Así lo revela el reciente estudio “Completando la Imagen: Cómo la economía circular ayuda a afrontar el cambio climático” que la Fundación Ellen MacArthur desarrolló en conjunto con Material Economics y presentó en la COP25.

Mientras líderes de todo el mundo intentan avanzar en la agenda ambiental internacional durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) que se celebra en Madrid, la Fundación Ellen MacArthur presentó su más reciente publicación: “Completando la Imagen: Cómo la economía circular ayuda a afrontar el cambio climático”.

Desarrollado en colaboración con la consultoría de gestión Material Economics, el documento pone de relieve la necesidad de un cambio fundamental en el enfoque hacia el desafío ambiental. Y es que con las medidas y el ritmo adoptados hasta ahora, los gases de efecto invernadero no están descendiendo como sería necesario para alcanzar las metas planteadas. La transición hacia fuentes de energía renovable nos llevará a una reducción del 55% de las emisiones. Los 45% restantes resultan de la forma en que hacemos y usamos los productos y de la manera en que producimos los alimentos y administramos la tierra.

“Completar la imagen mediante la transición para una economía circular nos permite alcanzar las necesidades de una población en crecimiento, mientras creamos una economía próspera y resistente, que puede funcionar a largo plazo”, expresó Ellen MacArthur, Fundadora de la Fundación Ellen MacArthur.

“El cambio hacia la energía renovable tiene un rol fundamental en la lucha contra el cambio climático, pero eso no es suficiente. Para alcanzar los objetivos climáticos es fundamental que transformemos la manera en que proyectamos, hacemos y usamos los alimentos. Completar la imagen mediante la transición para una economía circular nos permite alcanzar las necesidades de una población en crecimiento, mientras creamos una economía próspera y resistente, que puede funcionar a largo plazo”, expresó Ellen MacArthur, Fundadora de la Fundación Ellen MacArthur.

Además de ilustrar la urgencia de abordar este porcentaje, el artículo demuestra el potencial de la economía circular para combatir estas emisiones que pasan por alto, al aplicar el modelo circular en cinco áreas clave: Cemento, Plásticos, Acero, Aluminio y Alimentos.

“Restricciones a las emisiones de carbono representan oportunidades enormes de ingeniosidad. Esto es real para toda empresa, toda ciudad y cualquier país. Esta es la dirección en que nos debemos mover, y este informe ofrece cifras contundentes que dan confianza a nuestra habilidad de optimizar la descarbonización y el desarrollo económico en apoyo mutuo de uno al otro”, resaltó Christiana Figueres, ex-Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMUNCC) y Socia-Fundadora de Global Optimism.

“Restricciones a las emisiones de carbono representan oportunidades enormes de ingeniosidad. Esto es real para toda empresa, toda ciudad y cualquier país”, resaltó Christiana Figueres, ex-Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMUNCC) y Socia-Fundadora de Global Optimism.

Con cambios estratégicos en ellas, se puede remover casi la mitad de las emisiones restantes, una reducción de 9,3 billones de toneladas en 2050. Esto es el equivalente a eliminar todas las emisiones actuales generadas por el transporte en todo el mundo. Y además de reducir las emisiones, el análisis sostiene que el modelo circular tiene el potencial de aumentar la resistencia a los efectos del cambio climático y contribuir en el cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

Así, con el lanzamiento del reporte, la organización hace un llamado para que los líderes gubernamentales y empresariales adopten la economía circular como un modelo vital para reducir las emisiones liquidas a cero en 2050. “Este artículo muestra que el cambio para una economía circular no es solamente una oportunidad de combatir las emisiones intersectorialmente, sino que también de proyectar una economía que es restaurativa y regenerativa, creando beneficios para la sociedad, empresas y el medio ambiente,” resaltó MacArthur.

“Este artículo muestra que el cambio para una economía circular no es solamente una oportunidad de combatir las emisiones intersectorialmente, sino que también de proyectar una economía que es restaurativa y regenerativa, creando beneficios para la sociedad, empresas y el medio ambiente,” resaltó MacArthur.

A nivel regional, la adopción de un modelo de economía circular puede ayudar la América Latina a dejar de depender de las industrias extractivas y las prácticas agrícolas que impulsan la deforestación, y en su lugar crear valor que regenere sus recursos naturales incomparables. Desde la Fundación explican que el modelo también crea mayor resiliencia a los efectos del cambio climático que, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), le costará a la región del 2% al 4% de su PBI hasta 2050.  

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Cambios en la dieta, innovaciones emergentes y la captura y almacenamiento de carbono son las últimas piezas necesarias para completar la imagen de cómo el mundo puede reducir las emisiones netas a cero al 2050. Desde la Fundación también esperan que estos ejemplos transmitan un mensaje claro a otras industrias – como la de la  moda, los electrónicos y embalajes– sobre el valor se puede encontrar y generar en torno a los tres principios de la economía circular: Eliminar residuos y polución, Mantener productos y materiales en uso y Regenerar sistemas naturales.

Fuente: Tres Mandamientos