Diversos especialistas afirman que repercute en numerosas situaciones que rodean nuestra vida cotidiana. Sin embargo, el concepto de economía de innovación, al día de hoy, no tiene una definición unánime.

Un concepto con diferentes miradas

Mucho se ha hablado sobre el concepto de economía de la innovación en este último tiempo. Expertos de diferentes ramas, no acuerdan la manera de definirla. Algunas definiciones se centran en un plano más económico y hablan de una economía basada en lo digital y en las tecnologías informáticas. Es en este sentido que se expresa Juan Manuel Meliá, Director General de la Fundación COTEC, quién asevera que la economía de la innovación se trata de todos aquellos cambios basados en el conocimiento que genera valor para una empresa. Mientras tanto, otras voces amplían el horizonte de su definición y se expresan en un sentido que tiene en cuenta otros elementos. Al respecto Verónica Roberts, especialista en desarrollo y economía industrial, en nuestro episodio de podcast sobre “economía digitalafirmó que la economía de la innovación es abierta y colaborativa y que, a su vez, se encuentra atravesada por una interacción constante entre diferentes comunidades de grupos de usuarios, empresas, desarrolladores y programadores independientes, entre otros, generando al mismo tiempo nuevos conocimientos con sus propias prácticas y consumos culturales.

Los nuevos modelos de negocio con el desarrollo y la expansión de Internet 

Las transformaciones e innovaciones que se dan en el entorno digital son tan dinámicas que desde diversos sectores, tanto en la esfera privada como en la pública, están realizando cambios de manera permanente para adaptarse a las demandas actuales. Dentro de este contexto, surgen nuevos modelos de negocio que tienen como objetivo principal superar los diversos obstáculos que pueden aparecer y encontrar nuevas oportunidades de desarrollarse. Este dinamismo hace que las estrategias a largo plazo y, con una impronta más tradicional, tengan una vida útil menor y la necesidad de ser analizadas, revisadas y, en algunos casos, modificadas rápidamente para no quedar desactualizadas. No obstante, también se presentan problemas importados de la economía analógica. Sobre esto, Natalia Zuazo, autora de “Las guerras de Internet” y de “Los dueños de Internet”, advierte en su último libro, ya que afirma que la concentración que se da en algunos sectores, en un futuro cercano puede ser un problema.

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Marcos regulatorios y transparencia en la economía de la innovación

Ante este escenario, se hace necesario pensar en la manera de elaborar, entre los diversos actores, marcos regulatorios que protejan los derechos de los usuarios. Sin embargo, parecería que las discusiones y el establecimiento de reglas siempre están un paso atrás en relación al dinamismo en el que acontecen las innovaciones.
En líneas generales, suelen pensarse dos caminos: ir hacia la implementación de una regulación antimonopólica, o enfocar la regulación en la necesidad de transparentar tanto los usos que se hacen de los datos ya obtenidos, como también en el funcionamiento de las innovaciones.  Del mismo modo, es importante tener en cuenta el lugar y la seriedad con las que se abordan las discusiones éticas en relación al desarrollo de una economía de innovación.

En línea con este contexto, en Argentina, el 22 de mayo del corriente año el Congreso Nacional, aprobó la Ley 27.506, llamada “Ley de la Economía del Conocimiento”, con el objetivo de incentivar las actividades productivas basadas en el uso intensivo de la tecnología y la digitalización de la información. La norma fue bien recibida por algunos sectores de la industria, por ejemplo, así lo expresó, Aníbal Carmona, titular de la Cámara Argentina del Software (Cessi): “la sanción de esta ley genera la Vaca Muerta de la Gente, porque la industria del conocimiento en general y la del software en particular son, por su potencial, más resistentes a las crisis y generan hoy los trabajos del futuro”. Mientras que otros actores, se manifestaron de manera positiva pero con ciertas objeciones, como fue el caso de Carlos Pallotti, especialista en políticas tecnológicas y desarrollo productivo, quién mencionó: “no se especificó el punto esencial que es cómo se determina que una empresa es o no sujeta al beneficio. Hay actividades complejas que requerirán lineamientos específicos para evitar diferentes criterios, que podrían dar pie a controversias, demoras o discrecionalidades. Pero es un gran avance que tengamos una ley reglamentada y en condiciones de brindar los beneficios que todos esperamos”.

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Desafíos

Los retos son numerosos de cara al presente y al futuro, ya que hay un largo camino para recorrer en el que están involucrados diferentes actores de distintas comunidades. Hay acuerdos y consensos en relación a la necesidad de trabajar en la reducción de la brecha digital y mejorar el acceso a las tecnologías. También en lo que respecta a la formación y capacitación de los docentes y personal pedagógico, así como en la actualización de la currícula educativa y los planes de estudio. Verónica Robert, al respecto afirma: “Hay que incorporar lo lúdico, hay un montón de herramientas lúdicas que apuntan a generar competencias mucho más sofisticadas que permiten programar a través del juego y la experimentación”.

Fuente: Nic.Ar