Por Ariel Coremberg

Las recientes medidas del Banco Central afectan profundamente al ecosistema de las pequeñas y medianas empresas.

Las últimas medidas del Banco Central son de hecho un encarecimiento del dólar oficial, así como un endurecimiento del cepo a su acceso como único instrumento de ahorro para los hogares, pero también necesarios para el normal funcionamiento del sector productivo.

Ello se produce como consecuencia del agotamiento de las reservas netas del Banco Central disponibles para intervenir en el mercado cambiario.

Las medidas tomadas por el Banco Central desautorizan al Ministro de Economía quien tenía la posición contraria, demostrando no solo descoordinación sino falta de orientación en la gestión económica.

Las recientes medidas del Banco Central afectan profundamente al ecosistema PyME.

La reducción de hecho en la disponibilidad del dólar ahorro, así como el aumento de su precio significa una reducción en el poder adquisitivo de la población vulnerable y la clase media.

En efecto, el llamado “dólar pure”, la compra de dólar ahorro para luego revender en el blue, significaba un ingreso extra de aproximadamente 6 mil pesos que permitía llegar a fin de mes a las familias vulnerables que cobran IFE y a los asalariados y clase media en general que vieron reducir sus ingresos nominales, aun con inflación persistente, durante la vigencia de la cuarentena estricta.

Ello impactará negativamente en el consumo hacia el mercado interno donde principalmente se encuentra inserta la PyME típica argentina.

La eliminación de hecho del dólar contado con liquidación implica un encarecimiento de las importaciones. Pero las importaciones son necesarias para el mundo PyME.

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Una parte de los profesionales de clase media y pequeñas y medianas, pero también grandes empresas, pudieron en parte digitalizarse forzadamente para realizar home working.

Pero el aumento de hecho del dólar oficial, así como el ultra cepo está encareciendo numerosos bienes durables es el principal bien de capital que son necesarios para realizar home office.

Los precios de los bienes TIC: computadoras, hardware, celulares, impresoras, pantallas y otros periféricos y accesorios no solo se han encarecido, sino que también presentan un claro desabastecimiento, sobre todo de los modelos más avanzados tecnológicamente y por lo tanto con mayor productividad.

En efecto, las restricciones arancelarias y cuantitativas a la importación de bienes durables implican no sólo una reducción en la oferta de estos equipos sino también una reducción en su calidad. Ello produce un incremento sustancial en los costos de las pymes reduciendo su rentabilidad y competitividad por virtud del atraso tecnológico que producen estas medidas.

Especialmente el sector de los servicios basados en conocimiento ve afectado su futuro por estas medidas, impactando negativamente incluso la capacidad exportadora argentina. Justamente, este sector, del cual las PyMEs se han destacado como un acto innovador y competitivo, representa hoy el tercer sector en aporte de divisas tan necesarias para crecer sin vulnerabilidad externa.

Pero el mundo PyME también incluye a esas unidades importadoras y del sector comercio. La reducción del poder adquisitivo por eliminar el dólar “pure” y las restricciones continuas al comercio exterior, así como el reciente ultra-cepo y encarecimiento de hecho del dólar oficial implican un golpe muy fuerte en términos de reducción del mercado interno disponible para este tipo de PyMEs.

El cepo implica también un impedimento para el normal funcionamiento futuro de la actividad de eventos, espectáculos y turismo tanto emisor como receptivo, condenando aún más la recuperación futura de este sector intensivo en empleo tan afectado por la cuarentena económica estricta.

La obligación de reestructurar deuda externa privada y la profundización de las restricciones cambiarias incentiva aún más la salida de empresas de inversión extranjera directa en Argentina. Cuando una empresa extranjera (o argentina) se va del país, se desarma y se destruye la red de proveedores locales, muchos de ellos PyMEs y el empleo directo e indirecto generado.

Las restricciones cambiarias y al comercio exterior provocan un daño al mundo de las PyMEs argentinas mucho más allá del corto plazo: afecta la capacidad productiva futura de la economía argentina y por lo tanto las posibilidades de que los emprendedores incrementen su competitividad y brinden empleo de calidad con mejores salarios a más trabajadores.

(*) economista, asesor de MoPyME

Fuente: Clarín