Fue el mes en el que la mayoría de las empresas que integran el aparato productivo provincial permanecieron cerradas por no ser esenciales. Aún hay muchas que esperan la habilitación, como las vinculadas al calzado y la indumentaria

El relevamiento de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) reflejó un esperado derrumbe en el aparato productivo provincial durante el mes pasado, caracterizado por una cuarentena estricta que impidió a muchas empresas mantenerse en actividad.

Por eso, uno de los datos más destacados del estudio de la entidad empresaria fue que el 80,7% de las consultadas admitió que tuvo un nivel de producción menor que en igual mes del año anterior. En marzo, con apenas 10 días de confinamiento obligatorio, el 79% había acusado un retroceso.

Muchas de las excepciones fueron aquellas vinculadas a la agroindustria que pudieron mantenerse activas. En esa misma pregunta sobre nivel de trabajo, un 13% dijo que se mantuvo sin cambios y apenas un 5% contextó que incrementó su actividad.

Pero a su vez, cuando se interrogó sobre la magnitud de la caída, el 27% de las empresas dijo que fue prácticamente total ya que señalaron entre el 91 y el 100 por ciento de deterioro. Casi el 11% contestó entre el 80% y el 90% de baja.

Por el lado de los compromisos cumplidos en ese mismo mes, el 76% de las empresas dijo que pudo hacer frente al pago de los haberes, sólo el 58% que canceló sus deudas con proveedores, el 60% pudo cancelar las facturas de los servicios públicos, y el 40% pagó los impuestos con vencimiento en abril.

A la hora de identificar las principales dificultades que afrontan las empresas, la respuesta que concentró más adhesiones fue la caída de la demanda. La cuarentena frenó el consumo y muchos sectores sintieron directamente el impacto. No sólo hubo una caída en la oferta por la parálisis del aparato productivo, sino que más fuerte aún fue el freno en el consumo de los productos no esenciales.

Pago de haberes

En tanto el 20,5% de los consultados por la Unión Industrial de Córdoba dijo que su mayor dificultad fue afrontar el pago de los salarios de los trabajadores. En ese ítem, el informe indagó sobre el cumplimiento que imaginaban las empresas para el mes siguiente en la cancelación de haberes: el 37% dijo que pagaría la totalidad; el 19,3% que afrontaría entre el 70 y el 99 por ciento de los salarios; y consideró que podría abonar entre el 50% y el 69%.

Frente a la batería de anuncios que hizo el Gobierno para asistir a las pymes frente a la parálisis de la actividad económica, un tercio de las industrias dijo que no pudo acceder a ninguno. En una pregunta con respuesta múltiple, 33% dijo que accedió a los Repro, un 38,8% contó con el aporte del Estado para afrontar hasta la mitad de los salarios; y un 33% tomó el crédito para MiPymes a una tasa subsidiada del 24 por ciento anual.

Entre las que pudieron funcionar por estar dentro de las exceptuadas, el 48% no tuvo problemas para el abastecimiento de sus materias primas. Pero un 30% mostró dificultades para obtener insumos nacionales y un 25% sufrió algo similar con artículos importados.

Por otra parte, una modalidad que se impuso en medio de la cuarentena fue la del teletrabajo, aunque con un alcance limitado en la industria por sus propias características. De todos modos, hubo muchas que impusieron la modalidad para aquellas áreas que lo permiten, especialmente vinculadas a la administración. En la encuesta de la UIC, el 22,5% de las empresas contestó que había logrado que el 10% de su personal cumpliera sus tareas desde su casa durante el mes pasado. El 8% de las formas que contestaron la encuesta dijeron que en su caso, entre el 11 y el 20 por ciento de su plantilla lo hiciera. En el otro extremo, casi el 47% dijo que no adoptó la modalidad.