El próximo jueves, el candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, almorzará con empresarios en una reunión organizada en Córdoba por la Fundación Mediterránea.

Hace 14 meses, ese lugar lo ocupó el presidente Mauricio Macri, aunque no almorzó, sino que ofreció una entrevista abierta. El otro postulante en carrera, Roberto Lavagna, de Consenso Federal, llegó a fines de marzo, cuando todavía no se definía como candidato.

Fernández tiene una demanda de reuniones por parte de entidades empresarias en Córdoba que no se había dado antes de su triunfo en las PASO. Hasta esa elección eran los integrantes del actual gabinete nacional y el propio Macri los más requeridos para reuniones y seminarios por parte de los hombres de negocios y las cámaras empresariales, comerciales e industriales. Ahora la mirada está puesta en lo que se considera el futuro más previsible en términos electorales.

El lunes pasado, Fernández desayunó con los integrantes del Grupo de los 6. Su equipo tiene pedidos de varias cámaras para que vaya a hablar: la Bolsa de Comercio de Córdoba y la Unión Industrial. Por ahora, la única presencia confirmada es el evento de la Fundación Mediterránea.

“El punto es que nos tratan como si ya estuviéramos en el gobierno. Nos piden definiciones sobre cuestiones que hoy no manejamos y no solo que hablemos sobre lo que vamos a realizar. Esa situación se repite a donde vamos”, confió al diario LA NACION un integrante del equipo económico del Frente de Todos.

Aseguró que cada vez más “profundizan” las conversaciones con los distintos sectores, pero advirtió que la idea de Fernández no es “anunciar medidas sueltas, sino tratar de avanzar con un acuerdo marco”. Ese fue el planteo que sobrevoló la reunión en Tucumán con la CGT y la Unión Industrial Argentina (UIA). En lo que queda de este mes se seguiría en esa dirección y los encuentros con las cámaras cordobesas de peso se harían en octubre, cuando el exjefe de Gabinete tiene previsto regresar.

Integrantes de la lista cordobesa de diputados nacionales señalaron a este diario que la principal consulta que reciben desde el mundo de los negocios es si gobernará Fernández o lo hará Cristina Kirchner. El rol que tendrá La Cámpora en una futura posible administración también genera preocupación.

Después vienen las cuestiones puntualmente económicas: si habrá reforma impositiva, qué pasará con las normas laborales y si se tocarán las retenciones a las exportaciones del campo. Ese es el ranking de inquietudes.

En las últimas horas, en declaraciones a La Voz del Interior, Roberto Urquía -dueño de la empresa Aceitera General Deheza (AGD), una de las multinacionales argentinas, y exsenador nacional- sostuvo que si el peronismo regresa al poder “va a hacer las cosas bien”. Urquía no se detuvo ahí: “Si llega a ganar Alberto Fernández, va a gobernar él. Con un muy buen equipo de ministros, no tengo duda”.

No se trata de un respaldo menor. Fue el primer empresario importante en recibir a Fernández en la primera visita del candidato a Córdoba. El reencuentro fue todo un símbolo, después de que el vínculo entre Urquía y el kirchnerismo terminara de la peor manera posible cuando él votó contra la resolución 125.

“Los empresarios de todos los sectores y de todos los tamaños quieren previsibilidad”, explica Eduardo Fernández, cabeza de la lista cordobesa de diputados nacionales y, para más datos, presidente de la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme). “Alberto prioriza el diálogo y eso lo viene demostrando. Se reunirá con todos: estamos ordenando la agenda”, completó Fernández.

Lee también:

En el almuerzo de la provincia mediterránea estarán los candidatos a diputado del Frente de Todos, con la excepción de Franco Saillén, quien ocupa el quinto lugar y está imputado por supuesto lavado de activos, usura y administración fraudulenta en la causa por la que está detenido su padre, Mauricio Saillén, y el segundo en la conducción del Sindicato de Recolectores de Basura de Córdoba (Surrbac).

Hace una semana, cuando vino a Córdoba para la misa aniversario de José Manuel de la Sota, Fernández le sugirió que se bajara de la postulación, pero hasta el momento no le ha hecho caso. La decisión tomada es “invisibilizarlo” el resto de la campaña: ni fotos ni presencia en actos.

Por: Gabriela Origlia- La Nación