La marca se convirtió en una de las más populares de Güemes. Se animaron a emprender en tiempos de crisis y el alfajor que crearon no para de crecer.

En Güemes, barrio de Córdoba, Agus y Eze, dos jóvenes millennials decidieron dar rienda suelta a su instinto de emprendedurismo. En base a esto, crearon el producto que cambió sus vidas en los últimos dos años: el alfajor Culpa de los Dos. 

Altamente populares en la comunidad instagramera, esta creación gastronómica se volvió tan conocida que el youtuber Martín Cirio compartió sus halagos al llevarse a la boca el popular alfajor que se caracteriza por las cantidades obscenas de dulce de leche que lleva.

La idea de lanzarse con algo propio surgió cuando llegó a la vida de la pareja su primer hijo Toto, hace dos años. Ambos querían buscar la forma de pasar más tiempo en la casa y dejar los horarios sacrificados que exigían sus anteriores trabajos. Los dos se dedicaban a la gastronomía en distintas áreas, en locales del barrio. 

Cuando les contaron a sus familiares y amigos que dejarían sus empleos en plena época de crisis económica para dedicarse a hacer alfajores, todo el mundo les dijo que estaban locos, comentan en una entrevista Magalí Gaido para La Voz.  

Aun así, ambos siguieron hacia adelante. En Culpa de los Dos hay desde conitos rellenos con Ferrero Rocher hasta alfajores de maicena bañados en chocolate. La marca se caracteriza por lo artesanal y casero.

Ezequiel cocina todos los días unos 10 kilos de dulce de leche repostero. Eso se usa en cientos de alfajores que entregan a diario en el barrio. Pero Culpa de los Dos no es para ansiosos. Quienes los siguen saben que hay todo un proceso antes de juntarse con el manjar. Desde hacer el pedido por Instagram, seleccionar uno por uno los productos a comprar y esperar entre 4 y 6 días que estén elaborados. 

Mientras Ezequiel cocina, Agustina se encarga de la logística. Uno prepara el dulce de leche y arma los alfajores y la otra organiza cada caja con los pedidos y su respectiva entrega. Junto a Toto y ahora a su segundo hijo en camino, la familia se mueve como un gran equipo en el proyecto y eso hace que funcione. 

A través de las redes, Culpa de los Dos se convirtió en mucho más que un alfajor. Ellos son una familia emprendedora que se muestra auténtica y comparte su día a día, más allá del dulce de leche. Casi sin darse cuenta, crearon una comunidad que los sigue no sólo por el producto que venden, sino por la empatía que generan.

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“Creemos que el público es muy fiel porque somos re sinceros cuando contamos las cosas, y después creo que también cuando vienen a buscar los alfajores y nos conocen personalmente, se genera una conexión hermosa con la gente en la entrega del producto. Después siempre nos escriben y nos cuentan cómo les fue con la experiencia. Hay como una magia extra en lo que hacemos”, cuenta Agus en la entrevista mencionada.

Sobre el manejo de la cuenta de Instagram, que actualmente tiene más de 33 mil seguidores, la joven se sinceró: “Yo no soy profesional con las redes, a mí me sale por el amor que tengo por esto, la entrega y las ganas de que salga bien. Empecé haciéndolo por intuición, me acuerdo que publicaba fotos a cualquier hora, algunos me decían ‘no lo hagas de noche que hay menos gente conectada’, y yo me la mandaba igual (risas). Después fui aprendiendo y ahora estoy más canchera”, agregó.

Ahora, la pareja emprendedora sueña con tener su propio local y que los clientes puedan acceder a los alfajores cuando quieran, sin tener que encargar el pedido y esperar. “Lo vamos a lograr, aunque siempre manteniendo la esencia de lo casero y artesanal”, decretó Agustina.

Agus y Eze buscan inspirar con lo que hacen. En sus redes, frecuentemente comparten mensajes positivos y también comparten proyectos de otros emprendedores que van cruzándose en el camino.

Fuente: CsMillennials