LipoTech es una pyme familiar que nació en los 90, fundada por un grupo de investigadores y científicos de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y que generó un impacto significativo cuando presentó un hierro microencapsulado en liposomas para fortificar alimentos, principalmente lácteos. Con la innovación la Argentina se transformó en el primer país del mundo en tener leche fortificada con hierro a un nivel de 15 miligramos de hierro por litro. Su primera exportación la hizo a través de un tercero, pero ya lleva décadas en el mercado mundial.

Biofer, ese primer proceso tecnológico (sulfato ferroso con vitamina C, microencapsulado en liposomas) se convirtió en referencia internacional sobre fortificación de alimentos. Unos años más tarde, la empresa desarrolló una nueva tecnología para estabilización de fuentes minerales para la fortificación de alimentos y bebidas. La empresa cuenta con más de 25 patentes internacionales y entre 20% y 25% de su facturación responde a exportaciones.

Santiago De Paoli, vicepresidente de la empresa y encargado del desarrollo de Negocios, cuenta a la nacion que las claves de los desarrollos es que no cambia el sabor, color o aroma de los alimentos y, además, registran una alta biodisponibilidad (determina qué porción del nutriente es usada por el cuerpo).

Desde hace 13 años, la firma -que se define como una Pyme de biotecnología- es proveedora del Gobierno de Cuba. La experiencia inicial fue financiada por una ONG canadiense y consistió en fortificar una “leche triple concentrada” (contiene tres veces el contenido graso que la regular). Después de un estudio realizado se determinó que hubo una reducción importante de la prevalencia de la anemia en niños de 10 a 14 meses de edad y una mejoría de los indicadores hematológicos de deficiencia de hierro.

“Es un antecedente muy importante para la empresa”, apunta De Paoli. La Pyme está “expectante” a las acciones del Consejo del Hambre por la experiencia que tienen en ese campo; a través de la Fundación San Francisco de Asís de La Matanza colaboran con comedores para los que se fabrican galletas fortalecidas con calcio, hierro y zinc. “En una ración se cubren todos los requerimientos diarios de un niño”.

LipoTech exporta a Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, México y Turquía. “Trabajamos con la Agencia Argentina de Promoción de Inversiones para abrir nuevos mercados -describe De Paoli-. Como proponemos una innovación, ingresar lleva más tiempo”. En Nueva Zelanda, por ejemplo, predomina la demanda de fortificadores para la industria láctea pero, con el paso del tiempo, en los mercados se amplía la demanda, se diversifica.

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Los fortificantes se pueden usar en leches fluidas y en polvo, en vegetales, en pulpas de fruta, concentrados y jugos en polvo, barras proteicas y suplementos dietarios y en productos de cosmética. Por ejemplo, entre los desarrollos que apuntan a la demanda “asistencial” está una fuente de zinc y hierro que se agrega a un vaso de jugo en polvo y cubre el 100% del requerimiento diario.

La empresa -cuenta con 25 empleados- tiene una larga trayectoria en el campo de liposomas (un carrier que lleva distintos principios activos y que puede ser para consumo oral o cremas). Los estudios demuestran que los liposomas mejoran la absorción por su estructura similar a la de las células.

Los desarrollos de la empresa son innovaciones pero también pueden trabajar a demanda de un cliente; en el caso de los liposomas incluso pueden entregar la estructura vacía. “Estamos abiertos a trabajar con procesos diferentes”, señala De Paoli.

Por: Gabriela Origlia – La Nación