Por Benjamín Muñoz – Socio fundador de Law Works

En un rubro que suele ser competitivo, quiso brindar un espacio de trabajo compartido donde el valor agregado fuera la colaboración. En esta nota, Benjamín Muñoz cuenta cómo fue ese camino.

La idea de Law Works surgió en el 2017 en San Pablo, Brasil. En ese momento, me encontraba estudiando derecho en una universidad paulista, camino a revalidar mi diploma de abogado argentino, para transformarme en uno brasileño.

La inspiración nació, en primer lugar, debido a mi devoción por los emprendimientos de economía colaborativa. Soy un defensor y usuario de este tipo de plataformas desde siempre: ya sea como viajero durmiendo en sofás o departamentos de extraños (Couchsufing/Airbnb) o compartiendo autos con desconocidos (Blablacar/Uber) o financiado proyectos colectivos que me resultaban interesantes (Ideame). Fue así que me puse a pensar de qué forma podríamos volver el mundo de los abogados -de por sí, muy competitivo- en un nicho más colaborativo.

En esa época yo trabajaba desde un coworking gratuito de Google en San Pablo, y pese a que me parecía fascinante, era claro que no era el mejor espacio para que un abogado desarrollara su trabajo. Como abogados, recibimos a clientes que traen consigo una mochila de muchas preocupaciones y que necesitan que el abogado le brinde un espacio de contención y privacidad, que los coworkings genéricos no podían brindarles.Logramos que gente especializada en determinadas áreas del derecho pueda trabajar en un espacio que le brinde un socio de otra área al alcance de su mano, a fin de abordar los casos interdisciplinarios que sus clientes le presentan.

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Al mismo tiempo, era común ver que diferentes colegas se juntaran de a cuatro o de a cinco a fin de alquilar un inmueble en común y compartir los gastos. Pero en la mayoría de esos casos, terminaban con grandes problemas para pagar las cuentas, peleas por el mobiliario, conflictos laborales con empleados comunes, o la usual deserción repentina de algún miembro, dejando a los otros cargando con las cuentas.

Con la finalidad de abordar todas esas problemáticas, y al mismo tiempo generar un valor agregado al abogado independiente, fue que surgió la idea de hacer un coworking jurídicopensado especialmente para abogados, con todos los servicios que un letrado necesita para desarrollar su trabajo, sumado a una real interacción entre sus miembros. Para nuestra sorpresa, esa primera idea acabó derivando en una suerte de nuevo modelo asociativo, que nos gusta llamar de “estudio jurídico colaborativo”.

Amigos y familia, los primeros inversores

Para llevar adelante el emprendimiento, en una primer etapa me asocié a mi hermano (Narciso Muñoz), que es dueño del inmueble en donde montamos el coworking, y a un amigo (Pablo Gutiérrez) vinculado al mundo de las start-ups, que entró como inversor y advisor. Esta sociedad fue clave para el inicio del proyecto, ya que, además de contar con sus invaluables consejos, fue fundamental no tener que cargar con costos de alquiler durante nuestros primeros meses de vida, y poder estar más tranquilos a la hora de contar con un flujo de caja mientras lográbamos que el coworking se llenara. Mi recomendación a cualquier persona que quiera montar un coworking es: asociate a alguien que tenga un inmueble ocioso y en las mejores condiciones posibles (para evitar inversión en obra).

Al año de vida del proyecto, sumamos a un cuarto socio operativo al equipo, con conocimiento en negocios y derecho, debido a nuestras expectativas de expandir el negocio territorialmente y agregar más unidades conexas al coworking y vinculadas al asesoramiento jurídico en general. La incorporación de este cuarto socio (Gonzalo Eiras) fue fundamental para consolidar un equipo de trabajo sólido con el objetivo de abordar el día a día del negocio sin dejar la visión estratégica de lado. En lo personal, implicó dejar de tomar decisiones intuitivas y solitarias, y empezar a debatir, planificar y llevar a cabo planes de acción trabajados en equipo. Mi consejo, en este sentido, para cualquier emprendedor es: formá un buen equipo de trabajo, porque todos necesitamos ayuda y cuanto antes la tengamos, mejor.

Seguir creciendo

Hoy Law Works es mucho más que un coworking de abogados. Law Works es un estudio juríco colaborativo, donde más de 60 abogados y profesionales afines trabajamos temas en forma conjunta, hacemos interconsultas sobre nuestras especialidades, y compartimos un fuerte sentido de pertenencia por este estudio. Logramos que gente especializada en determinadas áreas del derecho pueda trabajar en un espacio que le brinde un socio de otra área al alcance de su mano, a fin de abordar los casos interdisciplinarios que sus clientes le presentan.

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Lo que más nos mueve e inspira es haber tomado conciencia del impacto que tuvo Law Works en el trabajo cotidiano de nuestros coworkers. Están pasando cosas increíbles entre las paredes de nuestra oficina, y sentimos que algo muy importante se está gestando a través de esta nueva modalidad de trabajo, que promete cambiar los paradigmas de un sector profesional bastante atrasado en tendencias e innovación.

Para seguir creciendo, entendemos que es fundamental seguir siendo consistentes en nuestros valores, pregonando la honestidad, la calidez y el trabajo en equipo, intentando humanizar cada día más a la profesión del derecho, tanto entre colegas como en relación a nuestros clientes.

Nuestro sueño es impactar positivamente en las personas, brindando soluciones justas, inteligentes y adecuadas, elevando la profesión del abogado a la de un agente necesario para un desarrollo humano ético y sustentable.