Con un nuevo acuerdo, el Ministerio de Transporte y la Secretario de Energía buscan impulsar un desarrollo amigable con el medio ambiente.

El ministro de Transporte, Mario Meoni, y el Secretario de Energía, Darío Martínez, firmaron un convenio de colaboración para la evaluación de posibles esquemas de cumplimiento y contribución al régimen de fomento nacional para el uso de fuentes renovables de energía en los trenes.

De acuerdo con el convenio, las empresas Trenes Argentinos Operaciones (TAO) e Integración Sociedad Energética Argentina (IEASA), mantendrán la individualidad y autonomía de sus estructuras técnicas y administrativas, a la vez que asumirán las responsabilidades en el desarrollo del convenio.

Trenes Argentinos Operaciones será la que suministrará a IEASA toda la información y/documentación que le solicite y resulte necesaria para la evaluación de los consumos energéticos y sus formas de suministro correspondientes a la Operadora.

Mientras que IEASA será responsable de la evaluación de esos consumos y sus formas de suministro y en caso de identificar posibles optimizaciones, pondrá a consideración los estudios preliminares con propuestas de implementación de proyectos para el cumplimiento de los objetivos del Régimen de Fomento Nacional para el Uso de Fuentes Renovables de Energía.

Tanto TAO como IEASA reconocieron el valor de la energía para el desarrollo y la importancia de su producción a partir de fuentes limpias y renovables y, en este sentido, consideraron la necesidad de “colaborar en el régimen de fomento de las energías renovables de las distintas empresas, sociedades y entes dependientes del Ministerio de Transporte.

“Creemos que es el primero de los muchos convenios que podemos firmar y el primero de los pasos concretos que podemos dar de los muchos que vendrán en el futuro”, señaló Meoni.

El funcionario agregó que “el convenio es la posibilidad de, a través de las posibilidades que nos da IEASA y Ferrocarriles Argentinos, de poder tener un grado de autoabastecimiento, que en algún punto nos permita bajar los costos operativos, además de dosificarnos y eyectar energía en el sistema”.

Por su parte, Martínez destacó que se busca “eficiencia energética y cuidando el medio ambiente” con este convenio que permitirá “reemplazar energía renovable por energía que quizás puedan necesitar otras actividades de manera eficiente, cuidando al medio ambiente y mostrando un Estado que va avanzando a la par de la demanda de esta sociedad moderna”.

TAO tiene asignada la prestación de numerosos servicios de transporte ferroviario de pasajeros de carácter urbano, interurbano, de larga distancia como regionales, mientras que IEASA, tiene a su cargo entre otros aspectos, la comercialización de la energía eléctrica proveniente de los aprovechamientos binacionales.

IEASA, empresa estatal que construye las represas Cepernic y Kirchner en la provincia de Santa Cruz, tiene presencia transversal en la industria energética y, por cuenta propia o a través de subsidiarias, presta distintos servicios tanto en la provisión y comercialización de gas natural, la producción y comercialización de energía eléctrica de distintas fuentes, como también en la ejecución de obras y proyectos de generación eléctrica renovables.

Durmientes plásticos

A partir del incremento de las políticas de innovación y del uso de la tecnología, el Gobierno busca impulsar el uso de residuos plásticos como materia prima para la producción de durmientes sintéticos.

 El objetivo es doble. Por un lado, fomentar el reciclado del termoplástico en la economía circular y sustentable, aportando al medio ambiente y reemplazando al quebracho en la construcción de durmientes ferroviarios. 

Por otro, impulsar procesos productivos desarrollados en el país que, a partir de la valorización de residuos, permitan obtener durmientes y otros productos análogos para su empleo en la infraestructura del transporte ferroviario nacional.

No se trata de una idea novedosa si se tiene en cuenta que en otros países los durmientes de plástico reciclado se utilizan hace varios años como, por ejemplo, en Japón, Estados Unidos, México, Alemania, Inglaterra, Brasil, India y Dinamarca.

Iniciativa local

En Argentina también existe una necesidad de sustituir de manera eficiente y sustentable los durmientes de los materiales finitos existentes, como los tradicionales de quebracho. 

De hecho, ya hay varias empresas que trabajan en la normalización de los durmientes plásticos reciclados con proyectos concretos para su fabricación.

