Numerosas empresas de este sector compiten de igual a igual en los mercados de América Latina y EE.UU.

Las exportaciones de cosmética se mantienen relativamente estables en las últimas temporadas. Sin embargo, hay un grupo de pequeñas y medianas empresas de la categoría cuyas ventas externas crecen al 20% anual, según un relevamiento que efectuó Revista Pymes. Se trata de aquellas que compiten gracias a la calidad y variedad de sus productos en mercados como los de América Latina e incluso de Estados Unidos.

El cuidado capilar lidera la tendencia. Por ejemplo, Plumari exporta las tinturas, tratamientos y polvo decolorante de sus marcas Bonmetique, Estereo Color, Strategy, Nougat y Algaline, a Chile, Estados Unidos, Francia y Emiratos Árabes Unidos. Estiman exportar US$4,8 millones este año, 45% de sus despachos totales y 20% más que el año pasado.

“También desarrollamos marcas blancas para terceros, tanto en las modalidades OEM (por sus siglas en inglés, original equipment manufacturer) como ODM (original design manufacturer)”, explica Federico Plumari, gerente de Negocios Internacionales de la firma. Plumari comenzó a exportar a comienzos de la dé´cada de 1980. El empresario dice que su objetivo, hoy, es potenciar sus mercados actuales para, en el mediano plazo, incursionar en América Central y los países árabes.

Pablo y Federico Plumari.

“Los mercados de exportación siempre fueron una prioridad, independientemente de la coyuntura del país”, asegura. “Esta filosofía es la que lleva a la empresa a estar presente en más de 20 países. Afuera, se compite con las mejores empresas del mundo. Esto nos exige estar atentos a los cambios tanto en tendencias como en formulaciones. A su vez, exportar brinda una estabilidad fundamental, considerando la inestabilidad de nuestro mercado local.” No obstante, aclara que, en la actualidad, los costos representan una barrera de entrada muy importante en diferentes países. Por ese motivo, dice que si bien trabajan en “una búsqueda constante” para encontrar mejoras productivas que ayuden a minimizar los costos al máximo, de hace un tiempo a la fecha, la empresa busca entrar en mercados por el “diferencial cualitativo” de los productos, “en lugar de una mera competitiva basada en precios, como lo hacíamos tiempo atrás”.

Coloración

Silkey hace casi tres décadas, desde 1992, exporta a Chile, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Perú, México y Estados Unidos buena parte de su portafolios de productos. Para este año, sus ventas al exterior totalizan unos US$2 millones, 15% de su facturación total y 25% más que el año anterior, según estimó su dueño y fundador, Mauricio Wachs. Se destacan, en ese sentido, los despachos de sus líneas de coloración Colorkey Milenium, Colorkey Gold, Key Kolor Master Collection, Super Star y Skay Cream, junto con la de cuidado diario Kerankaye.

 “Competimos con grandes marcas multinacionales. Como nos gusta decir, Silkey es una empresa con prestigio internacional pero con fuerte identidad argentina”, subraya Wachs quien, por su permanente búsqueda de nuevos productos y coloraciones, el año pasado fue galardonado (entre otros reconocimientos) con el Premio PYME Innovadora 2018. Wachs añade que ese foco en la calidad vale para varias compañías de cosmética de nuestro país: “La Argentina es vista dentro de América Latina como un país que exporta productos de alta calidad”. Si bien la crisis económica genera no poca incertidumbre en una compañía que depende en gran medida del mercado interno, Wachs asegura que están posicionados para potenciarse en el exterior.

Edgardo Troilo, de Primont.

Un tercer caso, dentro de la misma categoría, es el de Cosmética Primont, que desde 2002 comercializa al exterior los productos capilares que llevan su nombre y los de la marca Carmeline. “El año pasado, exportamos a Chile, Honduras, Estados Unidos y Uruguay por US$214.000, el 3% del total de nuestras ventas. Si comenzamos a vender a Brasil, aspiramos a un notorio crecimiento hasta un 10% del total”, señala Edgardo Troilo, su gerente comercial.

Explica que una de las barreras que se suelen presentar son los registros sanitarios de los productos en cada país, un tema que califica de engorroso. “No existe un sistema unificado ni siquiera en América Latina. El mercado más fácil y ágil para ingresar es el de Estados Unidos. Los costos de transporte también son elevados, pero cooperamos con nuestros distribuidores del exterior para optimizarlos, ya que exportamos Ex Works (el exportador se limita a entregar la mercadería en su fábrica y es el comprador quien debe gestionar el transporte hasta su destino, incluso los trámites aduaneros de exportación)”, completa.

