Por Lic. Karina Costabello * 

Adecuar los negocios actuales y afrontar los que se generarán tras la llegada del coronavirus. Esos son los desafíos

Antes de que la pandemia del COVID-19 se expandiera mundialmente, paralizando las ciudades, comunidades, empresas y colocando en estado de alerta a los emprendedores y empresarios, ya el mundo estaba experimentado un cambio constante. Esta normalidad sería diferente a la que nos enfrentaremos una vez que termine la cuarentena y que el virus vaya desapareciendo.

La “nueva normalidad” exige respuestas más efectivas de parte de las empresas, sin importar si es una Pyme, un emprendimiento o una gran corporación. Todos los negocios están bajo una evaluación que continuará por los próximos años.

Las empresas en el mundo ya han estado aplicando cambios y adaptándose a las condiciones actuales. Todo emprendedor debe ver la actual crisis sanitaria como un reto que brindará las bases para el mercado del futuro, porque la realidad es que el COVID-19 dejará huellas visibles y tangibles. Será importante analizar cuáles serán los nuevos escenarios tras esta crisis, las disrupciones y vulnerabilidades que enfrentaremos.

Ya sea por experimentar el trabajo remoto en tiempos de cuarentena o por la necesidad de generar ingresos, cada vez son más las personas que se plantean emprender proyectos que puedan darles independencia y un mejor pasar económico. El contexto actual exige a los emprendedores la agudización del ingenio y la atención en los detalles. Las oportunidades siguen presentes pese a las restricciones y los constantes cambios.

Sabemos que nos espera un corto plazo incierto, pero igualmente es un momento en el que hay que intentar reducir al extremo el riesgo y estar con los ojos bien abiertos, tanto a nivel local para ver cómo se presenta el mercado, los consumidores, los competidores; como a nivel mundial, para detectar esas oportunidades que van apareciendo y esos problemas que aún no están resueltos, o que se pueden resolver de otra forma.

Los desafíos

1. El nuevo espacio de trabajo: para mantener activas las operaciones y verse lo menos perjudicados por las normativas de prevención y control del COVID-19, muchas empresas han implementado el trabajo remoto. Se espera retomar las actividades en las sedes físicas de las empresas una vez concluya el distanciamiento social. Pero igualmente será de a poco y tal vez no sea necesario ir todos los días a la empresa, los días de trabajo en oficinas puede que sean en espacios amplios, puestos separados y fijos. Quizá se fomente el home office ya que en muchas ocasiones ha demostrado que puede ser una buena alternativa y no solo durante crisis, bien sea para mantener prevenidos a los trabajadores, reducir los costos o como estrategia de bienestar laboral.

2. El nuevo mercado: entre los grandes retos a los que los emprendedores y empresarios se han tenido que enfrentar durante la pandemia está el e-commerce. Aquí no era muy utilizada esta modalidad, pero muchos comerciantes al ver que no activaban el comercio físico se volcaron a los medios digitales. Los procesos de adaptación de los consumidores son lentos, pero dada la crisis muchos han tenido que cambiar sus costumbres para poder seguir consumiendo y enfrentar el aislamiento en casa. Por lo que el e-commerce, como lo hemos dicho varias veces, ha llegado para quedarse.

3. La nueva diversión: el sector del entretenimiento ha sido uno de los más afectados, las restricciones que prohíben las concentraciones de personas en restaurantes, bares, discotecas, hoteles y sitios turísticos han sido una preocupación para las localidades en los que este sector es fundamental para su economía. Hasta el momento de cerrar este artículo no tenemos noticias de una pronta apertura del sector hotelero y turístico, y la normalización de los viajes internacionales e interprovinciales no se ve a corto plazo.

Como sabemos, los comercios deberán adoptar medidas de higiene después de la pandemia, no solo por normativas municipales, sino también para generar confianza en el consumidor. Igualmente, los compradores deben saber que la seguridad en los locales es una responsabilidad compartida.

4. La nueva comunicación: las redes sociales y las aplicaciones de comunicación han permitido mantener la socialización durante el distanciamiento social, y han permitido que algunos comercios y empresas puedan continuar operando. La era de la digitalización se ha agudizado y con ella han llegado nuevas responsabilidades y retos para los emprendedores.

La preparación para una “nueva normalidad”, con nuevas formas de comercializar y con un nuevo consumidor está ocurriendo ya, se haya o no superado la cuarentena y la pandemia. Por eso todo emprendedor debe tener en cuenta estos desafíos para el nuevo mundo: entender las fortalezas y conocimientos que se poseen, las oportunidades que se pueden encontrar en lo cotidiano, planificar, pensar estratégicamente, tener visión, creatividad y reducción de riesgos.

Estas son las claves para poder impulsar proyectos personales ante los obstáculos que impone la pandemia del COVID-19. Ya falta menos para salir del todo de casa. Igualmente, a seguir cuidándonos!

(*) Comunicadora social- publicitaria del Estudio Moon Comunicación, Marketing y Diseño