La crisis requiere las mejores capacidades de liderazgo desplegadas en la práctica.

El 2019 es un año caracterizado por la estrechez económica, la incertidumbre en cuanto a la dinámica competitiva y, muy especialmente de la capacidad sustentable que todo emprendimiento exhiba.

El escenario requiere las mejores capacidades de liderazgo desplegadas en la práctica. Sin duda exhibe afinidades con el espíritu y desempeño fundacionales, dejando de lado todo vestigio de “contractualidad”.

Cómo ser un líder netamente fundacional, un verdadero domador de tempestades.

Lo que hay que tener

Cuatro capacidades imprescindibles:

1.    Conocimiento del negocio por experiencia propia.

2.    Una clara visión del emprendimiento.

3.    Capacidad de negociación

4.    Capacidad “social (emocional y relacional)” de liderar.

Así como en épocas de bonanza se puede adquirir una parte del conocimiento sobre el negocio de uno o más expertos que formen parte del equipo, esto es desaconsejable en épocas críticas. Hacerlo sería dar mucha ventaja.

Conocer el negocio significa conocer sus variables económicas, comerciales, productivas. Este conocimiento se transforma en saber estratégico. Quien sabe estratégicamente puede actuar estratégicamente: convertirse, cuando las circunstancias lo requieran, en un estratega.

Otro aspecto imprescindible es tener una visión del emprendimiento. Recordemos que en el ámbito de los negocios y las organizaciones, una visión es como deseamos que nuestra empresa o este caso nuestro emprendimiento, sea vista por los externos a la misma y también por nosotros mismos.

Entonces la visión será en definitiva nuestro emprendimiento hecho realidad en el futuro. Para lograrlo es imprescindible, dentro de una visión estratégica del mercado al que pertenece nuestro emprendimiento, desarrollar procesos con convicción, perseverancia y motivación del equipo. Todo esto, en situaciones de crisis, depende mucho más del líder.

Es más: el equipo propio, el que pueda estar tercerizado y también los proveedores observan al líder con atención pidiéndole explícita e implícitamente, señales válidas para continuar.

En este punto es importante tener en cuenta que el equipo, las personas en general siguen hechos, acciones más que palabras. Por lo tanto cuídese el líder de decir que quiere lograr “A” y resulta que hace “B”: el equipo ejecutará “b” más que “a”.

La capacidad de negociar es imprescindible en épocas de crisis: los habitantes de países con grandes limitaciones económicas suelen ser excelentes negociadores dado que necesitan cuidar lo poco que tienen; y al tener poco son muy buenos “truequeadores” ya que valoran cada unidad de valor que tienen sus pertenencias.

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En este aspecto, sí es posible contar con un negociador externo o interno que no sea el propio líder. Pero nuevamente, si el líder negocia bien enseña con el ejemplo.

Esto representa un par de capacidades emocionales que permiten optimizar los niveles de relacionamiento: recuerden que lo peor en épocas de crisis es aislarse.

Y lo mejor es relacionarse intensamente. Recuerden algo más: los contactos nunca sobran, siempre faltan. Si lo viven así, siempre valorizarán el vincularse y acumular contactos. Cuanto más contactos, más posibilidad de encontrar ayuda y oportunidades en tiempos bravos. Las culturas sabias tienden a vincularse positivamente con el resto de la civilización, las más limitadas tienden a encerrarse con el riesgo de terminar aisladas.

Ser reconocido por los actores del negocio como uno más de todos ellos es muy importante en épocas de crisis. Imprescindible para arrancar bien parado cualquier negociación o lanzar una iniciativa corporativa o sectorial.

Finalmente, en las crisis siempre conviene mirar a las culturas más antiguas: han pasado muchas y seguramente tienen más experiencia para sortearlas.

Fuente: Emprendedores News