Aprovechan las limitaciones que actualmente existen en la infraestructura ferroviaria nacional, tanto funcionales como estructurales, que colaboran con las ventajas expuestas de este nuevo tipo de durmientes.

Ante este marco, en el 2018, las autoridades nacionales iniciaron el estudio de una norma IRAM de durmientes sintéticos que permita la construcción y uso de este tipo de infraestructura ferroviaria a partir del reciclado de polietileno o polipropileno.

La meta es aportar a la necesidad de renovar o reparar alrededor de 20.000 kilómetros de vías, problema que no puede ser solucionado con la utilización de durmientes actuales por las limitaciones que presentan en el peso por eje a transportar; por retrasos de tiempos de viaje por baja velocidad y precauciones necesarias, sumado a los recurrentes accidentes y posibles descarrilamientos. 

Según el Gobierno, en parte, estas limitaciones se deben a ciertas desventajas que posee la madera del quebracho como su escasez y su alto precio de venta. Además, la tala del árbol que produce este material genera daños ambientales y no puede ser reciclado.

Desde el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable se asegura que a partir de este proceso se podrían reemplazar los 32 millones de potenciales durmientes que necesita el país en el sistema ferroviario nacional.

Sin embargo, sería necesario reciclar millones de envases plásticos si se tiene en cuenta  que cada durmiente equivale a transformar 2.000 botellas de polietileno (PE) o 144 toneladas de plástico reciclado por cada kilómetro de vías. 

Más allá de los datos, los funcionarios del ministerio que conduce Juan Cabandié entienden que los beneficios serían varios como una mejora funcional para los durmientes actuales, o ventajas medioambientales necesarias en el contexto de cuidado de los recursos naturales.

También destacan el triple impacto que produciría el plástico reciclado que van desde lo económico, social y ambiental, hasta el desarrollo de una economía circular para este tipo de producto.

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Agregan que también se reducirían los residuos en los rellenos sanitarios y se fomentaría una reactivación de la industria recicladora, con un incremento de la oferta de trabajo, además de mejorar la huella de carbono por el consiguiente reciclado y la menor tala de árboles. 

A partir de este escenario, desde el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible se comunicaron con otro ministerio, el de Transporte, para encarar un proceso conjunto de  sustitución de durmientes de quebracho por los que se comenzarán a producir con plástico reciclado.

Cabandié logró el respaldo de su par en el Gabinete, el ministro Mario Meoni, para encarar este proceso, basado en varias leyes como las de Política Ambiental; y de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para la Gestión de Residuos Domiciliarios y de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para la Gestión de Envases Vacíos de Fitosanitarios.

Ambos ministerios identificaron de interés aquellos procesos productivos que a partir de la valorización de residuos, permitan obtener productos para ser utilizados en la infraestructura del transporte nacional con una finalidad comprometida con el desarrollo sustentable.

A partir de estas premisas redactaron la Resolución Conjunta 2/2020 publicada en el Boletín Oficial de la Nación y que, en sus considerandos, explica que el uso de residuos termoplásticos recuperados como materia prima para la producción de durmientes sintéticos, “redunda en un beneficio concreto en materia de gestión integral de residuos, al disminuir drásticamente la cantidad de espacio que normalmente es destinado a esta tipología de desechos en los predios de disposición final, y fomentando consiguientemente una reactivación de la industria recicladora”.

Para los autores de la norma, emplear dicha tipología de residuos como insumo para otro proceso productivo “implica una enorme ventaja ambiental, considerando además que se trata de materiales que tardan cientos de años en degradarse, y que son el resultado de una producción basada en el uso de recursos naturales no renovables como el gas y el petróleo”.

Destacan también que los durmientes sintéticos fabricados mediante este proceso industrial, permiten una reducción significativa de la tala de árboles, al representar una variable sostenible de reemplazo de los durmientes de madera que vienen empleándose en las vías ferroviarias.

“Que la Ley General del Ambiente N° 25.675 ha establecido una serie de principios a cuyo cumplimiento habrá de estar sujeta toda norma a través de la cual se ejecute la política ambiental, entre los que se encuentra el principio de sustentabilidad, que establece que el desarrollo económico y social y el aprovechamiento de los recursos naturales deberán realizarse a través de una gestión apropiada del ambiente, de manera tal que no comprometa las posibilidades de las generaciones presentes y futuras”, determina la resolución.