Por Lola Rodríguez De Azero

La tecnología nos tiene a todos aprendiendo utilidades y herramientas a diario, y el impulso del confinamiento ha venido a animar incluso a los más rezagados y haters, quienes, perplejos, se han puesto las pilas para entrar de un salto en la era Smart.

Pero no es tecnología todo lo que reluce, los procesos, los productos y los servicios también están siendo repensados a diario, el reto es continuo y la innovación está aquí para quedarse.

Esto no es nuevo, hace ya mucho tiempo que estamos leyendo sobre las nuevas habilidades y profesiones que, hasta no hace tanto, ni estaban ni se les esperaba en el mundo de la empresa. Sin embargo, en la actualidad, habilidades como la creatividad, el liderazgo, y la empatía en ocasiones están mejor valorados que algunos grados en el mercado laboral.

Lejos quedaron los tiempos de las SOFT SKILLS como se conoce en el mundo anglosajón a las habilidades emocionales, ya que estas empiezan a ser las habilidades Clave; aquellas que diferencian a las personas entre sí; aquellas que marcan la diferencia.

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La creatividad es más una actitud que una habilidad. Permite crear continuamente nuevas hipótesis, nuevas soluciones, nuevos retos y eso es lo que nuestro mundo de hoy espera de nosotros. Los consumidores ya no nos conformamos con una fórmula de éxito, esta tiene que mejorar a diario, o la superarán sin pestañear nuevas propuestas. Hay que estar listos para retar a nuestros proyectos y salir airosos evolucionándolos.

El liderazgo es una habilidad compleja, hay diferentes tipos de líderes, todos son necesarios, según cómo cuándo y para quién, pero las características que convierten al jefe en un líder vienen fundamentalmente definidas por su capacidad de contagiar entusiasmo, crear equipo, e inspirar con sus proyectos. Un buen líder hará crecer a sus seguidores, que sentirán la valía de su líder en la misma medida que sientan que a su lado crece su propio valor. Retener el talento se convierte en una difícil tarea, y sólo los mejores liderando recibirán lo mejor de sus colaboradores

La empatía nos coloca en el lugar de nuestros clientes, nuestros proveedores, nuestros colaboradores y nos permite adelantarnos a sus reacciones, a sus necesidades y sus deseos. Esta situación es una ventaja competitiva a veces no suficientemente valorada por las empresas y emprendedores. La buena noticia es que esta habilidad, ¡se trabaja! Hay que preparar las reuniones, estudiar los anhelos de las personas que nos van a escuchar para poder adelantarnos y alinear las posturas.

Y con todo esto, además de ser creativos, líderes y empáticos, la innovación se abre paso en nuestras vidas para convertirla en una trepidante aventura. Hay que tener 0 miedo al cambio, hay que prepararse para recibir novedades inesperadas a diario, y por si fuera poco, hay que mantener intacta la actitud valiente que caracteriza al emprendedor… a mi me seduce la idea, y tú, ¿te apuntas?