Por Leonardo Hermida *

Los retos del e-commerce impulsaron la innovación y transformación digital y poco a poco las tiendas online comenzaron a operar con otros medios.

Hace dos décadas, con el advenimiento de Internet, comenzaba a desarrollarse el comercio electrónico en Argentina, desafiando nuestra cotidianidad y la manera tradicional en que comprábamos y vendíamos. En esa misma época, se crea la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) con el objetivo de profesionalizar una industria que hoy, en tiempos de la revolución digital, es una realidad.

A continuación repasamos el avance ocurrido en estos 20 años en materia de medios de pagos:

Durante los primeros años, las opciones de pago eran tradicionales y la principal alternativa era por medios físicos. Predominaba el efectivo y los pagos contra reembolso. Solo algunas grandes empresas, aceptaban pagos con tarjetas de crédito por teléfono, depósitos bancarios o cheques.

Los retos del e-commerce impulsaron la innovación y transformación digital y poco a poco las tiendas online comenzaron a operar con tarjetas de crédito a través de un gateway de pago.

En 2003 surge la primera plataforma digital que permitía enviar y recibir pagos por Internet enfocada en el desarrollo de comercio electrónico. En pocos años aparecieron nuevos jugadores y se consolidó el modelo de agrupador de medios de pago, el cual trascendió al pago online y se convirtió, incluso para los pagos presenciales, en una alternativa segura y de rápida adopción e integración.

A partir del año 2010, se comienza a desarrollar la denominada industria fintech y particularmente el vertical de payments movilizó a bancos e instituciones financieras hacia servicios más rápidos y económicos, basados en la tecnología.

Desde 2015 en adelante, se comienzan a ofrecer medios de pago diferentes a los tradicionales para realizar compras y el concepto de omnicanalidad comienza desdibujar los límites entre online y offline. Aparecen los primeros dispositivos mPOS como alternativa a las terminales autónomas que requerían una conexión a una red de telefonía fija. Los mPOS, en cambio, son móviles, tienen una estructura de hardware más económica y no requiere costos fijos. Hoy en día se utilizan hasta para abonar un taxi con tarjeta.

En paralelo y durante esos mismo años, se incorpora el pago con tarjetas de débito y surge el uso de las billeteras digitales abriendo la puerta a nuevos modelos transaccionales.

En 2018 gracias a la existencia de las billeteras digitales, nacen los pagos a través de códigos QR. Por un lado es un servicio más seguro y rápido para el usuario y a su vez, una opción más económica para el comercio y una alternativa clave para los puntos de venta físicos. Con esta incorporación, el consumidor solo necesita su smartphone para abonar, pudiendo prescindir de trasladar tarjetas y efectivo.

En la misma línea de mejorar la experiencia del consumidor tanto en operaciones online como offline, las alternativas de pago cashless comienzan a tomar fuerza, por la velocidad y seguridad que plantean, sin necesidad siquiera de firmar un cupón. A los pagos por QR se le suman las tarjetas contactless y diferentes dispositivos wearables como pulseras y anillos que incorporan tecnología NFC.

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Una de las últimas novedades en materia de medios de pago, es la posibilidad de poder operar entre las Cuentas Virtuales, provistas por los PSP (proveedores de servicios de pago) y el sistema bancario tradicional.

El papel de estas iniciativas han sido esenciales para fortalecer el ecosistema y fomentar la innovación, siempre en búsqueda de opciones más inclusiva y orientada al usuario final.

Han transcurrido 20 años y esto recién empieza.

(*) CEO de Pagos360 y Director de la Comisión de Medios de Pago de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE).

Fuente: Ámbito