Las emprendedoras invirtieron $5.2 millones con el objetivo de producir 1 millón de tapabocas para crear ingresos dignos a más de 1.500 familias.

Ante la llegada de la pandemia, millones de personas debieron adoptar el tapaboca como mecanismo para evitar la propagación del Covid-19, pero el mercado se inundó de opciones y pocas ofrecen una solución cómoda y segura para los usuarios.

En medio de la pandemia, la crisis le pega doble a un sector que ya era vulnerable: 27.000 trabajadores de la industria textil ya habían perdido su empleo entre diciembre del 2015 y el tercer trimestre del 2019, en puestos de producción de telas y de confecciones.

Emprendedoras de impacto

En este contexto, y con una inversión de $5.2 millones, las emprendedoras argentinas (y además hermanas), Fernanda (CMO) y Agustina Amicone (CEO), no dudaron en dejar por un rato sus tareas de diseñadora de productos digitales y consultora en innovación social, respectivamente, para lanzar la campaña 1millon.org, que busca producir 1 millón de tapabocas para crear ingresos dignos a más de 1.500 familias.

Por otro lado, la plataforma apunta a ser el “Uber” de la industria textil, usando tecnología para conectar diseñadores con costureros independientes para crear productos textiles sustentables a escala.

“El objetivo inicial es impactar a 1.500 costureros y costureras independientes en la producción de tapabocas. Con las ventas vamos a estar generando ingresos justos, cada costurero recibirá aproximadamente $65.000 al mes”, comenta Amicone, directora del proyecto.

“Con esta paga vamos a potenciar a una familia a salir de la línea de la pobreza. El modelo de negocio garantiza que facturen sus ingresos, así nos aseguramos transparencia y fiscalización, y que no dependan más de los subsidios”, agrega.

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Reutilizables

Si bien el proyecto apunta a producir tapabocas de tela reutilizable y el motor fue la situación de vulnerabilidad de los costureros y costureras en este contexto, las emprendedoras ya estaban involucradas en proyectos de innovación social a través de tecnologías de información, habiendo trabajado para UNODC/PNUD y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, respectivamente.

“Nuestro gran desafío está en utilizar textiles sustentables con impacto positivo medioambiental. El primer producto que lanzamos al mercado es un tapabocas sustentable, creado a través de nuestra red de costureros y costureras; y diseñado con el método Design Sprint”, agrega Fernanda Amicone, otra de las emprendedoras.

Y suma: “Logramos un tapabocas diferenciador por ser seguro y funcional. Ya nos encontramos trabajando en el diseño de nuestro próximo producto”.

“Nuestras expectativas son cumplir con el challenge y terminar de probar el modelo de solución colaborativo que desarrollamos. En el transcurso del segundo semestre del 2020 vamos a ponerle foco a prototipar la aplicación para conectar a la población de costureros y costureras con diseñadores, y probar el modelo productivo circular, ayudándonos de tecnología y ser como el futuro Uber de la industria textil”, concluyen las hermanas Amicone.