Además de la producción de las industrias tradicionales, existen nuevas demandas que surgen de la evolución tecnológica. Las fábricas y centros de desarrollo cordobés ya se destacan en las actividades que conforman la industria del conocimiento.

Consolidadas las bases de su perfil industrial, Córdoba ocupa un lugar de privilegio como polo de desarrollo productivo, convirtiéndose en uno de los centros fabriles más importantes del país y la región. En la actualidad, además de las manufacturas tradicionales, en ciudades y pueblos cordobeses nacen y crecen las empresas que posicionan a la provincia como una de las protagonistas principales en la nueva revolución industrial: la industria del conocimiento.

Esto surge como el resultado de una combinación de elementos asociados, sinérgicos que forman y consolidan un sistema productivo en movimiento.

La búsqueda constante de innovación y el talento de sus recursos humanos altamente calificados, son la piedra angular de una provincia que no se detiene. De esta manera, la producción cordobesa diseña, crea y desarrolla productos que se destacan en el país y y tienen presencia internacional.

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Todo un nuevo mundo está en evolución y ahí está Córdoba, con aportes indispensables para acompañar estos cambios:

  • El software
  • La robótica
  • La impresión 3D
  • La inteligencia artificial
  • La biogenética y biomedicina
  • La tecnología médica
  • Las industrias creativas como los videojuegos y las producciones audiovisuales.

Todo esto se produce en Córdoba. Una provincia que está preparada para producir los alimentos que demanda el mundo, que genera energías sustentables, entro otros muchos aportes que permiten mejorar las condiciones de vida de las personas.

Desde sus fábricas, sus universidades y centros de estudio, sus centros de desarrollo, sus parques industriales y tecnológicos, el talento, esfuerzo y trabajo cordobés tiene presencia y prestigio en todo el mundo.

En este Día de la Industria, es importante reconocer el aporte de los empresarios cordobeses, que nos permiten transitar esta difícil coyuntura económica y que, pese a todo, continúan produciendo en la provincia.

Gracias a su impronta, la actividad fabril cordobesa goza de un merecido reconocimiento nacional, y ahora le permite ser  protagonista de la nueva revolución industrial.