Comenzaron en una oficina sin ventanas en Tribunales y hoy tienen un equipo de 25 personas instalado en Vicente López

Dicen que las segundas partes nunca son buenas, pero hay casos en que incluso superan a las primeras. Así fue para el contador Leandro Andrés y el licenciado en Economía Empresarial Guido Ressia que, en la vorágine de su primer emprendimiento -de importación de guantes de látex-, descubrieron la oportunidad de un segundo negocio que resultó más exitoso que el original y dio lugar a Bakián, una agencia de marketing digital que hoy factura $48 millones al año.

Andrés, de 31 años, y Ressia, de 34, son amigos de toda la vida; heredaron la amistad de sus madres, que fueron juntas al colegio. Si bien cada uno inició su carrera profesional por su lado, la primera oportunidad de trabajar juntos surgió en la época de las DJAI (Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación) que restringían el ingreso de bienes del exterior y que fueron instaladas en 2012, durante la gestión del entonces secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno

En esa época lograron ingresar guantes de látex, un producto importado que tenía mucha demanda y era muy difícil de conseguir. Fundaron así una firma distribuidora de insumos médicos, Insum, que con la ayuda de herramientas de posicionamiento digital (expertise que aportó el tercer socio fundador, el comunicador social Pablo Grimoldi) despegó rápidamente.

“En ese momento nos impactó la potencia de las plataformas digitales. Nosotros sin estar en el rubro, sin tener contactos ni clientes, de golpe empezamos a vender muy bien un producto. Eso fue un chispazo inicial para pensar en dedicarnos a eso: a ayudar a empresas a comercializar vía internet“, dice Andrés. “Nuestra pasión no venía por vender guantes de látex, sino por emprender y encontrar oportunidades”, agrega Ressia.

En marzo de 2015 subalquilaron una oficina sin luz natural a un estudio contable de la zona de Tribunales. “Le decíamos la sala de máquinas; era totalmente cerrada y tenía la ventilación central ahí. Sin embargo, para nosotros era un sueño; era la primera oficina que teníamos y veíamos como un gran logro haber dejado de trabajar en la casa de Pablo o en un café”, recuerda Ressia.

“Nuestra pasión no venía por vender guantes de látex, sino por emprender y encontrar oportunidades”, dice Ressia

En ese lugar apuntalaron la agencia de servicios de posicionamiento y de comercialización digital Q10, que en sus orígenes estuvo financiada por Insum y luego se convirtió en Bakián. En 2016 recibieron la placa de “premier partner” de Google, que estaba interesado en potenciar la digitalización del segmento con el que ellos trabajaban entonces, las pymes.

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“Para nosotros fue un hito porque empezamos a ir a los eventos de Google, a participar de sus capacitaciones con nuestro equipo. Para mantener la placa nos exigieron tener niveles de certificación, incorporar las últimas tendencias en las cuentas”, enumeran. Para los emprendedores, la placa de Google es “una carta de presentación” y, de hecho, desembarcaron de la mano del gigante tecnológico en el mercado de Chile, donde ya tienen clientes y planean abrir oficinas propias este año.

“Nos impactó la potencia de las plataformas digitales. Eso fue el chispazo inicial de Bakián”, apunta Andrés

Hace dos años -cuando incorporaron un cuarto socio, Federico Serbin, ingeniero en sistemas- la firma decidió sumar desarrollo de tecnología propia y consultoría a la firma, que definen como una “agencia de growth marketing.

“Es un paso más del marketing de performance, que busca a través de las herramientas digitales encontrar caminos para que los clientes puedan ir creciendo de manera ágil”, explica Ressia, y agrega que a diferencia de sus orígenes, donde sus principales clientes eran pymes, ahora cuentan en su cartera de 150 clientes con grandes firmas, muchas de ellas en pleno proceso de transformación digital.

Por: Delfina Torres Cabreros – La Nación