El sistema de arrendamiento financiero de bienes con opción de compra, más conocido como leasing, viene sufriendo una fuerte contracción. Según datos de la Asociación de Leasing de Argentina (ALA) la utilización de este instrumento fue un 47% menor en 2019 respecto de 2015. Si se toman precios constantes con base a diciembre de 2019, el año pasado el monto total de carteras fue de $31.265 millones contra $58.855 millones de 2015. De hecho, en 2019 hubo una caída nominal, pese a que la inflación fue la mayor en casi tres décadas: en 2018 el saldo había sido de $32.057 millones.

“El leasing tiene ventajas enormes para las pymes que los toman, ya que pueden utilizar un bien de capital y adquirirlo por un valor residual e incluso venderlo en el mercado”, consignó Maximiliano Gabrielli, director de Financiamiento de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Y añadió: “Pero además tiene un beneficio impositivo, porque la cuota del leasing la descontás de Ganancias, ya que el bien no es de la empresa y no es necesario activarlo en el balance. Es un alquiler con opción de compra y la opción de compra es un valor residual, porque el bien ya fue amortizado”.

En tanto, el presidente de ALA, Nicolás Scioli, se refirió a lo que sucede en el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), del cual él es director: “En el BICE el leasing estaba parado desde agosto de 2019, no había tasas para ofrecerle al mercado. Ignacio De Mendiguren, al llegar a la presidencia del banco, comprendió la importancia del instrumento para fomentar la inversión productiva y ya en marzo largamos una línea con acuerdo de vendedores, con tasa fija, para ofrecer un financiamiento más económico a las pymes”.

A la hora de pensar en la pos pandemia, Scioli indicó: “Ecl leasing es el instrumento más adecuado para que Argentina vuelva a producir, ya que está directamente vinculado al capital de trabajo. La clave es difundir y socializar el conocimiento: la gente tiene que saber que los beneficios impositivos alcanzan el 5% de la tasa, que financia el IVA y que genera una amortización acelerada del bien”. Viéndolo desde la óptica bancaria, destacó: “La propia garantía es el bien y ante cualquier riesgo se sabe que ese bien está y se puede recuperar si el cliente tiene un problema”.

Al mirar los números de ALA, en el apartado apertura por tipo de bien sobre saldo de cartera se observa que la familia de bienes que más movimiento generó en 2019 fue transporte y logística (30%), seguido por tecnología (17%), equipos industriales (15%), automóviles (15%) y maquinarias de construcción (11%).

Lee también:

“Hubo un crecimiento muy importante en tecnología, de la mano de Hewlett-Packard, que hizo un muy buen uso del leasing operativo” indicó Scioli y explicó: “Hay dos clases de leasing: el financiero y el operativo. El financiero funciona como un préstamo tradicional donde la última cuota (que puede ser entre el 5% y el 10%) permite que el bien pase a ser de quien lo tomó. El leasing operativo no piensa en eso, piensa en que vos le devuelvas el bien. HP lo estuvo usando muy bien este último. En los bancos, en cambio, hubo un declive”.

Por su parte, Hernán Bernat, del banco HSBC, agregó: “El crecimiento económico va de la mano de la inversión y ahí es donde entra esta herramienta de financiación. El leasing es fundamental en todo crecimiento económico”.

En lo que respecta a 2020, entre enero y marzo de este año (último mes del cual hay datos) los contratos de leasing alcanzaron los $31.217 millones. De cara a los próximos meses se puede esperar una merma en el ritmo debido a los efectos del covid.

Fuenet: Ámbito