Por muchos es llamado el milagro japonés. Parte de ello es consecuencia de su cultura, valores y la filosofía japonesa que profesan como el kaizen y el ikigai.

Todos sabemos que Japón que tuvo que reconstruirse a sí mismo tras la devastación que sufriera luego de concluida la segunda guerra mundial. Sin embargo, nadie esperaba que lo hiciera en el tiempo y la forma en la que lo hizo.

El llamado también “País del Sol Naciente” perdió el 42% de su riqueza nacional y el 44% de su capacidad industrial como energía pero para  1965 Japón ya había reconstruido su economía y convertido en una de las naciones industrializadas más importantes.

Muchos de estos cambios fueron posible gracias a una nueva constitución y una serie de políticas basadas en la igualdad y la competencia. Pero un ingrediente más se sumó a ello:

EL MÉTODO KAIZEN

El Kaizen tiene como objetivo mejorar la productividad y la competencia. El vocablo se divide en “Kai” cambio y “Zen”Bueno y se refiere a una mejora en pequeños pasos. Pero además, esto no se circunscribe únicamente a las personas, también puede aplicarse dentro de las Pymes.

Aquellas empresas que han introducido este concepto japonés se benefician con una mayor rentabilidad, motivación, productividad y competitividad y una mejor formación.

Lee también:

Parte de los principios de esta filosofía japonesa es partir de un mejoramiento al minimizar los errores y reducir los tiempos. Además con el Kaizen nunca se acaba, siempre hay algo que mejorar. Además, es un proceso que va pasito a pasito con objetivos a corto plazo.

Algunas empresas que son participes de ella son Honda, Sony y Hitachi pero en el occidente también hay compañías que ya lo aplican como Walt Disney entre otras argentinas.

MÉTODO IKIGAI

Una segunda filosofía japonesa que les permite estar en el punto en el cuál se encuentra es el Ikigai. Japón es el país donde su población vive más, alrededor de 83 años, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

El Ikigai, aunque se basa en la felicidad, no se centra en ella completamente. Tiene que ver con identificar cuál es tu papel en la vida, cuál es la motivación y pasión que te hace levantar dela cama diario y con lo cual aportas algo al mundo.

Con el Ikagai, nunca es tarde para replantearte cuál es tu papel en el mundo, qué es aquello que te mueve y que te hace feliz.

Los japoneses justo lo tienen (o al menos saben que deberían tenerlo), esto les permite mirar hacia el futuro y determinar los pasos que deben seguir. Hay algunas preguntas que te ayudarán a encontrar tu Ikagai:

  • ¿Qué te apasiona?
  • ¿Qué sabes hacer?
  • ¿Qué es lo que el mundo necesita de ti?
  • ¿En qué eres bueno?

Incluso tu Ikagai puede convertirse en una empresa. Por ejemplo, alguien que su pasión sea bailar y tenga los conocimientos puede emprender un negocio donde enseñe y le aporte al mundo parte de su arte. ¿Tú sabes cuál es tu Ikagai?