Por Mauro González*

Cuando llegue la hora de hacer un balance sobre las consecuencias de la pandemia, estaremos obligados a considerar el rol que han desempeñado las instituciones del conocimiento. La ciencia y la tecnología argentina han demostrado estar a la altura de las circunstancias. De manera coordinada, entes públicos y privados supieron sumar esfuerzos para ofrecer respuestas de vanguardia a las necesidades que la crisis sanitaria fue imponiendo.

Pero también será momento de pasar de lo coyuntural a lo estratégico. Y en este sentido, será fundamental que seamos capaces de asociar nuestra potencialidad científica con el sistema productivo nacional. Si el conocimiento es poder, debemos entonces poner ese poder a disposición de los productores PYMEs, canalizarlo adecuadamente para superar las dificultades actuales de nuestro sector, para optimizar el uso de nuestros recursos y generar mejores empleos. En definitiva, debemos usar el poder del conocimiento para construir soberanía.

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He insistido reiteradas veces en la importancia que tendrá la pequeña y mediana empresa en la reconstrucción económica de nuestro país.

Por cuestiones de escala y territorialidad, nuestras PYMEs pueden dar respuestas veloces a las necesidades de un mercado que, según prevemos, pondrá la demanda en alza. Mientras seguimos en este escenario de restricciones, debemos pensar cómo será la vuelta a la actividad. Y en ese análisis, la variable del desarrollo tecnológico debe ser un eje rector.

Para poner a la Argentina de pie, las economías regionales deberán optimizar sus volúmenes exportables. Las pequeñas y medianas empresas deberán producir bienes competitivos para participar en el mercado mundial sin que esto afecte el poder adquisitivo de nuestros trabajadores.

 Para poner a la Argentina de pie, las economías regionales deberán optimizar sus volúmenes exportables. Las pequeñas y medianas empresas deberán producir bienes competitivos para participar en el mercado mundial sin que esto afecte el poder adquisitivo de nuestros trabajadores. Necesitamos generar cada vez más valor, en un contexto que será adverso. Por eso debemos empezar ya mismo a buscar respuestas en la ciencia y en la tecnología.

Para poner a la Argentina de pie, las economías regionales deberán optimizar sus volúmenes exportables. Las pequeñas y medianas empresas deberán producir bienes competitivos para participar en el mercado mundial sin que esto afecte el poder adquisitivo de nuestros trabajadores. Necesitamos generar cada vez más valor, en un contexto que será adverso. Por eso debemos empezar ya mismo a buscar respuestas en la ciencia y en la tecnología.

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Necesitamos generar cada vez más valor, en un contexto que será adverso. Por eso debemos empezar ya mismo a buscar respuestas en la ciencia y en la tecnología.

Pocas cosas deberían entusiasmar tanto al empresariado nacional como la existencia de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (I+D+i). Un organismo específicamente dedicado a vincular el sistema de ciencia y tecnología con todos los espacios de la sociedad. Y no solamente debe entusiasmarnos, sino que además debe generarnos el compromiso de trabajar activamente para facilitar y dinamizar ese vínculo. Cada vez que el Estado se hace presente demanda tácitamente nuestra participación. Entonces depende de nosotros iniciar la transformación.

*Por Mauro González, empresario PYME Textil – Presidente del Centro Estratégico para el Crecimiento y Desarrollo Argentino

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