Fue desarrollada por el Servicio de Ingeniería Clínica del hospital Rawson de San Juan. Protege del contagio intrahospitalario a médicos y enfermeros que trasladan a pacientes con COVID-19.

La “camilla de bioseguridad para transporte de paciente COVID-19” llamada ARCA es uno de los 64 proyectos que eligió la Agencia de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación para subvencionar con 100 mil dólares en el marco de la lucha contra la pandemia.

Se trata de una burbuja plástica de 1,80 x 55 x 50 centímetros (es la medida standard, pero se hacen más grandes o pequeños), en la que se pueden trasladar enfermos de COVID-19 con total seguridad, minimizando uno de los peores riesgos: que se contagie el personal de salud.

ARCA es de PVC transparente, con un cierre tipo cremallera. Y el soporte mecánico se lo dan unas láminas de policarbonato. Y esos mismos soportes de policarbonato, al cerrar la cápsula, forman una maleta para el resguardo o el traslado del equipo a cualquier parte del país.

El desarrollo de ARCA estuvo a cargo del junto a cargo del Servicio de Ingeniería Clínica del hospital Rawson de San Juan, un equipo de 18 bioingenieros y técnicos coordinado por Luis Pulenta.

“En realidad es una cápsula de bioseguridad que va apoyada sobre una camilla. Es importante decir esto para nosotros, porque si fuese una camilla habría que registrarla en el ANMAT. En cambio, una cápsula no lo requiere. Es para la bioseguridad del personal de salud, no es un tratamiento o un diagnóstico para el paciente. No se incluye dentro del nomenclador de equipos médicos”, aclara Pulenta.

Lo que hace innovadora a la cápsula es que tiene un sistema de filtrado, no sólo una barrera mecánica, como puede ser un cobertor, para que no pase el virus y no exista contaminación. Mediante filtros absolutos, mecánicos, aseguran un rendimiento del 99, 9 por ciento para virus y bacterias. “Nosotros armamos una regla para el filtro, la cantidad de aire que tiene que circular. Nosotros pasamos por cuatro prototipos. En el hospital Rawson, esos cuatro ya están funcionando. La versión final, con mejoras, es la que entró en el proyecto que presentamos y nos van a financiar”, explicó Pulenta.

“El filtro tiene una batería y un cargador. Cuando no lo estás usando lo desconectás. Y tenés una autonomía de dos horas. El equipo de filtrado consta de dos forzadores, una especie de ventiladores o coolers similares a los que tiene la CPU de una computadora de corriente contínua. para tener las 20 renovaciones por aire por hora”, agregó.

Otra característica importante es que posee ingresos laterales, no sólo para que los pacientes entren en la camilla, sino para hacer procedimientos.