Por Guillermo Lizaso

Las PyMEs son un eslabón más de la cadena de los más desprotegidos. Resulta imprescindible un nuevo calendario fiscal con limitaciones a los aportes y contribuciones y un sinceramiento de las magnitudes impositivas.

La delicada situación general que se manifiesta a partir de la crisis sanitaria producto del coronavirus no hace más que denotar lo débil que es nuestro sistema económico en donde las PyMEs son un eslabón más de la cadena de los más desprotegidos.

Parto de la premisa de que la deuda externa se va a pagar; de alguna manera se pagará con o sin default.

Pero siempre se va a pagar siguiendo la premisa de que están las PyMEs y los otros generadores de riqueza que van a afrontar en los plazos que surjan las obligaciones.

Pero justamente la necesidad de que existan quienes generen la riqueza para pagar también es imperioso para los acreedores que cuidemos a quienes son la garantía de los cumplimientos en los términos que se finalice acordando.

O sea que tanto el FMI u otros organismos Internacionales como los titulares de los bonos van a aceptar o preferir tener un deudor curado y potencialmente apto. El problema será la magnitud de la aptitud para el pago, pero ya se corresponde con otra instancia de la negociación y hoy surge como de muy largo plazo.

Las medidas del Gobierno, que comparto totalmente de cara a los más necesitados en términos económicos y las que realizó desde el punto de vista sanitario con el aislamiento resultan a todas luces necesarias , pero parecen exiguas las económicas; producto en un caso de la magnitud de la necesidad y en otras poco restrictivas producto de las malas costumbres de una parte de población no acostumbrada a respetar la LEY aun cuando en esta oportunidad el riesgo es de la vida propia y de los otros.

Quiero decir que va hacer falta más dinero para la gente y quizás multas para los desobedientes.

Ei rigor de la multa es lo único que hace restringir a los desobedientes de la cabeza pero cuidadosos del bolsillo.

Volviendo a las PYMEs también resulta imprescindible un nuevo calendario fiscal con limitaciones a los aportes y contribuciones y un sinceramiento de las magnitudes impositivas (tener impuestos altos que no se van a poder cumplir no resulta apropiado) además que le suma al problema sanitario una situación que debilita (psicológicamente) al empresario de saber que además debe y no podrá pagar.

En este momento es indispensable garantizar el pago de la masa salarial y así poder lograr que los empleados se queden más o menos tranquilos en sus casas.

Ídem para lo referido a las obligaciones bancarias, estimo imprescindible que se establezca un periodo en principio de 90 días para que los valores que resulten rechazados puedan ser levantados o pagados dentro de los 180 días siguientes para poder así ser registrados en los bancos girados y se evite la sanción de cierre de cuentas y por ende se levante el antecedente del rechazo. Es decir que el plazo de 90 días y de 180 días opere en principio y hasta que se subsane la situación general.

Resulta necesaria una reprogramación de los vencimientos fiscales en función de la situación de las PyMEs e incluso de las Personas Físicas, repensar la necesidad de ser exitosos en la repatriación de capitales en función de la reducción de la tasa del impuesto a los Bienes Personales, de forma tal que se potencie la utilización y su flujo ayude a la actividad económica.

Esto amerita una prórroga del vencimiento del 01/04 para el ingreso del anticipo adicional de Bienes Personales para quienes no repatrien y además ampliar los usos a otras aplicaciones que hacen a la necesidad actual, por ejemplo aportar a los negocios PYME que necesitan los fondos ante la falta de la actividad.

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Para facilitar la mecánica de poca participación y evitar la manipulación de la gente de los valores se debiera dar prioridad a la utilización de las Facturas de Crédito Mipyme para que las Grandes Empresas que pueden optar por el pago con Cheque de Pago Diferido muten a dejar correr las FCE como forma de una negociación más fluida y rápida por la plataforma de AFIP y del Mercado de Valores. Ya que de esta manera se evita la circulación de personas que buscan y negocian valores.

Ídem propiciar a las Grandes Empresas a que realicen el pago vía CBU del Beneficiario de la Factura lo que a su vez evita flujos movimientos. Esto que es obligatorio para el caso de las PYMEs beneficiarias se debería extender para cuando interactúan Grandes con Grandes

Es un momento donde se debe apelar a que las grandes empresas ayuden a las Pymes proveedoras a sobre llevar de la mejor manera la situación y con el menor flujo de personas posible. Y todo lo que puedan hacer las grandes empresas para que las PYMEs puedan negociar sus FCE será un activo importante de caras a la normalización de los pagos. Facilitar los datos contables para su calificación por parte de los adquirentes de los activos.

El Estado debería pagar al vencimiento sus obligaciones para poder así coadyuvar a no romper la cadena de pagos

Va de suyo que estamos en una oportunidad para que dada la necesidad de asistir a los más necesitados, cosa que comparto, se podría aprovechar para tomar los datos a partir de la ayuda para luego facilitar la registración de la gente en forma normal y recurrente.

Por ejemplo el personal doméstico que pida asistencia debería denunciar el domicilio donde presta servicios ya que no es justo pedirle al Estado en la situación actual para luego olvidarse del aporte que permite la ayuda; es un momento de barajar y dar de nuevo a partir de un Estado Presente pero no impávido.

Como se expresa parece que nada será igual luego del CoronaVirus y eso también habla de que el Estado por haber estado presente va a necesitar que el mismo tratamiento y cuidado en el futuro. NO EXISTE necesitar en la crisis y no ayudar en los tiempos normales.

Esta más que claro que estamos sumando y analizando la oferta disponible para atender la demanda de la pandemia, bueno que este modelo sea seguido luego ya que si logra satisfacer la situación actual demostrara su potencial y se podrá optimizar el recurso disponible en este caso de atención de salud a favor de quienes lo necesitan.

Estoy pensando en una plataforma que atienda la demanda con georeferenciación y determine en función de la oferta donde se atiende cuidando la necesidad de la urgencia y los espacios temporales que cubran el requerimiento. La urgencia primera y rápida al lugar más rápido.

De una crisis se pueden ir sacando conclusiones y sincerar las variables para luego manejarlas adecuadamente y cuidando no volver a manipularlas o incumplirlas; es lo menos que nos merecemos luego del semejante situación.

No nos olvidemos que las PYMEs son la solución, solo debemos representarlas

* Director de IDN Finanzas SA – Integra la mesa de la Problemática PYME del CPCECABA