Por Martín Baretta

Con tasas competitivas, mayor rapidez en el acceso al efectivo requerido y menos requerimientos que los exigidos por entidades financieras, el mercado de capitales puede ser hoy una solución de financiamiento de corto plazo para las pymes.

El contexto actual pone en el centro de la escena la necesidad de evolución de las pequeñas y medianas empresas. Es esto lo que ocupa una parte importante del debate social ante el proceso de adversidades económicas y financieras que estamos transitando.

No es novedad para nadie el rol principal que tiene la actividad de las pymes en nuestro país, no sólo como factor productivo y comercial -y como complemento de los grandes grupos económicos-, sino también por las fuentes laborales que generan y, consecuentemente, su papel en el bienestar de la sociedad.

Un aspecto a resolver en este panorama de incertidumbre es la posibilidad de brindarle a la pyme accesos ágiles al financiamiento, para que con ello puedan desarrollar en este complejo escenario sus alternativas productivas o comerciales.

Y esto nos obliga a los actores financieros de Argentina a repensar qué compromiso asumimos para la pequeña y mediana empresa.

Nuevas alternativas

El mercado de capitales desarrolló en el último año varios instrumentos de financiamiento con diferentes condiciones a las alternativas ofrecidas por bancos.

Con tasas competitivas, mayor rapidez en el acceso al efectivo requerido y menos requerimientos que los exigidos por entidades financieras, el mercado de capitales puede ser hoy una eficiente solución de financiamiento de corto plazo.

Previo a este período de aislamiento social, según datos del grupo BYMA y su depositaria Caja de Valores, se evidenció un crecimiento exponencial de la financiación en el mercado. En 2019 la cantidad total de emisiones de empresas pymes se duplicó, aumentando en un 97% y ascendiendo a $83.829 millones.

La actividad de negociación de cheques de pago diferido en el mercado de capitales ya tiene más de 16 años y son los instrumentos de financiación más utilizados por las pymes. Son cheques que llegan a Caja de Valores y son depositados como cualquier otro instrumento. Hoy más de 50 mil pymes utilizan este mecanismo.

Para la seguridad del inversor y, por ende, de todo el sistema, también están las Sociedades de Garantía Recíproca -SGR- que avalan el pago del instrumento pyme y que además en forma permanente analizan el riesgo de los requirentes de financiamiento.

A su vez, La Ley de Financiamiento Productivo (Nro 27440 / 2018) y regulaciones de la Comisión Nacional de Valores fueron habilitando otros instrumentos financieros como la ON Simple, el Pagaré Bursátil y la Factura de Crédito Electrónica. Todos ellos implican beneficios para las pequeñas y medianas empresas, en tanto que en BYMA se alienta también la emisión de Bonos Sociales Verdes y Sustentables, otorgando financiación a proyectos con responsabilidad ambiental y social.

Complementariamente, se emitieron normas que alientan la existencia de la demanda. Por ello, los fondos pymes y la obligación de las aseguradoras de alocar un 5% de su capital procuran dar satisfacción a este tipo de instrumentos.

La digitalización, un factor clave

Caja de Valores -como entidad depositaria que realiza la custodia de todos estos productos- finalizó con éxito los procesos de digitalización de instrumentos físicos, logrando eficiencias en toda la secuencia del tiempo de vida de estos instrumentos.

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Ahora el objetivo es que, desde su inicio, el instrumento pueda ser digital. Le estaremos diciendo adiós al cheque de papel próximamente.

Si la obligación de pago (cheque o pagaré) cumple con la condición digital, su emisión por el librador, el aval de la SGR, su depósito en Caja de Valores, así como su negociación a través del Mercado Argentino de Valores (MAV), pasan a ser registros electrónicos que se resuelven más rápido y tienen un costo casi nulo.

El grupo BYMA viene trabajando en este proyecto digital con hechos concretos:

  •  Caja de Valores -perteneciente a BYMA- recibió al 1 de abril 152 ECHEQs, los cuales fueron luego avalados por 15 SGR y negociados en MAV para el financiamiento de pymes.
  • Por su parte, la plataforma EPYME ya generó 53 pagarés totalmente digitales, con la misma posibilidad de avalar los mismos.
  • A la fecha, se registraron 300 pymes para operar con estas modalidades.

Volviendo a citar el actual contexto de aislamiento, las pyme y entidades financieras encontraron en BYMA rápida respuesta bajo el concepto digital que concede crédito y pago sin que sea necesario movilizar personas ni productos.

Ahora es el turno de la Factura de Crédito Electrónica. Cuando una pyme le emite una factura a una gran empresa, ésta -sin esperar su vencimiento o fecha de pago- puede ser descontada en el mercado de capitales de la misma manera que un cheque o pagaré.

La modalidad electrónica hace posible que, desde el portal de la AFIP, se tramite que la factura de la pequeña y mediana empresa se deposite en Caja de Valores para luego venderla en el mercado de capitales. Las Facturas de Crédito Electrónica también son recibidas por las SGR y utilizadas como garantías para avalar otros instrumentos como cheques o pagarés.

El potencial de financiamiento

Si nos comparamos con el resto de Latinoamérica, al financiamiento pyme aún le queda mucho por crecer en Argentina. El promedio local alcanza al 0,3% del PBI, mientras que en la región asciende al 5%. Es decir, deberíamos crecer más de 15 veces para llegar a ese número.

Es indudable que las facilidades que brindan estas herramientas contribuirán a que las pymes se vuelquen cada vez más al mundo bursátil para financiarse. Solo es cuestión de tiempo.

(*) Gerente de Servicios al Cliente de Caja de Valores y Director del MAV.

Fuente: Ámbito