El networking es una práctica continua a través de la cual una persona trata de conocer posibles aliados, ideas nuevas, personas con sus mismos gustos para tener intercambios productivos, nuevos enfoques acerca de la industria en la que trabaja. En fin, una práctica a través de la cual una persona trata de colocarse en posiciones de oportunidad.

Por sobre todo, el networking se trata de fomentar la conexión entre las personas. Es una práctica con mucho potencial para desarrollar el crecimiento profesional. Una práctica que se hace eco de esta frase de Mark Zuckerberg:

“Cuando las personas se conectan, suceden cosas poderosas y sus vidas cambian”.

A propósito, hay una historia muy ilustrativa en este sentido.

Antes de que su libro se convirtiera en un bestseller del New York TimesTim Ferriss no sabía nada sobre libros. Tampoco sabía nada sobre ventas, ni sobre la industria editorial. Pero sí sabía de la capacidad sinérgica del networking, amén de ser un gurú del carisma y la inteligencia relacional. Así que Ferriss fue a uno de los festivales culturales más importantes que hay en Estados Unidos (el SXSW), pensó cuidadosamente su manera de establecer conexiones, se acercó a un moderador, que a su vez lo conectó con otra persona. Horas después, mucho más tarde, terminó hablando con alguien que, al final de la conversación — que coincidía con el final de la noche — , le dijo: “¿Por qué no me mandás el borrador de ese libro así lo miro? Quizá pueda recomendárselo a alguien”. Así fue como se publicó La semana laboral de 4 horas.

El poder de las conexiones

Y es que no alcanza con llegar a ser bueno — o muy bueno — en algo. En cualquier disciplina, la diversidad de profesionales es abrumante; el emprendedor que empieza su proyecto se enfrenta con esta misma dimensión gigantesca que caracteriza al ecosistema profesional. Por eso, lo que es verdaderamente necesario es que los demás sepan quién está haciendo bien qué cosa en un momento determinado. Y es ahí donde entra en juego una práctica como el networking.

Emprendedores y profesionales de todas las áreas reconocen en el networking un atajo hacia el éxito: una práctica que acelera el crecimiento profesional. Esto, en algún sentido implica el desplazamiento del paradigma “trabaja duro, el éxito llegará solo”. Es cierto que el esfuerzo es la base del éxito — al menos, en una buena porción de casos. El networking abraza esta premisa, pero además la complementa distribuyendo los esfuerzos donde es importante hacerlos.

Para terminar con otra historia de libros y emprendimientos, es importante decir que los contactos que trata de promover el networking no son sólo inherentes a la industria en la que el emprendedor esté inserto. Se puede usar la imaginación en este sentido para diversificar la propia red de contactos. Consciente de que debía darse a conocer, Jack Canfield (autor y disertador) trabajó para dar con el dueño de una marca de alimentos para perros. De este modo, llegaron a un escenario que el networking bien entendido propone como prototípico: el escenario donde todos ganan. Canfield dio su libro Caldo de pollo para el alma a un 50% de descuento para quienes compraran alimento de esa marca. Fue una conexión entre industrias disímiles, es cierto. Pero para Canfield fue una de las tantas conexiones que catapultaron las ventas de su libro: fue traducido a más de 40 idiomas y vendió más 500 millones de copias.

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En resumen, el networking es una herramienta que permite llegar a más oportunidades, ayudar más a otros con lo que sabemos hacer bien, y multiplicar el alcance e impacto de cualquier proyecto en el que estemos inmersos. En el mundo emprendedor es una buena práctica hacer networking en forma continua, esto permitirá aprovechar muchas oportunidades y llegar a escenarios ganar-ganar que raramente se presentarían por otros medios.

Por Marcos Ford, ASEA