Oferta diversificada

Algabo, por su parte, prevé exportar por US$4 millones este año, un 15% de sus ventas totales y un 20% más que el año pasado, con una oferta  de productos que incluye talcos, champúes, geles y tratamientos capilares, jabones líquidos, sanitizantes y una línea de “baby & kids” de marca propia. También repelentes Stop Vais y protectores solares Cocoa Beach, que comercializa en los países limítrofes y de América Central.

“Por la diversidad de líneas, competimos con todas las multinacionales y con las líderes locales de cada país. En los últimos años se nos cayeron Cuba y Venezuela.También hubo movimientos en las monedas de algunos países de América Central y el Caribe”, precisa Hernán Fernández, gerente de Ventas Internacionales de la empresa.

Los productos de origen vegetal de fabriQUÍMICA suman exportaciones por US$500.000, cerca del 25% de sus ventas totales. Desde hace dos décadas, la firma despacha a Paraguay, Uruguay, Estados Unidos, Brasil, Perú y Francia una serie de materias primas cosméticas que incluye derivados de soja, ceras autoemulsionables, productos nanosferizados, aceites dermatófilos, filtros solares, extractos vegetales, proteolizados, hidrolizados de proteínas y exfoliantes.

“Vemos en el comercio internacional una gran oportunidad. Tenemos una amplia línea de productos vegetales, ya que la industria está virando hacia una cosmética verde y natural”, subraya Valeria Groso, gerenta operativa de la firma. “Estamos invirtiendo en certificaciones para nuestros productos libres de parabenos, de derivados de petróleo y animales, non-GMO (organismos genéticamente modificados). Competimos con proveedores internacionales y nuestra calidad no es un obstáculo”.

Valeria Groso, de fabriQUÍMICA. Foto de Costanza Niscovolos.

Para lograr precios competitivos, según la ejecutiva, las estrategias principales consisten en negociar grandes volúmenes, acompañando a sus clientes en la planificación para consolidar compras trimestrales. “Pero también tenemos clientes que necesitan pequeñas cantidades, por tratarse de especialidades cosméticas, a los cuales también ofrecemos precios competitivos y facilidades de financiación para fidelizarlos”, continúa.

South Beauty, por su parte, es una empresa de servicios de comercio internacional que funciona desde 2012. En la actualidad, tiene a cargo el gerenciamiento de la internacionalización de cinco pymes argentinas del rubro del cuidado personal y la cosmética en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.

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“Exportamos protectores solares Rayito de Sol, productos de cuidado facial Tortulan y dermocosmética Lidherma”, detalla Fernando Luna, su director. “También trabajamos con la apertura de mercados de una línea de productos naturales basados en aceites esenciales de Universo Garden Angels. Y asesoramos a la primera empresa que desarrolló una línea de tratamientos 100% orgánica con la marca Aname Vio. Entre todas las líneas manejamos una exportación de US$2 millones, con un crecimiento del 10% respecto del año pasado”.

Rumbo a Medio Oriente

Es enorme el abanico de oportunidades que presenta el mercado de Medio Oriente para los exportadores de cosmética de nuestro país, de acuerdo con Alejandro Wagner, director de la AAICI: según detalla, ese mercado comprará sólo en cosmética US$43.000 millones para 2022.

“La principal barrera es el desconocimiento del mercado. Es indispensable lograr un cambio en la mentalidad de los exportadores para que entiendan estos contextos como desafíos y no como impedimentos”, dice Wagner.

Desde Biocosmética Exel observan la posibilidad con expectativa, a raíz de la respuesta positiva de muchos importadores, en la última edición de la feria Beauty World Middle East, realizada en abril pasado en Dubai. La empresa exporta desde 2003 sus productos para el cuidado facial, corporal y capilar, junto con materias primas para la industria cosmética y farmacéutica.

Más específicamente, de los casi US$3 millones que planea despachar al exterior durante 2019, un 56% de las ventas totales y un 5% más que el año pasado, prevé destinar un 38% a América Latina, un 25% a Estados Unidos, un 22% a Europa, un 10% a Australia y el 5% restante a India y otros mercados entre los que se encuentran los de Medio Oriente. El objetivo de la firma es, precisamente, “ampliar el portafolios en mercados de Europa y América Latina, y el volumen de venta de productos puntuales en la India y Medio Oriente”, según explica Mariana Bianchín, su gerente de exportaciones.

Mariana Bianchín, de Biocosmética Exel.

“En un mundo cada vez más azotado por el impacto humano, vincular nuestro producto, mediante el origen de sus ingredientes, con ese territorio natural único y libre de contaminación que es la Patagonia, es nuestro aliado a la hora de enfrentar al mercado externo”, subraya. Y añade: “Sumado a la aplicación de tecnología de vanguardia y una calidad de producto sostenida en el tiempo y avalada por certificaciones internacionales”.

Fuente: Revista Pyme