Uno de los auxilios prometidos es la agilización del Programa de Recuperación Productiva (REPRO). El otro son los créditos para capital de trabajo al 24%, para lo cual el Banco Central liberará $320.000 millones.

El Gobierno navega en mar desconocido mientras va construyendo el barco. Si bien la cuarentena impone a la economía condiciones para los cuales nadie estaba preparado, desesperadas las pymes piden con urgencia que el Estado abra las “ventanillas” para buscar ayuda.

Uno de los auxilios prometidos es la agilización del Programa de Recuperación Productiva (REPRO). El otro son los créditos para capital de trabajo al 24%, para lo cual el Banco Central liberará $320.000 millones. En la última reunión de los ministros en que entienden en el área económica encabezada por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, se avanzó en esos objetivos.

Por un lado, el REPRO requiere de simplificación. Es un subsidio a los sueldos por hasta el valor de un salario mínimo vital y móvil por empleado. El importe hoy es $16.875. Para conseguir el REPRO una empresa debe acreditar ante las autoridades su situación de crisis, presentar un plan de acción para recuperar la actividad y comprometerse a no despedir personal. Se puede presentar la solicitud por medio de la plataforma Trámites a Distancia (TAD), de manera digital. El problema es que se exige informes contables certificados por un contador, una tarea que demanda tiempo, además de tener que elaborar un plan para resolver la crisis, ante un escenario que es claramente no es responsabilidad ni de la pyme ni del Estado. La cartera de Claudio Moroni ofrece además el REPRO PYME. La diferencia con el anterior es que en vez de balances contables se puede presentar un informe socio laboral en base a “parámetros elaborados por el MTEySS a través de su Dirección Nacional de Relaciones Federales, firmado por contador público y certificado por el Consejo Profesional de Ciencias Económicas que detalle su situación”. Básicamente, se mantiene el requisito de certificar firmas. Empresarios consultados señalan que los trámites del REPRO, tal como están, llevan tiempo. Plantean que el Gobierno debería otorgar el beneficio contra una Declaración Jurada a condición de presentar los papeles sobre el final de la cuarentena. En la cartera laboral siguen trabajando contra reloj para tener el nuevo sistema listo ya para la semana próxima. Cuando comience abril habrá que liquidar salarios y será el momento en que el mecanismo debería estar listo.

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Por otro lado, las entidades financieras están a la espera de que el BCRA dicte las normas necesarias para poder canalizar los $320.000 millones que liberó al bajar los encajes en líneas al 26%. Las pymes aguardan por ese dinero como si fuera una lluvia en el desierto.

José Urtubey, dirigente de la Unión Industrial Argentina (UIA) cree que el concepto que debe priorizar el BCRA es el de “automaticidad”. Propone que “los bancos que tienen la nómina salarial acrediten el importe por la mitad de los salarios contra un crédito”. Por su lado, la Cámara Argentina de Comercio reclamó que se permitan de manera excepcional descubiertos en cuenta corriente a tasa cero. Para eso se requiere que el BCRA habilite a los bancos con regulaciones específicas. Para conceder financiamiento, usualmente las entidades piden a sus clientes estados contables, garantías reales y estar al día con la AFIP y con el pago de las jubilaciones. Toda esa documentación integra las carpetas que sirven para otorgarle una calificación al cliente. De todos los requisitos, la obligación de estar al día con los impuestos para acceder a las nuevas líneas de financiamiento fue eliminado a través del último DNU del Gobierno que impide el cierre de cuentas por cheques sin fondos.

Con el primer día el regreso al clearing, la expectativa era que se pudiera reabrir el descuento de cheques, pero en general están solo aceptando cambiar documentos de empresas definidas como esenciales.

Fuenet: Ámbito