María Iriondo, doctora en ingeniería y decana de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba, es la flamante titular de la Fábrica Argentina de Aviones.

La doctora en ingeniería Mirta Iriondo, quien asumió esta semana como presidenta de la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea), destacó que es “importante visibilizar el rol de la mujer y visibilizar las diferencias que se hacen por género” en el mundo de la defensa, que “es muy masculino”.

La flamante titular de la empresa valoró el aporte al respecto de la ex ministra de Seguridad, Nilda Garré, sobre quien consideró, en declaraciones a Télam, que hizo “uno de los grandes aportes para generar cambios culturales en toda la cuestión de la mujer y los derechos humanos”.

Iriondo es, además, decana de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (Famaf) de la Universidad Nacional de Córdoba, cargo que ocupará hasta fin de este mes, y de esa experiencia destacó que fue la “primera decana electa”.

“Es un ambiente donde hay pocas mujeres, fue una experiencia donde hicimos muchísimas cosas en innovación tecnológica, hemos trabajado mucho en transparentar algunos procesos en lo que hace a presupuestos”, subrayó Iriondo sobre las enseñanzas obtenidas en ese cargo y que podrá transpolar a Fadea.

Iriondo fue, también, subsecretaría de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico del Ministerio de Defensa cuando Garré conducía el Ministerio, cargo sobre el que dijo: “Toda mi experiencia en la administración pública nacional la volqué en Famaf, y siempre eso sirve para tener una apertura que a veces uno que no ha tenido”.

Retomando las expectativas para esta nueva gestión, Iriondo reconoció que “es un desafío, en general las mujeres estamos acostumbradas, yo estoy acostumbrada a estar siempre en lugares muy masculinos, no me afecta ni me genera nada extra, estoy acostumbrada desde que decidí estudiar. En la política lo mismo, siempre estuve rodeada de hombres”.

“El rol de la mujer lentamente va ganando terreno en cargos así, esta visibilidad de una mujer en una empresa como yo que ya tengo experiencia, he trabajado en la Fuerza Aérea desde el año 1996 en el Instituto Universitario Aeronáutico (IUA)”, aclaró.

La ingeniera reconoció que es “importante que haya mujeres con trayectoria académica, tecnológica y con trayectoria de conocer la Defensa, los sistemas de armas e insertarse en un mundo que, sí, es muy masculino”.

Iriondo tuvo un paso por Fadea en 2009, y al ser consultada sobre si encontraba diferencias en la inserción de la mujer hoy, a 11 años atrás, dijo: “La cultura va cambiando lentamente, siempre digo que Fadea y la Fuerza Aérea son dos caras de una misma moneda”.

También aseguró que para avanzar en la igualdad de género “los cambios culturales tienen que darse en todos los terrenos, pero comienzan cuando el bebé nace, son centrales en la guardería, en la escuela primaria, y después continúan durante toda la vida, así se da algo natural”.

Iriondo es sobreviviente de la última dictadura cívico militar, y ante la consulta sobre qué sensación le provoca la cercanía geográfica de la planta de Fadea con el ex centro de detención clandestino La Perla, donde estuvo detenida, dijo que “han pasado ya demasiados años”.

“En 1996 cuando comencé a trabajar en el IUA fue shockeante, porque cuando me trajeron de El Vesubio en un avión (1977), me bajaron en la Escuela de Aviación y me llevaron a La Perla, cuando bajé me levantaron la venda para que pudiera ver las escaleras”, recordó.

En esa oportunidad, en 1996, “estaba sola, no tenía ganas de hablar con nadie ni de explicar nada, entré caminando para la Facultad de Ingeniería para hablar con el decano y se me caían las lágrimas”, agregó, y afirmó que “eso a uno después se le pasa, encuentra gente muy bien dentro de las Fuerzas”.

Hablando de cómo encontró Fadea durante sus primeros días de gestión, Iriondo consideró que “hay ciertos contratos que se deberían haber firmado antes, siempre esta cuestión en donde se mezcla la política es muy dañino para una empresa, que tiene que funcionar como un ‘relojito’, sino se pierde plata, está un poquito retrasada esa parte”.

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“Eso nos va a quitar un poco la mirada en lo más estratégico, y resolver el día a día todo lo que se tendrían que haber hecho tres meses atrás, pero está dentro de lo normal en un país como el que tenemos, nadie quiere firmar porque viene el otro, y este tipo de cosas lamentablemente son normales”, aclaró.

Al respecto, remarcó que así “uno pierde seis meses hasta que todo vuelve a funcionar; en empresas y en proyectos estratégicos no debería suceder. Iremos cambiando los argentinos lentamente algunas cosas”, concluyó.

Fuente: Télam