Por Jimena Sabor*

El sábado 27 de junio se celebra el Día de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas, generadoras de empleo e ingresos en todo el mundo y factor clave en la reducción de la pobreza y el fomento del desarrollo. Este año, Naciones Unidas propone que el foco esté en apoyar al pequeño negocio ante la crisis del COVID-19.

Estas compañías, MiPyMEs, que cuentan con un número reducido de trabajadores y volumen de facturación moderado, son imprescindibles para la implementación de los Objetivos 8 y 9 de Desarrollo Sostenible (ODS), que hacen referencia al trabajo decente y el crecimiento económico, por un lado, y a la industria, innovación e infraestructura, por el otro.

En este momento tan particular que nos toca vivir, son estos negocios — que muchas veces están bajo la dirección de mujeres y emprendedores jóvenes— los que se ven más afectados por las consecuencias económicas de la pandemia. Por esto, más que nunca, cabe recordar la imperiosa necesidad de un verdadero programa de financiación para las Pymes en Argentina. Actualmente, no contamos con un plan especial para las microempresas o las pequeñas. Tributar de manera diferencial o la obtención de beneficios para la promoción industrial podrían ser opciones viables para potenciar su crecimiento.

La importancia de las MiPyMEs y el rol de la mujer en el campo

En cada provincia de nuestro país hay miles de microempresas y PyMEs que, sumadas, generan un movimiento impresionante en la economía, brindando trabajo decente a muchas familias, que van a depender del éxito de cada uno de estos proyectos. Según los datos del Consejo Internacional para la pequeña empresa, las MiPyMES, formales o no, representan más del 90% del total, generan entre el 60% y el 70% del empleo y son responsables del 50% del PBI mundial.

Cabe enfatizar también su contribución en la inclusión de personas históricamente desplazadas. En este sentido, el rol de la mujer en el agro ha ido creciendo de la mano de estos emprendimientos. Hoy son muchas las Ingenieras Agrónomas o productoras que se destacan por su constancia y profesionalismo, como es el caso de Adriana Arnaldo, vicepresidenta de AACREA; María Beatriz “Pilu” Giraudo desde la “Red de Mujeres Rurales”Andrea Grobocopatel, con la Fundación FLOR; o Andrea Cordones, con la “Fundación Mujeres que avanzan”, por mencionar solo algunas.

Innovación, adaptación a los cambios, trabajo en equipo: las claves para emprender

Cuando hablamos de innovación, no solo nos referimos a los productos o servicios que desarrollamos y comercializamos. También es la que se aplica a los procesos, al momento indicado para desarrollarlos e, incluso, con quién hacerlos.

Hay tres habilidades muy poderosas que van de la mano y que son cruciales para un emprendedor: la flexibilidad, el liderazgo y el trabajo en equipo. La elección y gestión de los equipos de trabajo toma cada vez mayor relevancia porque es el espíritu de nuestra compañía. Por eso existe una necesidad imperiosa de repensar los modelos actuales de liderazgo y apuntar a desarrollar nuevos talentos, habilidades y hábitos. Las compañías que mejor se adapten a los cambios y al contexto, las que promuevan alianzas estratégicas y sepan identificar las tendencias, son las que sobrevivirán a la crisis y escalarán.

El emprendedor se hace y, una vez más, debemos hacer de esta crisis una oportunidad para seguir creciendo e innovando, apuntando a generar, entre el sector público y el privado, una agenda innovadora basada en los ODS, para pensar y actuar ante los enormes desafíos que nos traerá la vida pospandemia.

(*) Directora de Síntesis Biológica, empresa de investigación y desarrollo biotecnológico para el agro.

NdR: La empresaria fue una de las 14 mujeres del sector privado que este lunes 22/6 participó de la reunión convocada por Presidencia de la Nación para intercambiar opiniones sobre una agenda de trabajo que tenga en cuenta políticas públicas y nuevas prácticas en el sector para una mayor equidad de género en el desarrollo económico y productivo del país.

CP / PE