Es una salida basada enteramente en el incremento de la productividad, sin ninguna creación de trabajo en el sector, en continua caída desde hace tres años.

Las pequeñas y medianas empresas (Pyme) industriales están saliendo efectivamente de la recesión, como lo muestra el fuerte incremento de la cartera de pedidos que éstas recibieron durante el segundo trimestre del año y el consiguiente incremento trimestral de la producción, informó la fundación Observatorio Pyme.

“No se trata de simples expectativas positivas para el segundo semestre, sino de órdenes de pedidos efectivas de producción industrial que se ejecutarán durante el resto del año. También durante el segundo trimestre se observó la consolidación de las Pyme del sector de software y servicios informáticos, el segmento más importante de la llamada economía del conocimiento”, indicaron desde la fundación a través de un comunicado.

Un dato adicional que permite interpretar que la salida de la recesión continuará durante el último trimestre del año en curso, es que no existe actualmente disociación entre el indicador que registra la evolución de las órdenes de compra recibidas por el sector industrial (PMIPyME) y el indicador de confianza de los empresarios PyME (ICEPyME) tanto del sector industrial como el de la industria de software y servicios informáticos.

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Esto permite anticipar, de acuerdo a la fundación, que hacia fin de año las Pyme industriales y del resto de los sectores de servicios ligados a la producción estarán fuera del escenario recesivo.

“Sin embargo, es importante destacar que, a pesar del fuerte repunte de la cartera de pedidos y la positiva evolución de la confianza empresarial, la creación de empleo sigue siendo negativa tanto en las empresas medianas como en las más pequeñas”, apunta el informe.

Para el Observatorio, la salida de la recesión es una salida basada enteramente en el incremento de la productividad, sin ninguna creación de empleo industrial, que registra una continua caída desde hace más de tres años.

En efecto, las empresas más pequeñas (entre 10 y 50 ocupados) no han podido todavía sumarse a la dinámica productiva positiva que registran las empresas medianas (51-200 ocupados) y es muy improbable que lo puedan hacer en el futuro en ausencia de una política pública orientada a disminuir la carga fiscal de este sector caracterizado por una menor productividad que el resto del sector industrial.

Con este dato, la fundación reclama una política tributaria diferenciada por tamaño de empresas y región geográfica.