El IoT, Internet of Things o Internet de las Cosas, lleva un ritmo imparable y ya lo tenemos en multitud de ámbitos, desde los gadgets deportivos (wearables, como los smartwatches), pasando por dispositivos en sistemas sanitarios o farmacias, hasta la propia cocina. Vivimos la época de los dispositivos conectados a Internet que, con una interfaz sencilla, nos permiten su control remoto, recibir información y datos y muchas otras aplicaciones prácticas. Uno de los ámbitos en los que destaca el IoT es la industria, y tanto es así que se ha acuñado un término propio para ello: el IIoT, o Industrial Internet of Things. ¿En qué consiste?

La diferencia fundamental entre IoT e IIoT

El Internet de las Cosas añade valor en uno o más de estos tres importantes aspectos: incrementando la eficiencia (de procesos, por ejemplo); mejorando la seguridad o beneficiando a la salud; creando mejores experiencias.

Pues bien, el IIoT es, por decirlo así, un subconjunto del IoT eliminando todos los productos de consumo (es decir, productos para aplicaciones domésticas, como un frigorífico conectado, una smart TV o los wearables), y centrándose tan solo en la parte de incrementar la eficiencia de los procesos, la salud y la seguridad. El IIoT se centra exclusivamente en las aplicaciones industriales, como la producción en cadena, la manufactura o los procesos de la industria agroalimentaria.

En esencia, el IIoT aporta a la industria el potencial de acercar el machine learning y la tecnología Big Data a la factoría, de manera que sea factible llevar las tecnologías de automatización a nuevos niveles de excelencia o, por decirlo así, de «rendimiento autónomo».

En una planta industrial «IIoT» se dispondría de todo el flujo de datos recolectados por los sensores de presión, temperatura, vibración, flujo,… que se podrían combinar con información y datos de otras procedencias para su análisis, su transformación, o simplemente para disponer de retroalimentación para mejorar algún proceso, o detectar algún fallo.

¿En qué se diferencian los dispositivos IIoT de los IoT?

Por ser dispositivos para la industria, estos serán más robustos y seguros que cualquier dispositivo IoT comercial. Esto es lógico, puesto que la exigencia en una planta es enorme, e incluso podemos estar en escenarios con altas temperaturas, potentes vibraciones, corrosión o cualquier otro elemento que acelere el desgaste natural de los componentes o los dispositivos.

Por este motivo, los dispositivos IIoT se suelen diseñar para ser estancos (o bien resistentes al agua), se fabrican con materiales resistentes a la corrosión, las altas temperaturas, o los cambios bruscos de la misma. Además, deben ser diseñados para ser más escalables, es decir, deben poder procesar más datos si es necesario sin necesitar cambios fundamentales.

En ocasiones, los propios dispositivos IIoT realizan análisis previos antes de enviar los datos a la unidad de control. Son dispositivos preparados para manejar y recibir cantidades más grandes de datos que cualquier dispositivo IoT comercial.

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En último lugar, pero no menos importante, se encuentra la seguridad del dispositivo, así como su autonomía y el mantenimiento. Un dispositivo IIoT debe tener un nivel de seguridad excelente para evitar los ciberataques, puesto que estos tendrían consecuencias desastrosas para la producción.Y no es por el dispositivo en sí, sino porque se encuentra conectado a redes e infraestructuras críticas para el funcionamiento de la industria en concreto.

Además, son dispositivos diseñados para tener una gran resistencia y suelen estar colocados en lugares de difícil acceso. Para evitar gastos innecesarios en cuestión de mantenimiento, suelen estar dotados de sistemas de control y autodiagnóstico.

Fuente: t-systemsblog.es/