Escrito por Carlos González *

La educación consiste principalmente en lo que hemos desaprendido. – Mark Twain

El ser humano está acostumbrado a aprender, durante los primeros años en la vida de una persona, la misma aprende imitando a los adultos que le rodean. Es de crucial importancia para las organizaciones y personas el aprender a aprender, durante años todo sistema educativo ha girado en torno a enseñar conceptos, la educación gira en torno a aprender cómo hacer determinada cosa.

La pregunta es si en un mundo en constante cambio y transformación sigue siendo efectivo aprender cómo se hace determinada cosa, ya que, si eso sufre un cambio, la manera de hacerlo también se verá afectada. Partiendo de esta pregunta, consideramos que aprender es incorporar nuevas habilidades. Y necesitamos aprender nuevas habilidades para poder lograr un objetivo que hasta el momento no podemos lograr. El núcleo de todo proceso de aprendizaje es la transformación de acciones inefectivas en acciones efectivas.

Para aprender a aprender hay que ser protagonista, tener visión y tomar el sendero del aprendizaje. El primer paso es ser protagonista y buscar desarrollar las competencias necesarias. Lo contrario a esto es ponerse en rol de víctima y decir simplemente que “es imposible” de lograr, sin hacer siquiera el más mínimo esfuerzo por intentarlo. El protagonista abre un mundo de posibilidades, mira cada situación como una posibilidad de aprendizaje.

Para ello, es importante admitir que uno no sabe, poseer una actitud de humildad y tomar compromiso en aprender.

  • El segundo paso es tener Visión.
  • En el cuento de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll,
  • Alicia, que está perdida, pide ayuda al sonriente gato de Chesire: Gatito, ¿qué dirección debería tomar?
  • “Eso depende de adónde quieras ir”, responde el gato
  • “No sé muy bien adónde quiero ir”, confiesa Alicia.
  • “Entonces no importa qué dirección tomes”, concluye sabiamente el gato.

Podemos observar en el ejemplo citado que para ir hacia determinado lugar o en busca de un objetivo, lo primero es establecer una visión de que se busca y como poder alcanzarlo. Así como cuando uno se sube al auto y emprende un viaje, tiene claro en mente a que destino desea llegar e incluso puede marcar en el GPS la ruta más favorable para llegar a ese destino; establecer una visión es hacer esto mismo con cualquier objetivo que se pretenda logar.

Es fundamental tener una visión y fijar objetivos coherentes con la misma. Sin una visión, todos los caminos dan lo mismo, es como navegar un barco sin rumbo y donde el viento te lleva de un lado a otro. Sin una visión, uno queda a la deriva.

Durante una entrevista a la hija de Walt Disney, Diana Disney, un periodista le pregunto si lamentaba que su padre se haya muerto sin poder haber visto su obra terminada, refiriéndose a Walt Disney World, entonces ella respondió: “Mi padre fue el primero que la vio”. De esto se trata tener visión, otro ejemplo de esto fue Steve Jobs: cuando Jobs creó Apple tenía la visión de que las computadoras personales cambiaran el mundo por completo. “Si estás trabajando en algo interesante, que realmente te importa no necesitas que te empujen porque la visión te impulsara.” – Steve Jobs.

Para finalizar este artículo, el siguiente mensaje deja en claro lo descripto hasta el momento. En palabras de Arie de Geus, “La capacidad de una organización para aprender más rápido que sus competidores es la única fuente segura de ventajas competitivas duraderas”.

En un mundo VICA (volátil, incierto, complejo y ambiguo), la información puede ser condición necesaria, pero insuficiente. En un mundo donde la constante es el cambio, radica especial importancia el saber cómo aprender nuevas habilidades, esto le permitirá a personas y organizaciones ser flexibles y adaptarse a los cambios.

Personas y organizaciones han de ser sensibles al entorno y ampliar la capacidad de escucha, para aprender y saber adaptarse o reinventarse e innovar. Es de suma importancia adquirir habilidades que permitan adaptarse a un futuro impredecible y tener la capacidad de transformar la organización.

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Las organizaciones del Siglo XXI tienen un desafío: basar su gestión y management en el liderazgo, el trabajo en equipo y promover una cultura de valores y objetivos compartidos, mejorando el compromiso de los trabajadores mediante una descentralización de la gestión, otorgándoles autonomía a las personas y haciendo de estas su mayor y mejor ventaja competitiva.

(*) Mentor, Consultor & Coach Profesional