Por Carlos González | Mentor, Consultor & Coach Profesional

Hay emprendedores que formulan objetivos y realizan sus planes, otros prefieren dejarse llevar. Más allá del cómo, la mirada está puesta en lo que vendrá, en las oportunidades, en las posibilidades y todas aquellas puertas que puedan abrirse.

Ciclos que se cierran y otros que se abren. Así es la vida, una aventura misteriosa y llena de posibilidades, que se renuevan constantemente, como se renueva la vida misma. ¡Y si alguien sabe de aventuras, esos son los emprendedores!

El comienzo de un nuevo año despierta nuevos deseos… iniciar un nuevo emprendimiento, realizar un viaje de negocios, lanzar un nuevo producto e infinidad de deseos y objetivos que todos nos planteamos. Claramente estos deseos mueven nuestro accionar, nos impulsan y hacen que las cosas tengan sentido, que nos levantemos cada mañana llenos de energía para ir por aquello que tanto deseamos.

Como un niño que desea salir a jugar, queremos salir a jugarnos nuestro futuro.

Pero, ¿qué es el futuro? El futuro es aquello que creamos con cada decisión y acción en consecuencia que realizamos cada día, a cada momento, por más mínimo que aquello pueda ser. Y allí radica la importancia de vivir la vida, aprovechando cada instante, cada minuto, cada momento.

Y si nos preguntamos, ¿qué es la vida?

Citando a Séneca, el filósofo romano dijo: “hace falta una vida para aprender a vivir.”

Pero, ¿qué es vivir? De manera fácil y ligera podríamos responder que vivir es estar vivo, pero nos llevaría a hacernos la siguiente pregunta, ¿qué es estar vivo?, ¿respirar es estar vivo?, ¿tener deseos es estar vivo? Si tomamos aquella frase de Kierkegaard, quien dijo: “Nuestra vida siempre expresa el resultado de nuestros pensamientos dominantes.” Entonces diríamos que… ¿pensar, es estar vivo?

Lee también:

¡Vaya pregunta! ¡Cómo no nos enseñaron esto en tantos años de estudio!

Citando al biólogo y filósofo chileno, Humberto Maturana, de manera simple podríamos decir que “la vida es un proceso cíclico y los seres humanos somos seres espontáneos que nos producimos a nosotros mismos en un nicho ecológico cambiante.”

Los seres vivos buscamos conservar el vivir y el bienestar. Formamos comunidades y nos transformamos junto a otros a través de la interacción y el conversar en el lenguaje. Como seres humanos, tenemos la capacidad de reflexionar y mirarnos, es así como podemos elegir y crear el futuro que deseamos.

Pero para crear el futuro que deseamos se necesita confianza, se requiere de confianza en nosotros mismos, en los demás y por supuesto, confiar en la vida misma. Pero hemos perdido la confianza, ya no confiamos ni en nosotros, ni en los demás, ni en la vida. Nos ganó el miedo y como nos ganó el miedo, buscamos control, pretendemos controlarlo todo. Todo el tiempo se observan a emprendedores y directivos de empresas que buscan tener el control de todo.

Pero acaso, ¿controlamos la respiración?, ¿controlamos la lluvia?, ¿controlamos la vida?, ¿controlamos la muerte? Claro que no, no controlamos nada y esa es la mejor parte, no controlamos absolutamente nada. Esa pretensión de control no es más que miedo y tenemos miedo porque perdimos la confianza. La buena noticia es que podemos recuperar la confianza y que el miedo no es más que una creación nuestra.

La vida no tiene miedo, la vida tiene infinidades de regalos que podemos tomar para hacer algo al respecto, con confianza. Podemos hacernos cargo, ser protagonistas y crear el futuro que deseamos, para la empresa o el emprendimiento y para nuestra propia vida.

Haz con tu vida lo que quieras, sé quién quieras ser, haz que tenga sentido, que sea el orgullo de quienes estuvieron y que hoy son parte de nuestra historia, que sea el orgullo también de los que quedarán aquí. Esa es la aventura de la vida y emprender es parte de esta aventura. Haz que haber pasado por esta vida haya valido la pena.