al cliente que el provisto por las entidades bancarias.

Las FinTech pueden no sólo ampliar la cobertura financiera a más empresas del sector, sino también otorgar oportunidades de crédito superadoras a las empresas más maduras, ofreciendo tasas accesibles, cuotas bajas y, sobre todo, respuestas rápidas y concretas.

Un ejemplo de dichas innovaciones es la creación de créditos con garantía (vehicular o inmobiliaria) que se solicitan online, en donde la inclusión de un bien como respaldo aumenta el compromiso de pago percibido por la FinTech y por ende permite extenderles a sus clientes mejores condiciones de préstamos.

Hay muchas razones para apostar por los emprendedores: el mercado argentino ha demostrado que ante contextos adversos, se crearon muchos productos, procesos y servicios que se ajustaron a las nuevas condiciones del mercado y crecieron disruptivamente.

Herramientas crediticias que catapultan ideas innovadoras y nuevos modelos de negocios que solucionen problemas en contextos difíciles como éstos, harán de la crisis una oportunidad para que pequeñas y medianas empresas logren un impacto positivo en la economía del país.

Las FinTech traen innovación tecnológica al sistema financiero. Esto permite la automatización de procesos de asesoramiento, reducción de costos estructurales y rapidez en la obtención de créditos a través de gestiones online. Para muchas PyMEs y familias esto se traduce en créditos más baratos, rápidos y accesibles.