La damnificada por esta nueva modalidad delictiva denunció el caso ante el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Una mujer publicó unos frascos en una plataforma de comercio electrónico para “vender fácil”. Un hombre se contactó con ella por WhatsApp, interesado en los productos y le propuso hacerle una transferencia por 2.000 pesos, el precio de venta.

A pedido del supuesto cliente, la mujer le pasó el DNI y el CBU para hacer la operación bancaria, cuando en realidad para ese tipo de transacciones sólo es necesario lo segundo.

El estafador le escribió de inmediato diciéndole que se había equivocado y que le había transferido 15.000 pesos. La damnificada chequeo en su cuenta bancaria y sí, efectivamente tenía ese importe.

Le ofreció entonces descontarle los $2.000 de los frascos y “re transferirle” el dinero restante. Para eso el estafador le pasó un CBU de otro banco, con el nombre de una provincia.

La mujer creyó haber actuado bien. Pero comenzó a vivir una pesadilla: el supuesto comprador no pasó a retirar los frascos en la fecha prevista y unos días después se comunicó con la vendedora para cancelar la operación, por un problema familiar.

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Quería que se le devolviera los 2.000 pesos a través de uno de los canales de cobranza extrabancarios, como Pago Fácil o Rapipago. Le pasó un número de PIM, una billetera virtual que se recarga por esos canales y su DNI.

La insistencia del delincuente y la amenaza de iniciarle acciones legales por los 2.000 pesos, según informó la damnificada en diálogo con el diario porteño Ámbito Financiero, le generó sospechas y se negó a hacerle la devolución. Había descubierto que ese PIM no se correspondía con el celular de donde le estaba hablando “Martín” (el nombre del estafador) y el DNI pertenecía a una mujer.

La damnificada siguió en su investigación: descubrió que los 15.000 pesos que le había transferido “por error” el hombre habían sido en realidad un depósito de una financiera que ofrece créditos en el acto con sólo la presentación de un CBU y DNI, a modo de adelanto de dinero.

Desde esa financiera, la única solución que le brindaron fue que ella devolviera el préstamo de 15.000 pesos, que no pidió, para evitar el débito mensual de las cuotas, que en total sumaban 37.000 pesos.

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En definitiva, quiso vender frascos por 2.000 pesos y terminó teniendo que pagar de su bolsillo 13.000. Usó también los 2.000 pesos que nunca le envió al estafador. 

La damnificada denunció el caso ante el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires al 0800-33-FISCAL (347225) e informó al banco a donde realizó la transferencia de los 13.000 pesos, que le aseguró que le suspendió la cuenta a su cliente hasta tanto sea esclarecido el hecho. El estafador le dijo a la mujer que este hombre era otra víctima.

“Para mí, a ese hombre le hizo el mismo cuento de que le había hecho la transferencia por error y logró que éste le enviara el dinero por una red de cobranzas extra bancarias, a donde el dinero se puede retirar por caja”, mencionó la mujer, cuya identidad no fue precisada por el medio.

En un mensaje de audio, el estafador le aconsejó a su víctima: “Ya sabés para la próxima, no tenés que darle tus datos a nadie” y le explicó cómo fue toda la maniobra. “Yo no lo hago de maldito, sino que lucro con los datos de las personas, ése es mi trabajo”, aseguró.

“Cuando finaliza el proceso yo siempre le recomiendo a la víctima que cuide sus datos personales porque así como yo la estafé hoy hay muchas otras maneras (de estafar). Disculpe por los inconvenientes y espero que siga con su vida normalmente”, dijo el estafador.

Fuente: IProfesional