Dicen que cerraron casi 1.200 empresas fabriles en marzo y abril. Piden ayudas ligadas a la energía, préstamos y comercio exterior.

La pandemia del coronavirus está haciendo estragos en un sector sensible de la economía: las pequeñas y mediana empresas (PyMes​) industriales. En dos meses,  (marzo y abril), 1174 empresas en este sector debieron cerrar definitivamente. Y el resto, trabajando al 40%, en muchos casos, se debate cómo salir de la crisis.  

Los datos del Observatorio IPA (Industriales Argentinos) que se presentaron en una conferencia virtual el martes muestran que sólo en abril cerraron 1000 empresas, se despidieron a ocho mil trabajadores y las compañías tuvieron el  60% de la capacidad ociosa. Un porcentaje que, en mayo, habría llegado al 70%. 

Por eso, Daniel Rosato, presidente del IPA, enfatizó en el encuentro: “Necesitamos medidas de corto plazo para superar la pandemia. Sobre todo si hay un rebrote. Medidas que puedan paliar el quiebre de la cadena de pagos, y el financiamiento de las pymes para que puedan hacer frente a sus obligaciones y no cerrar. 

Entre otras medidas, para lograr una salida a la crisis, el IPA propuso cuatro ejes sobre los cuales gire un programa de política pública, vinculados con la energía, el financiamiento, el comercio exterior y la defensa de la competencia en la economía local.

“Una adecuada política energética que entre otras cosas permita a la industria pagar lo que consume y no la potencia contratada generando innecesarios sobrecostos”, enfatizó el capítulo referido a los costos del sector, que fueron contenidos con el congelamiento de tarifas pero que deberá ser resuelto en los próximos meses.

El IPA también pidió “una política financiera que promueva la producción y castigue la especulación, con fondeo suficiente y tasas acordes a la rentabilidad del momento”. Por eso, la entidad reclama la aplicación de una tasa al 0% destinada a las pymes que necesiten invertir para recuperar competitividad, generar producción y recomponer el empleo perdido.

En materia de comercio exterior, la entidad reclamó “una política comercial que proteja el mercado interior toda vez que se achican los espacios de demanda a nivel global y se vayan observando conductas de competencia desleal”.

Al respecto, Carlos Alonso, economista del Observatorio IPA  explicó cuánto depende la salida para este sector del contexto económico internacional. “Si se analizan los tres motores industriales de America en el mundo como Estados Unidos, China y Alemania, vemos que los tres tienen pronostico de caídas muy importantes, que redundarán en una baja de casi el 8% en America Latina, dice. “Sin embargo, todos liberaron créditos para las pymes como una manera de afrontar la crisis”, señaló.

El empresario metalúrgico y coordinador de IPA, Gustavo Castells, señaló además la importancia de “mantener un equilibrio en el frente interno ante el accionar de los oligopolios”. Por eso instó a aplicar “una política de defensa de la competencia que haga un seguimiento de los abusos que se producen en los sectores más concentrados”.

La crisis de la industria, aclararon los empresarios, no se debe únicamente a la pandemia sino que tuvo un antecedente de “desindustrialización” desde la gestión anterior, cuando “entre diciembre de 2015 y diciembre de 2019 se perdieron casi 25 mil empresas en la economía formal y 5 mil industrias”.

Para tener una dimensión del estancamiento que tuvo la producción industrial en los últimos años, basta ver que de los 16 sectores que considera el IPIM (el índice de Producción Industrial del INDEC) ninguno tuvo una evolución por encima de los valores que tenía en el primer cuatrimestre de 2016.

En el bimestre marzo-abril, lapso en donde se impuso y se profundizó al máximo la cuarentena, la crisis industrial se agudizó: en marzo la industria manufacturera sufrió una caída del 16,8%; y en abril, ya con 30 días de cuarentena, la evolución negativa fue del 34% comparado con el mismo mes de 2019 y 18,4% respecto del mes anterior.

La batería de medidas para fortalecer el entramado de las pymes locales se dio -además- en el contexto de una nueva reclasificación hecha por el Ministerio de Desarrollo Productivo para determinar qué empresas son consideradas dentro de la categoría MiPyME (micro, pequeña y mediana empresa). En este sentido, se actualizaron los nuevos topes de facturación “teniendo en cuenta la situación específica de cada sector”, según explicaron los funcionarios.

Fuente: Clarín