Por Jorge Luis Atencio

En la era de la innovación y las nuevas tecnologías la Argentina se sigue debatiendo entre mirar atrás y a los costados, pero para adelante pareciera que no, quienes deciden sobre el futuro del país han decidido gobernar mirando por el espejo retrovisor.

La economía del país está cada vez peor, cada vez son más las pequeñas y medianas empresas que cierran.

La “inclusividad” aun no les ha tocado las puertas a las pymes, se las siguen arreglando solitas, muchas ya no existen, otras pelean para no cerrar.

Con una carga impositiva feroz, con un acceso al crédito casi nulo, insumos a un precio dólar, impagables, es muy difícil.

¿Cómo hace una pyme para innovar? ¿Reinventarse? ¿Incorporar nuevas tecnología?

Cómo hace para crear productos de “valor” para el mercado interno y ¿para exportar? ni hablar.

Esta semana se dictaminó la ley de la economía del conocimiento pero con “modificaciones” ¿Se avanzó? ¿Se mejoró? No.

Se castigó al que más produce. La industria del software es uno de los sectores que más divisas y empleo generan, junto con otro sector también despreciado, el del campo.

Me duele mucho por el que emprende, el que la está peleando, por el que se levanta cada día con la mejor, y todo esto en el medio de una pandemia.

¿La Argentina es un país que atrasa? En mi opinión, la Argentina es un hermoso “reloj vintage”.