Caer a la lona

Por Juanjo Vargas * Columna Especial

Y de golpe el silencio, tu mejilla está apoyada sobre la lona del cuadrilátero de los negocios, de los problemas personales, de un drama familiar o un fracaso como comunidad.

Cuando estás tan abajo, los sonidos cotidianos no se sienten, hay mucho silencio, hay mucha soledad. Misteriosamente si levantas la vista encontrarás sólo algunos rostros. Puedes ver con un ojo, las caras de algunos familiares que siempre están, hay alguna amistad de fierro y quizás algún compañero de trabajo que sigue creyendo en ti. A pesar del contexto.

Comienzas a pensar si es necesario ponerte de Pié y volver a la acción.  Allí abajo en la lona,  es muy tranquilo, ya nadie te exige nada, nadie te reprocha nada e incluso hay muchas voces de oportunistas que por arte de magia han desaparecido.

Amor propio

A pesar del contexto, del Dolor que sale desde los huesos, planificas apoyar tu rodilla en la lona con el propósito de levantarte. A esa altura se comienzan a escuchar voces, algunas de aliento y otras que preferían que te quedes allá abajo, para siempre.

Y te das cuenta que haberte preparado, leído, capacitado tiene sentido, porque la primer batalla está en tu mente, no en lo que dirán.

La claridad llega de voces que retumban en tu cabeza indicando que esto puede pasar:

“El éxito consiste en ir de fracaso en fracaso, sin perder el entusiasmo” – Wiston Churchuill – Primer ministro Ingles de la segunda guerra mundial.

“Fracasa, fracasa de nuevo, fracasa mejor” – Samuel Beckett – Premio Nobel de Literatura

“Fallé 9000 lanzamientos, perdí más de 300 partidos, 26 veces falle el lanzamiento decisivo, he fallado una y otra vez en mi vida y es por eso es que tengo éxito.- Michael Jordan – Estrella Histórica de la NBA

Mientras que para algunos tu caída es la noticia relevante, para uno es el aprendizaje fundamental, para los futuros éxitos.

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Incomodidad

Volver luego de tocar la lona con tu cara te pone a prueba. Entre los capitulos de tu vida serán de los actos más dificiles. Primero porque tendras que aceptar tus errores y luego. Porque hay cosas que ya no quieres hacer más. Hay voces de aprendices sin derrotas que no quieres escuchar. Y allí te das cuenta porque la experiencia, llama a la experiencia. Te cuesta sentarte en una mesa a planear con gente que aún no tuvo ningún revés o dolorosas vivencias. 

Optimismo

A pesar que aún duelen los planes que nos llevaron a la lona, debes seguir siendo optimista.

Es una de las pocas peligrosas puertas que impulsan el cambio.

El optimismo a prueba de balas, se escribe con la O de oportunidad y también con la O de Obrar por cambiar…

Cuando menos te lo imagines, ya estás de nuevo en el cuadrilátero, tan tan tan, y la campana te llama, trata de recordar lo aprendido.

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(*) Acerca de Juanjo Vargas
  • Asesor y Conferencista sobre Comunicación Social
  • Inicia su camino en 1988
  • Asesor de empresas en Argentina, Estados Unidos y España
  • Creador de Empresas de Comunicación, Software, Telecomunicaciones y Productora Audiovisual
  • Creador de 7 teorías propias de comunicación… lee+

Más información: juanjovargas.com