Especialista de Kroll asegura que existe al menos un promedio de 10% de colaboradores predispuestos a efectuar un fraude corporativo en cualquier empresa.

El fraude corporativo es una actividad ilícita que perjudica a cada vez más compañías en el mundo, sea cual sea su rubro. Según el último Reporte Global de Fraude y Riesgo 2019, publicado por Kroll, más del 84% de los ejecutivos reporta que sus compañías fueron víctimas de fraude corporativo y hasta un 23% ha sufrido un fraude interno. Nuestro país no es ajeno a estas vulnerabilidades y también registra incidentes de este tipo.

¿Qué motiva o desencadena un fraude corporativo?

Una de las preguntas más frecuentes es qué impulsa o motiva a un trabajador a cometer este tipo de delitos. Para Maximiliano Pérez Toews, especialista en Business Intelligence & Investigations de Kroll, el principal detonante de esta conducta es una percepción negativa del trabajador, que se siente desfavorecido por la empresa.

“Existen casos en los que un empleado percibe que no recibe lo que merece, que no se valoran sus funciones, que el pago no es adecuado, que su jefe lo trata mal, etc. Esta idea puede generar que el colaborador no vea el fraude como algo ilegal, sino como una compensación. Esta insatisfacción les sirve como justificante para cruzar la línea moral y efectuar un fraude”, aclara Pérez Toews.

Adicionalmente, el especialista asegura que estos incidentes no suelen ser efectuados por un trabajador recién llegado, sino por colaboradores que llevan muchos años en la compañía, que conocen a fondo los movimientos y el manejo de la operación y que saben cómo encontrar puntos vulnerables por donde se pueden efectuar los fraudes. Además, indica que en toda empresa existe, en promedio, al menos un 10% de trabajadores que estarían predispuestos a efectuar algún acto ilícito.

¿Cómo identificar conductas de riesgo?

Para Pérez Toews, si bien siempre que se cometen estos delitos, los implicados actúan con mucha normalidad, existen algunas conductas que permiten reconocer situaciones de riesgo dentro de la organización. Por ejemplo, un trabajador que nunca se toma vacaciones o días libres, podría estar evitando que otros vean lo que él supervisa. Otro caso es el de ejecutivos que trabajan frecuentemente después de hora o durante los fines de semana buscando cierta privacidad que les permita cometer un fraude sin ser detectados.

Lee también:

“Si bien muchas de estas conductas antes eran vistas de manera ´positiva´ por algunas compañías, hoy sabemos que pueden ser indicadores claros de riesgo. Por eso es cada vez más importante invertir en el capital humano, en mecanismos de control interno y externo, y trabajar de la mano con especialistas que permitan identificar a tiempo potenciales escenarios de fraude”, concluye Maximiliano Pérez Toews, especialista de Kroll.

Sobre Kroll

Una división de Duff & Phelps, es el líder mundial en mitigación de riesgos, investigaciones, cumplimiento, protección cibernética, soluciones de seguridad y manejo de crisis.